Bahía Blanca | Jueves, 01 de diciembre

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Vuelve la calesita del Parque de Mayo: "Queremos abrir cuanto antes"

Lucas López, nieto del dueño original, está ultimando los detalles para devolverle la vida a la clásica atracción bahiense. Su abuelo, que la fabricó con sus propias manos en los '70, "está re contento" con la decisión del nieto. "La Cale" ya tiene cuenta de Instagram.

La calesita, a punto de volver a girar para los chicos. (Fotos: Emmanuel Briane - La Nueva. y gentileza Lucas López)

Valentina Manfrin / vmanfrin@lanueva.com

   Una, dos, tres vueltas arriba del caballito. La manito derecha aferrada al caño y la izquierda estirada para agarrar la sortija. Tras varias pasadas, el anillo por fin queda entre los dedos. Y aparece la sensación de victoria por haber ganado una ronda más.

   En poco tiempo, esa alegría va a volver al corazón del Parque de Mayo: la calesita, atracción que marcó con recuerdos a miles de bahienses, está recobrando sus colores y ultimando detalles para volver a recibir a los chicos.

   “Queremos abrir cuanto antes”, dijo Lucas López, de 30 años, quien puso manos a la obra para continuar el legado de sus abuelos, Antonio Díaz y Edilia “Cuqui” López, que durante casi medio siglo hicieron girar a la protagonista de uno de los sectores de juegos del Parque.

Antonio y Cuqui visitaron a Lucas en medio de la remodelación

   “Creo que fue en el '74 que mi abuelo la instaló acá. Es una banda”, sostuvo Lucas, que solo tiene palabras de admiración por el trabajo de Antonio y Cuqui y ahora está a la espera de las autorizaciones municipales para seguir sus pasos. 

   La calesita dejó de recibir chicos en 2020, con la pandemia. Antonio, con 87 años en ese momento, se vio forzado a abandonar el oficio al que se había dedicado durante décadas. El hombre fabricó la calesita –además del cerco, el túnel del trencito y los galpones– con sus propias manos, replicando un modelo que había comprado. Más adelante, creó alrededor de siete carruseles más, que incluso se instalaron en otras ciudades.

   “Lo que tiene de bueno es que mi abuelo siempre mantuvo linda la calesita. Nunca la dejó caer. Hasta el 2019 venía todos los días a pintar algo, arreglar algo, le cambiaba las luces. Siempre la acomodaba un poquito. Incluso se subía a los techos, que es peligroso”, recordó Lucas.

Antonio Díaz con la sortija

   Antonio “está re contento” con la decisión que tomó el nieto.

   Es que el hombre, que cumplirá 90 años en febrero, “ya no quiere más preocupaciones, no tiene más ganas de trabajar” y el destino de la calesita era algo que lo preocupaba. “Él estaba dando vueltas, no sabía qué hacer, si venderla, o qué”, contó el joven.

   Lucas trabaja actualmente en una financiera; antes, era empleado del Bingo. Pero desde adolescente le dio una mano a Antonio y Cuqui con el juego del Parque. “Siempre quise un trabajo que sea un poquito más humano –manifestó–. Y encargarme de la calesita me da eso”.

   Su nuevo proyecto no deja de llevarlo a su infancia. “De chicos veníamos muchísimo. Pasábamos todo el día arriba de la calesita, los trenes, aviones. A lo último ya no queríamos saber nada, estábamos empachados de calesita. Pero sí, nos pasábamos todos los fines de semana acá”.

   Y así fue que hace dos meses puso manos a la obra, con la ayuda de su familia, para devolverle la vida a "la Cale".

   Lucas contó que la estética es lo que más trabajo lleva, ya que el sol, la lluvia y el viento hicieron lo suyo. “Fue mucho tiempo de estar a la intemperie".

Lucas junto a su novia, Sabrina

   En cuanto a la parte interna, dijo que "se le hizo un mantenimiento, pero no fue lo que estaba más deteriorado", porque "la calesita nunca dejó de andar. De hecho periódicamente mi abuelo venía a encenderla”, aseguró.

   Pero el clima no es lo único que afecta el estado del juego.

Un paso atrás

   La semana pasada la calesita amaneció vandalizada con manchas de pintura, marcas de golpes y candados forzados.

   “Era algo que podía pasar. Mi abuelo ha reforzado mucho las puertas porque era bastante común que pasen esas cosas”, recordó Lucas.

   "Me generó mucha tristeza, porque eran trabajos que recién habíamos hecho y tuvimos que volver a hacerlos. Todo por pura maldad. No fue grato. Tanto empeño que le estamos poniendo…”, se lamentó.

   El joven dedica todos sus fines de semana y feriados para hacer arreglos, siempre con compañía. En ese mediodía de sábado, su novia Sabrina subida a una escalera pintaba de blanco el tinglado del juego.

   “Mi familia me está dando una mano gigante. Incluso vienen a veces cuando yo no puedo. Tengo la suerte de estar acompañado de gente muy linda”, reconoció el joven.

La expectativa

   Cada fin de semana son varios los curiosos que se acercan a mirar qué es lo que está pasando en la calesita. Desde los chicos que no ven la hora de subir, padres con ganas de transmitir a sus hijos los buenos recuerdos de su niñez, hasta abuelos que acostumbraban a llevar a sus hijos y ahora harán lo mismo con sus nietos. “La gente se acerca a preguntar y a charlar y es un lindo incentivo”, dijo Lucas.

   Por ahora, planea abrir la atracción solamente los fines de semana, “para ver cómo nos va”. Todavía no definió el valor de los boletos, pero ya creó una cuenta de Instagram donde comparte el día a día de la remodelación y otras novedades.

   Lo cierto es que Lucas encara el futuro de la calesita con muchas ganas y una gran dedicación. Y a ese optimismo, suma la renovación que tendrá esa zona del Parque. “Cuando los carritos estén abiertos calculo que va a haber más movimiento y eso nos va a beneficiar”, cerró.