Bahía Blanca | Miércoles, 10 de agosto

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Monte Hermoso tiene quién le escriba: una voz que traza con palabras las líneas del agua

La poeta María Antonia Zaragoza, quien vive en el balneario desde hace 35 años presentó su libro de poesía Las Líneas del agua. Una mirada atravesada por vínculo con este paisaje natural mágico. Coordina el taller literario municipal desde el año 1996. "Hay una imagen, una escena primera, pero no hay camino predecible: es un andar surfeando entre las olas del sonido y del sentido".

María Antonia Zaragoza, en el Centro de Convenciones de Monte Hermoso, en la presentación del libro Las Líneas del Agua.
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                                                                                                                                            "Si hay magia en este planeta está en el agua"
                                                                                                                                                                                   Gastón Bachelard, El agua y los sueños 

   Audionota: Juan Ignacio Zelaya   

   Anahí González Pau
   agonzalez@lanueva.com

   "Monte Hermoso es esencial en mi poética. Es la música de fondo día y noche que siempre está ahí, acunándonos con su rumor sedante o furioso".

   La poeta María Antonia Zaragoza, radicada en el balneario desde hace 34 años (oriunda de Coronel Dorrego, donde nació en 1965) desde siempre quiso vivir cerca del mar. De chica, lo sentía un lugar mágico. Esa memoria la acompaña.

   Lúdica y profunda, como las propias aguas que dan identidad al destino en el que eligió desplegar su vida, acaba de publicar y presentar su libro Las líneas de agua.

   La obra se compone de 49 poemas reunidos en cuatro grupos de 12: el río, el lago, el mar y el mundo, más un poema final, dedicado a Monte Hermoso.

  En cada grupo expresa maneras de percibir y construir lazos con el agua, de sumergirse o emerger, de entrar y salir, de observar lo que permanece en lo que se desvanece, por los hilos del tiempo, del movimiento.

   En su escritura hay algo -como en el fondo del agua- que inquieta e interpela y, a la vez, algo sereno, revelador, que invita a soltar, a dejar(se) ir, a aceptar las reglas del misterio o aventurarse a inventarlas.

   "Ellos hablan del agua, de lo sensorial, de la memoria, del río, el lago, el mar. El Mundo, es un grupo de poemas que rescaté de borradores y escrituras de los distintos viajes. Me encantó traer esas otras aguas del mundo a este libro que tiene tanto que ver con Monte Hermoso, que me ayuda a resignificar otros lugares", reflexionó.

 

   Recuerda, como fundante de su vínculo con el agua y de su escritura, una excursión de pesca en el arroyo a la que su papá la llevó junto con su hermana.

   "En esas aguas estaba la oscuridad del fondo de barro y la luz del sol reflejado. Hace varios años escribí una serie que titulé Las Mostazas 1974, eran versos cortos y venían de esa escena de mi infancia", comentó.

    "La convivencia con el agua conecta con mi infancia y resignifica todas las aguas posibles que he visto en el mundo", sostuvo.

   Integrar, abrir, extender, sentir, estar presente en el paisaje, co-crearlo, son las claves y el llamado que parecen llegar hasta su tinta desde lugares ancestrales, inasibles, como las mareas.   

Siempre realiza actividades de promoción de la lectura y escritura. En verano coordina el espacio Cuento bajo los árboles, en Plaza Parque, organizado por la Biblioteca Popular y auspiciado por la Municipalidad de Monte Hermoso. Un espacio que se sostuvo en pandemia.

   El libro es fruto de su incursión y participación, durante la pandemia, en un taller virtual en el espacio “La creciente” coordinado por las escritoras Alejandra Correa y Marisa Negri.

   "Como propuesta del Taller armé una bitácora con esas escrituras para trabajarlas. Fueron meses de diálogo, corrección, búsqueda, desasosiego, encuentro, liberación, limpieza. Finalmente las líneas del agua ingresó al catálogo de La gran Nilson con las editoras Alejandra Correa y María Julia Magistratti", contó.


Junto a su hija Amparo y la pequeña Julia, hija de unos amigos.

   No hay una sola manera de leerlo, ya que contiene un oráculo poético y un caldero de preguntas con un tarjetón recortable para jugar. En ese tarjetón hay números recortables del 1 al 12, que representan los poemas; y otros recortables, del 1 al 4, que son números romanos, y representan los capítulos.

   Esos números se ubican en una cajita y la persona que quiere jugar saca un número de cada grupo. El poema que surge va a responder a una pregunta previa.



   "Hay que hacerle preguntas a este oráculo y esperar que en clave poética el poema traiga su respuesta", aclaró Zaragoza.

   "El libro es la llegada a puerto después de un largo trayecto de navegación, con un faro que orienta e ilumina", expresó la poeta, quien además es una referente en el balneario en el ámbito escolar, en Inicial, ya que se desempeñó como docente, directora y se jubiló en 1996 como inspectora en este nivel.

   La autora publicó anteriormente los libros de poseía infantil Arenitas (1991) y Bicho y Hecho (1993).

   En 2011, publicó el libro Andan Descalzas.

   En 2007, obtuvo el primer Premio de Concurso literario Palabra de Maestro: Cuento Infantil, organizado por col Consejo General de Educación.

   Además, integra las antologías Poesía en Marcha y Memoria en Movimiento , ambas editadas por la subsecretaría de Cultura de la Provincia de Buenos Aires.