Bahía Blanca | Sabado, 13 de abril

Bahía Blanca | Sabado, 13 de abril

Bahía Blanca | Sabado, 13 de abril

Flor Gau cambió todos los "no" por la vida que siempre soñó: entre el deporte y la montaña

Nació en Buenos Aires pero pasó toda su infancia y adolescencia en Bahía. Hoy se encuentra en Aspen, el centro de esquí más importante de Estados Unidos, compitiendo en boardercross y trabajando en los X-Games. 

-Por lo que superaste y tu forma de vivir, ¿pensás que sin quererlo o buscarlo, podés ser ejemplo para alguien?

-Mas que un ejemplo, una ayuda a que tomen decisiones que por ahí dan miedo. Pero que sepan que no todo es imposible en la vida y que siempre hay decisiones que te generan dudas y te van a costar un poco, pero que te cueste está bueno. Capaz que sí, puedo ser un ejemplo para alguien, pero me gustaría ser más una motivación a que cumplan sus sueños. Más que nada las personas que tienen muchos “no”.  Porque los tenemos, pero hay que buscar siempre el otro lado, ese 1% del sí.

María Florencia Gau nació en Buenos Aires y rápidamente se vino con su familia a Bahía, donde pasó su infancia y adolescencia, alternando su estadía con Coronel Pringles.

Hoy, unos cuantos años después, mientras trabaja en los X-Games en Aspen, el centro de esquí más importante de Estados Unidos y de los más grandes del mundo, bromea: "Ya soy de la Pachamama".

Desde hace tiempo su vida y su calendario se adaptan a los deportes extremos: la nieve, la montaña o el mar. Incluso, pese a tener que atravesar más de una dificultad, física y de salud, nunca se detuvo.

"Vos me preguntás de donde soy y te digo de San Martín de Los Andes. Porque es donde me siento cómoda, feliz y donde desde tan chiquitita soñé vivir; y por suerte mi DNI dice San Martín de Los Andes. Mi lugar en el mundo es San Martín o Aspen, aunque, en realidad, es cualquier lugar donde haya una montaña", resume.

Flor, quien en nuestra ciudad practicó hockey en Universitario, hizo natación y gimnasia artística (entre otras actividades), compite en snowboard cross (o boardercross) y días atrás participó en el Aspen Snowmass Serie, que le permitió clasificar a la etapa nacional que se desarrollará en los primeros días de abril.

Además, durante los últimos días estuvo trabajando en los X-Games que se desarrollan en Aspen, tras hacer temporada en Chapelco, durante el invierno argentino.

“En la parte de los X-Games hago de todo, voy rotando de puestos, ayudando en absolutamente todo, pero en la hora de la competencia estamos bastante con los atletas. Ya conozco a casi todos de otras competencias, entonces eso hace que los pueda ayudar bastante”, contó Flor, Licenciada en Educación Física, deportóloga e instructora de esquí y snowboard.

Los X-Games es uno de los eventos más importantes del mundo y de los más reconocidos en deportes extremos.

-Para alguien que ama la montaña y practica deportes extremos, estar ahí imagino que es como para un fanático del fútbol trabajar en un Mundial...

-Ya estoy acostumbrada, acá se vive diferente. Ayer hablábamos con dos amigas y se sorprendían porque en esta montaña viene todos los famosos con sus hijos. Pero famosos en serio, pesados, y no podés hacer nada. El otro día estuve haciendo snowboard con Justin Bieber, estuvimos tres días andando en el parque con él. Por ahí en Argentina, a la gente que le gustan los X-Games, lo ven como un mundo diferente. Pero acá nos conocemos entre todos, al punto de que somos compañeros. Nadie sobresale por sobre nadie. Al considerar al famoso como lo que es, una persona más, esto se vive diferente.

Nosotros, entre comillas los empleados, comemos con ellos. Eso en otro deporte, como un Mundial de fútbol, no pasaría nunca.

Amor a la montaña

Para llegar hasta acá, Flor tuvo un primer contacto con la montaña y nunca más se separó de ese amor. Decidió desde muy chica ser instructora de esquí, a lo que le agregó más estudios como respaldo para su trabajo y, también, para su vida.

-¿Cómo se dio este vínculo con la montaña y el deporte que hoy es tu estilo de vida?

-De chiquita me empezaron a llevar a esquiar a Villa Pehuenia y se volvió bastante obsesivo el tema a nivel familiar. Mi vieja fue la pionera en ese sentido, la que más le gustaba. Yo con mi hermano (Agustín) empezamos esquiando de chiquitos y yo después me pase al snow. En mi primer año en Estados Unidos, en Pensilvania, tuve una competi (sic.) y ahí empecé con el deporte.

-¿Y en qué momento sentiste que era lo tuyo?

-A los 13 o 14 años les dije a mis viejos (Evangelina y Alfredo) que quería ser instructora de esquí, que ese era mi objetivo. En ese momento la Asociación Argentina de Instructores no era lo que es hoy, entonces mis viejos me dijeron que les encantaba, pero que igual lo complemente con algo universitario o algo así. Entonces lo que hice fue formarme en lo que consideraba que le faltaba al curso y, también, considerando un montón de cosas que a mí me pasaban: soy diabética y celíaca.

Florencia empezó estudiando Profesorado de Educación Física en el Instituto 86, hizo masters y posgrados en deportología, obesidad y síndrome metabólico en el deporte, entre otros.

Una vez que avanzó, se dedicó a hacer los instructorados de esquí y de snow en Argentina y en Estados Unidos.

"Actualmente estoy como entrenadora del equipo argentino de autismo de snow", especificó.

A grandes rasgos, su agenda se divide en temporada de invierno en Argentina y Estados Unidos. Un breve paso por Bahía para visitar familiares y amigos, y mucho kitesurf en Monte Hermoso o alguna laguna cercana.

-Noto que sos bastante inquieta ja, ja..

-Ja, ja, sí. Cualquier deporte de tabla y adrenalínico vale, por así decirlo. Y siempre entrenando, no hay muchos descansos. También disfruto de las amistades cuando intento pasar por Bahía, tampoco soy de ir mucho. Y también tratando de kitear mucho, porque también está la posibilidad de hacer temporada de snow y de kite en Estados Unidos. Es muy difícil mantenerse en Argentina en este tipo de cosas, los sueldos son bastante bajos, la importancia que le dan los gobiernos a los deportes de invierno es nula, por eso nosotros competimos acá. En Argentina es imposible, la mayoría de mis sponsors son de acá.

El "no", no vale

-¿Sos de parar y mirar dónde estás o dónde trabajás? ¿Evaluar hasta dónde llegó esa pequeña que le empezó a gustar la montaña...?

-Lo he pensado más por el lado de que me diagnosticaron una diabetes y una autoinmunidad en la que posiblemente había un montón de cosas que no iba a poder hacer en mi vida. También de chica me diagnosticaron una hiperlaxitud que me llevó a un montón de cirugías traumatológicas: de rodillas, codo, tobillo. Y en muchos lados siempre había gente que me decía que no iba a poder hacer esto o aquello, no vas a llegar, no vas a poder. Incluso tuve profesores en la Universidad que me dijeron que no me iba a recibir nunca, a los cuales les dedico mi título actualmente. Veo más ese lado, que el punto de donde estoy y adonde llegué.

Viendo para atrás valoro y veo mucho más eso de que por ahí a mucha gente la hubiera frenado, a mí no me importó y me operé de todo lo que tenía que operar y si me tengo que seguir operando lo voy a hacer, pero no voy a dejar de correr, no voy a dejar de dar clases. No estudié Educación Física para dar clase en las escuelas, sino para ser instructora y tener los conocimientos que necesito y nunca lo voy a dejar de hacer.

-¿Dónde encontrás la motivación para sobreponerse a esos "no"?

-En la felicidad que me da estar parada arriba de una montaña, la satisfacción que me da respirar aire y no sentir el humo del Polo Petroquímico de Bahía. De sentir la naturaleza o el aire puro, que es la misma satisfacción que te da llegar hasta arriba de un lugar que es re difícil de llegar, que te podés hacer mierda, pero llegás arriba y decís: "Mirá hasta dónde llegué".

-Por lo que me decís es como que siempre buscás un objetivo...

-Exactamente y nunca es nada material o que se puede comprar, está dentro de la naturaleza, es mucho más simple. Es increíble la sensación que me da algo tan sencillo como caminar por un sendero, me pasa con muchos de mis amigos que no me entienden, porque a ellos les da más satisfacción, por ejemplo, ir a un shopping, pero a mí el hecho de estar parada arriba de una montaña ya me hace sentir bien. Las amistades que te da la montaña son puras.

-También se generan otro tipo de relaciones porque está siempre presente eso de supervivencia, aunque tengas comodidades, ¿no?

-Exactamente, pasa por eso y la desconexión. Nosotros podemos estar una semana sin celular que no pasa nada. Si yo tengo insulina y GPS por si necesito, punto. Es como encontrar lo lindo en lo simple y disfrutarlo de otra forma.

Flor encontró en la naturaleza y en la adrenalina del deporte, una forma de transitar su vida, en San Martín, Aspen, Monte, o donde la lleve su pasión y sus ganas de demostrar que no existen los "no".