Bahía Blanca | Jueves, 01 de diciembre

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Orgullo de la Sinfónica de Bahía: uno de sus músicos fue el único invitado a tocar en el G20 de Indonesia

Santiago Clemenz es primera flauta solista de la Orquesta Sinfónica Provincial de Bahía Blanca y participó en el concierto que es parte de los eventos que anticipan la cumbre internacional de gobernantes que se realizará en noviembre en el país asiático. 

Santiago Clemenz, n¡junto a la Orquesta Sinfónica Provincial de Bahía Blanca. Crédito: Emmanuel Briane-La Nueva.

Anahí González Pau / agonzalez@lanueva.com

   Santiago Clemenz, flauta solista de la Orquesta Sinfónica Provincial de Bahía Blanca, se inició en el estudio de la flauta traversa de chico con la profesora Adriana Rodríguez en el conservatorio Julián Aguirre de Temperley, en Banfield, lo más cercano a su casa de Adrogué.

   “La flauta traversa me apasionó. Hasta el día de hoy me fascina su sonido y la idea de expresar una idea musical a través de este instrumento. No sé si hubiera tocado otro. Es un camino de ida buscando la perfección, que no existe, pero siempre se puede mejorar”, dijo.


Crédito: Emmanuel Briane-La Nueva.

    Y en este camino se encontraba, después de haberse formado en la Escuela de Música de Hamburgo, en grado y posgrado, en Alemania (donde vivió 10 años) cuando recibió un llamado que lo sorprendió y llenó de alegría. 

   “La invitación a Indonesia fue un capítulo aparte, algo totalmente insólito. Hace unos tres o cuatro meses me contacta directamente el señor Gustavo Torres, embajador de Argentina en Indonesia para proponerme que forme parte de este proyecto. Él ayudó muchísimo con la gestión de los pasajes y mi participación en general. Sin su intervención no hubiera sido posible”, dijo.

   La Cumbre del G20, el principal foro intergubernamental con una agenda económica y política que atiende problemáticas de la agenda global. Se organiza cada año en un país diferente y, en esta ocasión, es el turno de Indonesia, en noviembre. Sin embargo, los eventos que lo anticipan ya empezaron a llevarse a cabo.

   Clemenz comentó que por primera vez en su historia el G20 se propuso formar una orquesta en que la mitad de los músicos fueran indonesios y la otra mitad de los músicos internacionales representaran a los 20 países del G20.

   “El proyecto era muy ambicioso porque implicaba formar una orquesta de cero, con 10 días de ensayos, con músicos que no nos conocíamos entre sí, de distintos países, con distintos niveles o en distintos estadíos de la formación”, comentó.

   “La experiencia fue increíble. Tuve una doble función. Fui como primera flauta dentro de la orquesta y además tuve el privilegio de tocar como solista la obra de Ananda Sukarlan, probablemente el compositor más importante de Indonesia en la actualidad. Tuve un grado de exposición altísimo ya que en su obra hay todo un movimiento que es un concierto para flauta. Un desafío enorme”, recordó.

   

   Luego de su presentación oficial en este concierto recibió otra invitación.

  “El Embajador me invitó a quedarme unos días más en su residencia y a tocar en la Embajada Cultural en un recital con piano. Había embajadores de todos los países. Fue muy enriquecedor”, señaló.

   “Para mí fue algo increíble, primero significó ir a Indonesia, al otro lado del mundo, tardé casi 3 días en llegar. Es una cultura muy diferente, todo es distinto”, dijo.

   

   Según el músico uno de los aspectos que hizo más especial a este concierto fue que tocaron en el templo budista más grande del mundo: el Borobudur.

   “Nos dieron una vestimenta especial, una prenda tradicional. Es un templo sagrado con una carga mística y espiritual altísima. Fue algo alucinante. Nunca había tocado en un templo”, confió.

   Clemenz destacó que en su carrera como músico siempre recibió el apoyo de sus padres.

   “Siempre me apoyaron, desde chiquito, a mí y a mis hermanos. Somos cuatro y soy el único músico. El legado de ellos ha sido que cada uno de nosotros encontrara su vocación y la ejerciera con pasión y nos destacáramos. En mi caso, el apoyo con la música ha sido incondicional para que yo me convirtiera en flautista”, dijo.

   Si bien tiene experiencia en tocar en orquestas de grandes festivales con músicos internacionales aseguró que esta vivencia fue trascendental.

   “Se transmitió a todo el mundo y, además, otro componente es que fui como representante de Argentina, una responsabilidad enorme. Siempre soy muy exigente conmigo mismo y trato de estar en un máximo nivel”, destacó.

   Sus estudios en la Hochschule für Musik und Theater Hamburg (con beca de la DAAD) y las enseñanzas de su maestro de flauta, el profesor Hans-Udo HEINZMANN, acompañados por su gran pasión y compromiso, le dieron la oportunidad de vivir este grato momento que enorgullece al país y a la Orquesta Sinfónica Provincial de Bahía Blanca, con la cual el artista estuvo tocando en el Teatro Municipal el pasado domingo. 

   Será cuestión de seguirle los pasos y de escuchar su arte porque todo indica que este destacado músico de 36 años no tiene techo.