El riesgo de caminar por la ciudad

19/9/2021 | 10:43 |

La falta de mantenimiento transforma en situación de riesgo la existencia de edificios

   Muchas cosas que ocurren en la ciudad no son imprevistas. Forman parte de situaciones que están a la vista, sobre las cuales se ha discutido e incluso legislado para evitar que se conviertan en una amenaza.

   Es el caso de la ordenanza 12.626, promulgada hace casi 20 años y todavía a la espera de su aplicación, mediante la cual se declaró "de interés público con carácter obligatorio", la verificación del estado de las fachadas de edificios de más de diez años.

   Hace un par de años el municipio comenzó a enviar notas a los propietarios de inmuebles dando cuenta de esa ordenanza y el pedido de un informe de un profesional con el diagnóstico de las fachadas y las intervenciones sugeridas.

   De esa manera, se ponía en marcha un relevamiento para tener un detalle del estado de decenas de miles de obras que hoy conforman un riesgo, a veces visible, otras no, para todos quienes caminan por la ciudad. La pandemia puso un freno a ese trámite.

   La planilla que deberá presentar cada propietario incluye el estado de balcones, barandas, balaustres, antepechos, muretes, cargas, marquesinas, toldos, ornamentos, mayólicas, mármoles, cerámicas, molduras, desagües, ventilaciones y "cualquier aditamento".

   En caso de no cumplirse con esas exigencias, se aplicarán multas relacionadas con la antigüedad del edificio. Para los de hasta 20 años el valor alcanzará los 600 mil pesos, mientras que para los de más de 71 años la multa será de hasta 3 millones de pesos (valores a 2020).

   Sin dudas implementar esta medida es de urgencia. Varios edificios ya cercados de manera preventiva, desplome de revoques, molduras y mampostería dan cuenta del riesgo que significa hoy caminar por la ciudad. Esperar que uno de esos elementos caiga sobre una persona es cuestión de horas.

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