en busca de un rumbo

¿Cómo está el mercado laboral bahiense en comparación con otras ciudades del interior?

22/9/2019 | 07:40 |

La crisis económica afectó al comercio, que es el principal empleador bahiense, lo que explica la peor performance frente a aglomerados de importancia similar. 

Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva.

Francisco Rinaldi

frinaldi@lanueva.com

   Con el principal empleador local muy afectado por la crisis económica y una menor importancia del sector público como dador de trabajo, que las cifras de desempleo bahienses arrojen peores resultados frente a aglomerados como San Luis, San Juan o Neuquén no es una sorpresa. 

     Así, mientras en el aglomerado Bahía Blanca-General Cerri (BBC) el desempleo -definido como la gente que busca sin éxito un trabajo- fue del 9,5 por ciento,  San Luis, San Juan y Neuquén, exhibieron tasas de desempleo que son la envidia de más de un bahiense: 5,4% para la ciudad patagónica, 3,3% para la puntana y 2,3% para la fundada, allá por el 1.562, por Juan Jufré.   

     ¿Por qué Bahía Blanca tiene, a simple vista, un peor cuadro laboral frente a ciudades de una importancia relativa similar? 

      La primer respuesta a este interrogante es casi obvia: como Bahía no es cabecera de provincia, la presencia de empleados públicos es menor frente a los aglomerados objeto de esta comparación. 

      De esta forma, mientras en Bahía Blanca el 25% de los trabajadores asalariados se desempeña en entidades o empresas del sector público, en Neuquén lo hace un 33% y en San Juan un 32%. 

      Ni que hablar en el caso de San Luis, donde el 55% de los puntanos se desempeña en la actividad pública, de acuerdo con cifras del INDEC para el primer trimestre de este año. 

     Y el hecho de que gocen de mayor estabilidad laboral frente a los trabajadores del sector privado -la inmensa mayoría en la ciudad-  explica en parte las diferencias en la tasa de desocupados, favorables a las otras ciudades. 

     Pero no es lo único. En nuestra ciudad, la crisis económica, caída del poder adquisitivo del salario y del consumo interno mediante, afectó duramente a su principal empleador, el comercio, responsable de entre el 18 y el 20% del empleo privado local, de acuerdo con cifras oficiales. 

     En Neuquén, el sector petrolero genera el 17% del empleo directo privado registrado, y posee, incluso, un importante “derrame” hacia otros sectores de la economía de esa ciudad, llegando, incluso, hasta sus vecinas de otras provincias.

     “El sector petrolero motoriza otros sectores proveedores tanto dentro de la cuenca neuquina como fuera de ella. Se han expandido y han ingresado al mercado empresas de servicios para abastecer a las operadoras, con un efecto movilizador importante”. 

    “Inclusive, las empresas del sector pujan en el sector laboral por los mismos recursos, aumentando la remuneración promedio de la provincia y, por lo tanto, afectando la competitividad de otros sectores de la cuenca neuquina (el caso más evidente es el frutihortícola, aunque el turismo y otros sectores más chicos también sufren consecuencias)”, señala el economista bahiense Pablo Besmedrisnik.

    Y agrega: “en la provincia de Neuquén los salarios de los empleados petroleros más que duplican al promedio del provincial privado registrado”. 

     “Si se incluyera el empleo público y el no registrado la brecha es enorme. Los altos salarios del sector petrolero se terminan transmitiendo al resto de la economía provincial, tanto es así que el promedio salarial de los empleados privados registrados de la provincia de Neuquén es casi un 60% superior al de la provincia de Buenos Aires”.

   La alta demanda, la escasez de oferta de personal calificado en forma suficiente, y el alto costo de los recursos humanos genera dos impactos inmediatos: por un lado, la migración de profesionales a la región y, por el otro, la externalización de servicios y provisiones en otras locaciones. 

    “Por ejemplo, la fabricación de maquinarias, la asesoría en el terreno de la ingeniería, servicios logísticos e incluso administrativos desde otras localidades suele ser una alternativa competitiva para las empresas con centro de gravedad en Neuquén”, dijo el analista.

Más participación

     Hay otro rasgo distintivo de la economía bahiense, sobre todo, en comparación con la de San Juan y la de San Luis: la tasa de actividad, calculada como la proporción de la Población Económicamente Activa (PEA) respecto a la población total, alcanzó al 48,4%, una participación por encima de la media nacional y sustancialmente más alta que la de aglomerados como San Juan y San Luis. 

     Esta brecha de participación no ha sido una excepción de este trimestre, sino un hecho manifiesto de que en nuestra localidad,  hay mayor proporción de la población dentro del mercado de trabajo (ocupada o buscando un empleo). 

     “Dada la mayor participación no debería sorprender que la tasa de desempleo en Bahía Blanca– Cerri, de acuerdo a lo relevado por INDEC, se sitúe por encima de los aglomerados de comparación. Por su parte, la tasa de desocupación se encuentra por debajo del desempleo para el total de aglomerados urbanos del país (10,6% de la PEA)”, explicó a La Nueva el economista cordobés Gerardo García Oro, del Instituto para el Estudio de la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), con sede en la capital mediterránea. 

     Por otra parte, dentro del bloque de ocupados, y concentrando el foco sobre la población asalariada, otro indicador de relevancia (en cuanto a la calidad del empleo generado en cada localidad) es la tasa de informalidad laboral, que es el porcentaje de asalariados a los que no se le realizan los respectivos aportes al sistema jubilatorio. 

     Para el caso de Bahía Blanca – Cerri, la tasa de informalidad nuevamente se encuentra por debajo de la media nacional (30% versus el último 34,5% informado relativo al segundo trimestre de 2019) y sustancialmente por debajo de San Luis y San Juan (en ambos casos, por encima del 40%). 

     Pero no pasa lo mismo cuando se incluye en la comparación a Neuquén, donde la tasa de actividad resulta similar a la bahiense (48,3%) y la de empleo no registrado mucho menor (26,9%). 

     “Este diagnóstico permite concluir que, si bien la situación ocupacional en la localidad no transita por su mejor momento (se enfrenta a una tasa de desocupación más alta y mayor informalidad laboral entre asalariados), los resultados aún conservan brechas de desarrollo del mercado laboral relativa en comparación con otras localidades del país”, advierte García Oro. 

     Ante este cuadro de menores oportunidades laborales, el cuentapropismo surge como una alternativa para muchos bahienses. 

    Y tal parece que es ese el caso, donde cada vez más trabajadores inician actividades independientes, la mayoría de las veces, por necesidad. Las cifras lo reflejan: según el último Boletín de Estadísticas Laborales de la UNS, el cuentapropismo ya explica más del 20% del total ocupado en la ciudad a 2018, frente a un 18% en 2014. 

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