Bahía Blanca | Martes, 03 de febrero

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Prisión perpetua para un sujeto que mató a su madre

A la pena de prisión perpetua fue sentenciado ayer Sergio Daniel Pérez (29), por el Tribunal en lo Criminal Nº 1, que lo halló responsable del delito de homicidio calificado por el vínculo, hecho cometido hace poco más de un año en el barrio Moresino. Los jueces Mario Lindor Burgos, Hugo Adrián de Rosas y Enrique José Montironi, consideraron acreditado que el 25 de enero de 2008, aproximadamente a las 23.15, en el interior de la vivienda de Brickman 2980, Carmen Alicia Flores (65) fue apuñalada en varias oportunidades con un cuchillo tipo serrucho, con hoja de 19 centímetros, provocándole la muerte por un paro cardiorrespiratorio traumático.

 A la pena de prisión perpetua fue sentenciado ayer Sergio Daniel Pérez (29), por el Tribunal en lo Criminal Nº 1, que lo halló responsable del delito de homicidio calificado por el vínculo, hecho cometido hace poco más de un año en el barrio Moresino.


 Los jueces Mario Lindor Burgos, Hugo Adrián de Rosas y Enrique José Montironi, consideraron acreditado que el 25 de enero de 2008, aproximadamente a las 23.15, en el interior de la vivienda de Brickman 2980, Carmen Alicia Flores (65) fue apuñalada en varias oportunidades con un cuchillo tipo serrucho, con hoja de 19 centímetros, provocándole la muerte por un paro cardiorrespiratorio traumático.


 Respecto de la autoría del imputado, el doctor Montironi, con la adhesión de sus pares, entendió que "no fue controvertida", como ya lo había anticipado la defensora oficial, doctora María Graciela Cortázar, sino que "únicamente hubo un planteamiento y cuestionamiento acerca de la responsabilidad del prevenido en el injusto que se le enrostra".


 La defensa argumentó que Pérez actuó en un estado de ebriedad que le impidió tener conocimiento pleno de lo que hacía.


 "A mi criterio, no sólo está suficientemente acreditada la autoría, sino también lo está la responsabilidad penal del procesado Sergio Daniel Pérez en el suceso que se le endilga; su participación no admite duda alguna y los planteos de la defensa, al no encontrar corroboración en ningún elemento probatorio existente en las actuaciones, se transforma en simples apreciaciones subjetivas, que no logran conmover en lo más mínimo, la contundente y abundante prueba de cargo", señaló el magistrado.


 Aclaró que "la ingesta alcohólica invocada como causal de inimputabilidad debe ser demostrada y comprobada por la defensa" e insistió que "esta situación no encuentra elemento alguno que la acredite".


 El homicidio se perpetró en la casa familiar de Brickman 2980, por una discusión trivial, cuando la mujer le pidió a Pérez "que limpiara su pieza, que parecía un linyera", y éste la atacó con el cuchillo, en presencia de un cuñado y de tres niños de 8, 9 y 10 años, mientras le decía: "Esto es lo que querías".


 Tras herir a su madre en distintas partes del cuerpo, el matricida obligó a que la trasladaran al Hospital Penna --donde falleció horas después-- con el arma aún clavada en la cara.


 El acusado, poco después, se entregó en la seccional Primera, donde reconoció su autoría en el asesinato.

Testimonios




 Claudio Alberto Brendel, cuñado del acusado, quien al momento del crimen vivía en el lugar del hecho, declaró que esa noche habían compartido un asado y durante la sobremesa, su suegra le hizo un comentario de que Pérez "traía chicas a la casa".


 "Esto no le gustó mucho a Sergio, quien le contestó: 'te parecés a (Antonio) Gasalla'. Todo sucedió tan rápido, vi a Sergio salir de su pieza y empezó a apuñalar a su madre. Le aplicó dos o tres puñaladas y le decía 'esto es lo que quería'", afirmó el testigo.


 Agregó que el acusado "se encontraba completamente lúcido, normal" y que no lograba "entender lo que pasó".


 Según el yerno de la víctima, "sabía que mi cuñado había estado preso e internado en el (Hospital Neuropsiquiátrico de) Melchor Romero".


 El hermano del procesado, Luciano Javier Pérez, fue quien trasladó a su madre al hospital y mencionó que cuando se cruzó con Sergio, éste le manifestó: "Llamá a la cana, me mandé una c..."


 También se tuvo en cuenta la declaración de la médica de policía Gladys Miriam Parrota, quien expresó ante los jueces que el imputado "se encontraba lúcido, ubicado en tiempo y espacio y respondiéndole que sabía que había lesionado a su madre y conocía los motivos de su detención".


 Detalló que "no tenía aliento etílico, ni signos compatibles con una ebriedad aguda..."


 Montironi --siempre con la adhesión de sus colegas-- dijo, sobre el presunto estado de ebriedad de Pérez, que "no se encuentra demostrado" y recordó el alegato del fiscal Christian Long, quien indicó que el sujeto se negó a la extracción de orina y de sangre --para la realización de pericias--, una vez cometido el crimen.

"No estaba ebrio". El juez Enrique Montironi afirmó que Sergio Pérez se encontraba "en pleno uso de sus facultades mentales... no estaba ebrio, no se lo encontró apesadumbrado, nervioso o alterado; estaba normal, lúcido, con plena conciencia de la feroz agresión contra su madre". Esto hace "que su accionar sea a todas luces merecedor del reproche penal", indicó.