Bahía Blanca | Domingo, 14 de agosto

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"Un hermoso lago que nos regala Absa": vecinos reclaman por una inundación cloacal en Ingeniero White

Se trata de un predio arbolado sobre avenida San Martín. Piden respuestas a la delegación Municipal y a la empresa de agua.

Fotos: Pablo Presti - La Nueva.

   Vecinos de Ingeniero White denunciaron hoy, en diálogo con La Nueva., una importante inundación con líquidos cloacales en un pulmón verde que se ubica sobre avenida San Martín, a metros del club Comercial.

   “Una zona de lagos no conocida en el partido de Bahía Blanca: cerca de la costa, un hermoso lago que nos regala Absa”, ironizó un vecino en un video que fue difundido en las últimas horas.

   Se trata de un predio arbolado, perteneciente al Municipio, donde los vecinos acostumbraban ir a pasear y que ahora está cubierto de un agua putrefacta, que brota de un desagüe "sin parar" e inunda el ambiente con un olor "insoportable".

   La Nueva. se acercó esta mañana al lugar para conocer el testimonio de los vecinos.

   “Esto no para. El agua está brotando hace varios días”, dijo Mario González, un hombre de 73 años que vive en el barrio desde su fundación, en 1976. “La laguna es grandísima. Acá perdimos cerca de dos o tres hectáreas”, sostuvo.

   Y agregó que en ese predio el agua sale de forma continua hace casi una semana, pero que “antes era esporádicamente”.

   “Es una situación que nos tiene re mal”, remarcó González. “Son terrenos que ahora perdimos. Antes venía la gente a caminar, tomar mate, poner una mantita, niños con las bicicletas… ahora lo hemos perdido”, se lamentó.

Mario González y Laura Salvador, vecinos del barrio.

   Además, señaló que eventualmente el agua dejará de brotar y la “laguna” desaparecerá, pero el suelo va a seguir "contaminado e inutilizable".

   Lo mismo dijo otra vecina del barrio, Laura Salvador, de 55 años: “Es un lindo terreno, lleno de árboles. Pero está estropeado, ya no va a servir”.

   “Necesitamos una solución urgente porque esto no da para más”, reclamó.

   Salvador contó que anoche alertó de la situación al delegado de White, Gustavo Avellaneda, a través de un mensaje por WhatsApp, y no recibió respuesta. “Le mandé ayer un video para que vea todo esto. No sé si porque era muy tarde no me contestó, pero tampoco me llamó ni me dio una respuesta”, insistió.

   La mujer aclaró que todavía no se han comunicado con Absa por este problema.

   Mario, en ese sentido, dijo que la empresa de agua sostuvo que “había una bomba a la que le robaron los cables y dejó de funcionar. Pero esto hace un montón que está así”.

Un reclamo que data de hace décadas: vivir entre líquidos cloacales

   “Tenemos más de 500 números de reclamo hechos al 0800 desde hace 20 años”, sostuvo Laura.

   La vereda de su casa en calle Esmeralda, a tan solo unas cuadras del nuevo “lago”, está contaminada con líquidos del desagüe cloacal desde hace dos décadas.

   “Yo ya me comunico por WhatsApp con el hombre de Absa. El 31 de enero le mandé cuando cumplimos 20 años de haber hecho el primer reclamo y festejamos el cumpleaños en la esquina”, contó.

   Manifestó que el accionar de la empresa es siempre el mismo: liberan el tapón que rebalsa los desagües y, al rato, envían a un camión para desagotar el lugar. Pero es una solución momentánea, porque su calle vuelve a inundarse a los pocos días. “Ahora vienen con que robaron los cables…”. 

   Esta situación, expresó, afecta en gran medida a su vida cotidiana. “El olor es insoportable. Yo ya me acostumbré, pero no puedo recibir gente porque viene y al ratito se va. Me da vergüenza”. Y añadió que planeaba festejar Año Nuevo en su casa, “pero les tuve que decir a mis hermanas que no vengan porque el olor ese día no se aguantaba”.

    Los vecinos están cansados de hacer reclamos tanto a la empresa como a la delegación municipal, de quienes también reciben pocas respuestas.

   Tras las lluvias del último fin de semana, Laura le envió un reclamo al delegado Avellaneda: “Le mandé un mensaje para que limpiara la zanja de la puerta de mi casa. Me dijo que venía al otro día –el miércoles– y no vino”.