Los 10 minutos del "10" en Bahía

23/4/2004 | 09:00 | El pibito morocho de los pelos largos estaba callado y muy serio. Miraba de reojo, como presintiendo que su corazón recibiría pronto el primer gran golpe. Diego Armando Maradona se veía muy tenso con esa camiseta blanca, sentado junto al doctor Oliva, en un viejo banco de madera, donde esperaban los suplentes de la Selección Nacional.


 El pibito morocho de los pelos largos estaba callado y muy serio. Miraba de reojo, como presintiendo que su corazón recibiría pronto el primer gran golpe.


 Diego Armando Maradona se veía muy tenso con esa camiseta blanca, sentado junto al doctor Oliva, en un viejo banco de madera, donde esperaban los suplentes de la Selección Nacional.


 Se iba el partido en aquella fría tarde del sábado 13 de mayo de 1978 --el último que jugaría la Selección antes del Mundial--, y Diego seguía sin abrir la boca y ya no podía ocultar su fastidio.


 De repente, la voz del "Flaco" Menotti.


 --Dieeego.


 Era la hora, tal vez tarde, pero la hora al fin.


 Ni bien se paró, explotó el "Carminatti". Iban 35 minutos del segundo tiempo y la ovación se hizo más fuerte. Más allá de la salida de Kempes, entraba Maradona.


 Tenía 17 años y después de una impresionante irrupción en Argentinos Juniors, parecía que el Mundial anticiparía su salto a la gloria, pero el viernes 19 Menotti decidió que quedara fuera del plantel al igual que Víctor Bottaniz --quien jugaba en Unión de Santa Fe--, y Humberto Bravo, goleador de Talleres de Córdoba.


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 Fue un golpe directo al corazón.


 Diego se fue enseguida de la concentración de José C.Paz. Mezcla de pena y bronca, unas horas después, el domingo 20, volvió a ponerse la camiseta de Argentinos y en un ratito se despachó con tres goles frente a Chacarita.


 Meses más tarde, cuando deslumbraba en cada partido, Liniers intentó que volviera a Bahía para un partido amistoso que jamás se concretó.


 Al año siguiente fue el capitán de la selección juvenil que ganó el Mundial, en Japón. Después la historia siguió en Boca, Barcelona, Nápoli, Sevilla, Newell's, otra vez Boca...


 Nunca volvió a la ciudad, por eso aquellos 10 minutos en la cancha de Olimpo fueron los únicos que los bahienses pudieron disfrutarlo en vivo.

Los protagonistas de aquel partido






 Liga del Sur (0): Esteban Fernández (Maidana); Basualdo (Maldonado), Bonjour, Bazerque, Núñez; De la Canal (Horacio González), Orpianessi (Fleitas), Cheiles (Rachi); Aletto (Alberto González), Luis Díaz y Britez. Director técnico: Juan Carlos Zapata.


 Selección Nacional (7): Fillol; Pagnanini (Olguín), Luis Galván (Daniel Killer), Oviedo, Bottaniz; Larrosa, Rubén Galván, Norberto Alonso (Oscar Ortiz); Bertoni, Humberto Bravo y Kempes (Maradona). Director técnico: César Menotti.
Los goles fueron marcados por Bravo (2), Kempes (2), Larrosa (2) y Oviedo.
Arbitro: Angel Norberto Coerezza.

Alfredo Maldonado

"Yo tuve que marcarlo"








 --"La gente lo pedía, tal como pasaba en los partidos jugados en Buenos Aires. Creo que por eso lo puso Menotti", evoca Alfredo Maldonado, quien tuvo que marcar a Diego aquella tarde de mayo y que cuando repasa aquellos momentos, cuenta que Menotti, antes del cotejo, fue al vestuario para decirles que era un amistoso y que estaban enfrentando al "equipo de todos".


 También dice que el recuerdo fue imborrable y que con el paso del tiempo, dimensiona mucho más haber participado de ese encuentro histórico para el fútbol de la Liga del Sur.


 --"Fueron pocos los minutos de Diego en cancha y sólo tuve que cruzarlo un par de veces, pero la selección mostraba una rotación impresionante. Se movía a uno o dos toques y los espacios parecían gigantes. En cuanto a Maradona, ya eran notables sus condiciones. Creo que Menotti no se arriesgó a dejarlo en el plantel y prefirió quedarse con el `Beto' Alonso, pero el pibe mereció jugar ese Mundial".



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