El último ídolo del Verde

No hay un “Pollo” que esté más identificado con la historia de Pacífico

31/5/2020 | 07:40 |

Sebastián Gorocito dejó su sello en el club más antiguo de la Liga del Sur. Un talentoso que se ganó el respeto de todos.

   Decir Sebastián Gorocito es decir Pacífico. O viceversa. La historia unió al “Pollo” y al Verde en un mismo camino. Y el 10 emergió con una de sus principales figuras en el olimpo de los grandes futbollistas que pasaron por la institución más antigua de la ciudad.

   Ya alejado de las canchas desde hace un tiempo, pero sin dejar de lado su amor por su club, repasó su trayectoria futbolística.

   Ni siquiera hace falta presentarlo...

   “Pacífico es todo para mí. Vivo en el barrio desde muy chico. Mi papá (Pedro Antonio) era chofer de colectivo, por lo cual vivíamos en el barrio UTA, pero a los nueve años me vine a vivir al barrio. Entonces, el club más cerca que tenía era Pacífico. Y a los 10 u 11 años, mi Viejo me llevó al club, pero nunca me pudo ver jugar porque cuando iba a empezar en infantiles, falleció”, recordó.

   --Cuantas emociones.

   --Sin dudas. Siempre creí que él, desde arriba, habría querido que yo jugara. Creo que la mentalidad de estar en el club, de jugar al fútbol y de hacer todo lo que hice fue por el amor que sentía por mi Viejo. Después, con el paso de los años, terminé defendiendo esta camiseta con orgullo y me hice hincha.

   --Son sinónimos. Pacífico y vos.

   --Es que el club que me dio un nombre. Es un orgullo que la gente me identifique con Pacífico o al club conmigo. Sinceramente, fue donde aprendí todo y me formé como persona. Insisto, le debo gran parte de lo que soy.

   --Imagino que la primera vez con la del Verde nunca se olvida.

   --Tal cual. Me acuerdo todo del día de mi debut. Mi Vieja (Amelia Tanco) siempre me lustraba los botines y me dejaba las cosas ordenadas. Ya desde el día anterior tenía preparado el bolso con las medias, las vendas y la camiseta que usaba abajo de la oficial. Estaba muy tranquilo porque había hecho toda la pretemporada y me sentía bien físicamente. Cuando llegó el día, me tocó debutar en cancha de Libertad y entré por Gonzalo Ercolado. Me acuerdo que jugué 25 minutos y pegué un tiro en el travesaño y otro en el palo. Ese día empatamos, pero fue una alegría enorme porque uno espera mucho el momento de debutar con su camiseta. Fue un sueño cumplido. Tenía ansiedad, obviamente, y muchos nervios. Pero con el apoyo de mis compañeros y de mi padre futbolístico, 'Chiquito' Lliteras (Bartolomé), las cosas salieron bien.

  --No son muchos los que pueden enumerar tres ascensos en su carrera futbolista. ¿Cuál disfrutaste más?

   --Disfruté muchísimo los tres ascensos. En el '94, que fue mi segundo año en Primera, es como que estaba en al aire todavía, ja, ja. Igualmente, me quedó una espina clavada porque jugué todo el torneo, hice el gol clave para quedarnos con las tres ruedas en cancha de Pacífico contra Libertad y en las finales el técnico optó por poner a futbolistas de experiencia y me quedé afuera.

   En el '98 lo viví de otra manera. Ya estaba más aplomado y era el capitán. Terminé siendo el goleador del torneo y, además, se dio la particularidad de que éramos todos chicos del club y ascendimos ganando un torneo bárbaro.

   Y el de 2009 fue especial. Ya tenía 36 años y me sentía muy cerca del retiro. La verdad que terminar el año saliendo campeón y siendo goleador del torneo fue un combo increíble.  Sólo tengo palabras de agradecimiento al los cuerpos técnicos, compañeros y dirigentes de los tres ascensos.

   --En tantos años de carrera, también viviste momentos difíciles. ¿Recordas alguno en particular?

   --Como ya es de público conocimiento, cuando perdimos la final de La Armonía en cancha de Villa Mitre y todo lo que pasó después, con mi hermano involucrado, yo queriendo defenderlo, la policía en el medio y todo el tremendo revuelo que se armó. Salimos en Estados Unidos, España, Italia, etcétera…

   “Sinceramente, me hubiese gustado que algún periodista o alguien me preguntara a mí por lo que había pasado realmente. Que me preguntara por mí, por la familia, que la pasó bastante mal. Se dijeron un montón de cosas mías y de mis hermanos y nunca tuve la oportunidad de aclarar. Me quedé con la espina de contar las sensaciones por las que atravesamos en ese momento. Igualmente ya pasó y es sólo un mal recuerdo. Y debo agradecer a la familia y a los afectos que estuvieron cerca míoporque no la pasamos para nada bien”.

  --¿Qué técnicos te marcaron?

   --Uno de los DT que más me marcó fue Norberto Nicolini, en menores. Me llevó por el camino correcto, tanto en lo personal como en lo futbolístico. Pero mi papá futbolístico fue sin dudas 'Chiquito Lliteras (Bartolomé). Fue quien me dijo: 'entrá y jugá' en mi debut. Me hizo todo más simple. Lo recuerdo siempre con mucho cariño, tanto a él como a su hijo el 'Pato' (Adrián).

   De cualquier manera, todos te van marcando, y uno saca lo bueno y lo malo. Aprendí mucho con Pratt (Daniel),  Bonjour (Darío), Florit (Daniel), el 'Titi' (Néstor Santanafessa), el 'Placi' (Plácido Sangronis) y muchos más. Ya al final de mi carrera, con Fabián Tuya hubo buena química. Teníamos la misma edad, uno ya podía ver ciertas cosas por la experiencia y hablábamos mucho. Fabián fue uno de los técnicos con los que mejor me llevé, pero, paradójicamente, después de ascender, en 2010, no terminamos de la mejor manera. Igualmente, fue todo futbolístico y hoy tenemos una muy buena relación”.

   --De los del Verde, ¿cuál fue el gol que más gritaste?

   --El de “Miguelito” Sanhueza cuando logramos el ascenso del 2009. Lo grité muchísimo por cómo se había dado el partido. Lo perdíamos y en cinco minutos lo pasamos a ganar. Y lo coronamos con una vuelta olímpica inolvidable.

   --¿Sufriste mucho las marcas?

   --Nunca me pegaron tan fuerte como para lesionarme, pero me pegaron mucho y tengo todas las piernas machucadas. Si tengo que elegir una patada, me quedo con una que me pegaron cuando era chico y jugábamos en los campeonatos de la quinta de González Martínez. Había una cancha en el complejo de las monjas, se organizaban campeonatos nocturnos y jugábamos con el viejo 'Don Pérez'. Recuerdo que la cancha tenía tablas y yo me llevaba la pelota contra ese sector, pero el 'Negro' Paloni me pegó una patada que me hizo volar por arriba de las tablas, ja, ja. Tenía 11 o 12 años, me llevaron en camilla y estuve una semana sin caminar. Todos pensaron que me había quebrado, pero zafé.

Sus pasos como DT

   --Contame de tu experiencia como entrenador del Verde.

   --Fui el técnico de Pacífico en el 2015 y fue un año inolvidable. Había un grupo de excelentes jugadores y mejores personas. Aprendí muchísimo. Se formó una linda banda con el 'Fiolo' Mondelo (Armando) a la cabeza, los hermanos Menéndez (Javier y Fabio), Santi Fernández, Manu Eulech, Mauri Díaz. Me gustaría volver a vivirlo dentro de unos años.

   --Creo que siempre vas a estar en la consideración.

   --Igualmente, se tienen que dar un montón de cosas para que vaya a Pacífico. Mi hermano (Kako) tendría que volver a la dirigencia, habría que repatriar a Rafael Morini para que se acerque al club y ver cómo está trabajando la comisión de ahora, que lo hace bien. Sería crear un buen proyecto, desde el fútbol menor e infantil hasta primera. Las subcomisiones vienen trabajando bien y hay que seguir por esa línea. Aprovecho la ocasión para comentar que están por sacar un bono solidario para sembrar la cancha auxiliar de menores.

   --También te diste el gusto de integrar aquel cuerpo técnico del Sub 17 que fue subcampeón.

    --Fue una alegría muy grande. Sabía que mi hermano (Kako) iba a estar en la comisión acompañándonos junto con 'Manga' (Oscar Manganaro) y encabezado por Larraburu (Dámaso). El técnico elegido fue Hugo Reñones y me llamó para estar con él. Mirá si será lindo el fútbol que con Hugo nos enfrentamos en los clásicos y, sin embargo, me convocó. Por eso, no lo dudé ni un minuto, empezamos a trabajar y siempre se lo voy a agradecer. Fue algo emocionante porque contamos con una gran calidad de jugadores y se consiguió casi todo. Tuvimos a Lautaro (Martínez), quien ya empezaba a ser el crack que es hoy y varios chicos que después jugaron en primera: 'Tincho' Ferreyra (Martín), Rodríguez (David), Eduardo Florit, Seba Fuentes, Norry (Marcelo), Tanner (Fede), Giménez (William), Santillán (Gastón), Parra (Joaquín), Vlek (Iván).

A UN TOQUE

   El colegio. "Siempre fui un desastre. En la primaria lo único que hacía era esperar al recreo para jugar a la matanza. Después, más de grande, empecé a estudiar en el centro comunitario San Roque, pero era vago, ja, ja. Lamentablemente, nunca me gustó. Mi vieja se iba a trabajar y yo salía antes; me subía al techo, esperaba a que ella se vaya y me metía en casa otra vez. Un vago total. Hoy por hoy, le pido a mis hijos que estudien, porque los forma y les abre muchas más posibilidades que las que tuve yo".

   El partido. "Gracias a dios tuve varios partidos con La Armonía, donde hasta le hice tres goles, pero si tengo que elegir uno, me quedo uno ante Sansinena, en Cerri, cuando ganamos 4 a 1 y metí tres goles. Además, con esa victoria, logramos quedarnos con el cuadrangular final".

   Para olvidar. "Mi peor partido fue para Bella Vista, contra Olimpo. Estaba en el banco y me tocó entrar.  En el segundo tiempo tuvimos un expulsado y el DT (Darío Bonjur) me sacó. Había entrado con la 15 y, cuando vi el cartelito con ese número, me quería morir. No fue malo en lo futbolístico, pero si en lo deportivo y en lo personal".

   Una virtud. "Creo que soy un tipo tranquilo, honesto y sincero. Trato de no meterme en cosas que no me competen y siempre intento ir de frente. No necesito carta de presentación. Soy el “Pollo” Gorocito acá, en China, en cualquier lado. Creo que esa es mi mayor virtud, la transparencia".

   Un defecto. "Para ciertas cosas he sido muy quedado, eso lo reconozco; tanto en lo personal, como en lo futbolístico. Si hubiera sido un poco más audaz, hubiera llegado más lejos. Soy medio 'carretilla', como me dice mi señora (Verónica).

   Los amigos del fútbol. "Soy muy especial con los amigos. Te puedo decir que los más cercanos que me dio el fútbol son Claudio Olea, Guillermo Espinoza, en su momento con el “Pitu” Vogel (Fabián) tuvimos muy buena relación, Leo Melinger y Silvio Mosconi. También, tengo muy buena relación con jugadores y exjugadores. Ahora integramos el grupo de exjugadores y la verdad que no somos amigos, pero tenemos una linda relación. Mas acá en el tiempo, nos juntamos con Placido Sangronis, Cristian Rojas y Fernando Lucas, con quienes compartimos una amistad entre las familias".

  El compañero que lo sorprendió. "Siempre compartí plantel con buenos jugadores, pero el mejor socio que tuve en Pacífico fue Fernando Villet. Un jugador extraordinario, con un enganche terrible y que, por esas cosas de la vida, no triunfó en el fútbol".

   Un rival. "Hubo muchísimos buenos jugadores a los que enfrenté y me hubiese gustado jugar con la 'Chicha' Nieto".

   Hincha de. "River".

   Un ídolo. "Mi ídolo futbolístico es Diego Maradona. Futbolísticamente hablando, fue lo mejor que vi. Mis ídolos de la vida siempre la pongo a mi Vieja, por todo lo que luchó siempre. Quedó viuda de joven y crió a sus cuatro hijos de una manera increíble. Nos dio todos los valores que hoy tenemos. También tengo como ídolo a mi hijo Nicolás, quien nos enseñó junto a mi señora a sacar fuerzas de donde no tenemos para seguir adelante. Por último, a mi tío Neiro y a mi tía Susana. Siempre los pongo como ejemplos porque fueron mi espejo para seguir en el camino de la vida".

   Así lo vive. "El fútbol lo viví de la mejor manera y lo sigo viviendo igual. Creo que tenemos que entender que es un juego y que se gana o se pierde. A nivel profesional o a nivel local, pienso que no hay que volverse locos y tratar de disfrutar al máximo este deporte".

   La anécdota. "Un día veníamos de la pileta del complejo de UTA, en el gordini del 'Gordo' González y al lado de él iba el 'Negro' Café. Atrás íba el 'Cchirola' González  y yo con una conservadora. Antes, cuando se entraba a Bahía por Brown y, cuando estábamos llegando al semáforo de la terminal, nos quedamos sin freno y el 'Gordo' se tiró para la izquierda. Atrás venía un camión con acoplado que no frenó, y la rueda del acoplado arrancó limpita la puerta del conductor. El camión nunca paró y nosotros quedamos mirando en diagonal para la terminal. Me acuerdo que el 'Gordo' y el 'Negro' se bajaron, agarraron la puerta, la metieron arriba del techo, arrancaron el auto y seguimos. Yo estaba pálido con la conservadora, sin poder moverme. Increíble. Y si el 'Chirola' lee esto, se va a acordar, ja, ja".

   Maradona o Messi. "Vi jugar a los dos y hoy disfruto a Messi, pero creo que Maradona me hizo vivir cosas increíbles. Hoy Messi te deja con la boca abierta, pero no me provoca lo que me provocó Maradona".

   Una camiseta a tener. "A mí me gustaría tener la de Diego, obvio. Y a mis hijos, la de Messi".

   La historia del pañuelo. "Cuando yo tenía el pelo largo, en la adolescencia, me salían muchos granos. Y un día, probando un pañuelo de mi mamá, me di cuenta que no me quedaba tan mal. Después, cuando empecé a jugar, los usaba. Desde el debut y toda la temporada '93/94 jugué con vinchas porque me daba vergüenza tener la la cara brotada, ja, ja".

   El presidente. "Alberto Fernández me transmite seguridad y tranquilidad. Creo que está tomando las decisiones que tenía que tomar y no nos desbordó la pandemia. Creo que en conjunto, con Larreta y Kicillof, tomaron las medidas necesarias. Ojalá que cuando pase la pandemia, enfoquen las cosas en estar un poco mejor, que la economía se reactive, que todos puedan tener un techo y un plato de comida".

   La mayor alegría. "Fue, sin dudas, cuando nacieron mis hijos".

   La mayor tristeza. "Cuando falleció mi vieja. Ese fue el golpe más duro que me tocó vivir. Fue cuando entendí cuando dicen que “me duele hasta el alma”. Se que en algún lugar está y nos guía con mi Viejo y muchos seres queridos".

   Dios. "Creo en él, pero no voy a la iglesia. Cuando me pasa algo bueno, se lo agradezco y, cuando me pasa algo malo, le pido que me de fuerzas, como las veces que tuve accidentes o cosas que pasamos con mi familia, momentos duros.

   La muerte. "Creo que cuando nos morimos hay algo más. Espero que este paso por la vida sea de aprendizaje y haya algo más para que me pueda encontrar con mis Viejos y muchísima gente que tengo allí".

   Tres personajes. "Me encantaría compartir un asado con Cóppola (Guillermo), el 'Coco' Basile (Alfio) y el “Bambino” Veira (Héctor). Con esos tres no se donde terminaría el asado y la charla".

   La historia del petardo. "En una época de Pacífico, donde íbamos tirábamos algún petardo. Un día estábamos llegando a Cerri y tiramos dos o tres. El encargado era Horacio Ocampo, quien los tiraba por la ventanilla. Pero una vez, prendió el petardo, lo tiró, pegó en el borde de la ventanilla y cayó en la puerta del colectivo. Imaginate la explosión y la polvareda que levantó. El chofer, el 'Gordo' Fabi frenó el colectivo, nos re c... a pedo a todos y dijo 'más vale que ganen ahora, manga de hdp, ja, ja'. Lamentablemente perdimos 1 a 0 y el 'Gordo' nos cargó: “¿No tiran petardos, ahora?".

   La vida sin la pelota. "Extraño todo. La noche anterior, preparar el bolso, comer lo que me hacía mi Vieja, las cábalas que uno tenía antes de jugar como las medias o la camiseta que se ponía abajo, que me insulten en todas las canchas, el folclore, la hinchada y el bombo de Pacífico. Me gustaría tener 20 años menos para volver a vivir lo que vivimos".

   Su equipo. "Me da lástima dejar alguno afuera, pero sería con: Rodrigo Martínez; Pitu Vogel, Coronel (Gustavo), el 'Negro' Marfil (Adrián), 'Pelusa' Martínez (Mario); Hidalgo (Alejando), Héctor Saavedra, Pablo Díaz, el 'Ciego' Arriagada (Pablo); yo y el 'Fiolo' Mondelo (Armando).

   Su día a día. "Soy empleado municipal, en delegación norte y me desempeño como obrero o chofer.

   La cuarentena. "El primer tiempo de esta cuarentena se tornó un poco complicada la convivencia con mi mujer y mis hijos. Pero, cuando fueron pasando las semanas, nos fuimos acostumbrando y no la pasé tan mal. Ya pinté todo, no me queda nada más por pintar, ja, ja. Igualmente, no estuve todo el tiempo en cuarentena; apenas diez días y desde la delegación nos convocaron para hacer este trabajo, que es más solidario que otra cosa, ya que vamos al ejército y cargamos alimentos, productos de limpieza, chapas, tirantes, materiales y todo lo que la gente necesite. Hacemos de 8 a 13 este trabajo, que está abocado a las políticas sociales".

   Sus sueños. "Son los que tenemos la mayoría. Algún día me gustaría tener una casa más grande, poder viajar con mi señora Verónica y mis hijos Nico y Agustín, tener una buena vida, tener salud… Después, que también se vayan cumpliendo los sueños de todos y espero que, con esto que estamos pasando, las cosas cambien y empecemos a mejorar".

   Los afectos. "Me gusta mucho estar con la familia. Con mi señora y con mis hijos formamos una gran familia y siempre me gustó compartir, no solo con ellos. Con mi tres hermanos también compartimos muchas cosas y, cuando falleció mi Viejo, nos hicimos muy unidos los cuatro con mi Vieja. Soy de reunirme con tíos, primos. Juntarnos y hacer karaoke. Y, en estos tiempos, se extraña mucho todo eso".

LA COMPU DE "COCHO"

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