Bahía Blanca | Lunes, 27 de junio

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Catalina Turienzo, la Colo que va de Bahía a Monte pensando en París

Tiene 15 años y sueña con ser parte de los Juegos Olímpicos. “Pararme en la tabla, en el mar, impulsada por el viento, es mágico”, afirma.

Fotos: Didier Kelly, FAY y @catalina.turienzo

 

Por Mauro Giovannini

Twitter: @MGGiova

Mail: mgiovannini@lanueva.com

 

   Su apellido salió a la luz gracias a la muy buena actuación que tuvo Argentina en el Mundial Juvenil de Vela, celebrado en diciembre, en Mussanah, Omán. Pero su esfuerzo, su dedicación y, sobre todo, su convicción, fueron establecidas con anterioridad.

   María Catalina Turienzo nació el 29 de mayo de 2006 en Bahía Blanca, pero siente a Monte Hermoso como su lugar. Allí, en el mar, forja su personalidad y le da sentido a un objetivo: trascender en el mundo del Fórmula Kite, una disciplina que se desprende del kitesurf y que desde París, en 2024, será olímpica.

   “Arranqué a los 7 años en el mundo del kite, pero hace aproximadamente un año que estoy dedicada cien por ciento al Fórmula Kite. Mis papás ya navegaban y una vez mi mamá estaba tomando clases en Monte y yo le decía que quería sumarme, así que me inscribió. Tenía cinco años”, le contó a La Nueva.

   “Primero fue con un trainer adaptado, en la arena. Me enamoré del deporte, quedé flechada por el kite y dos años después, en un viaje a Jericoacoara, en Brasil, me paré por primera vez en la tabla, en el mar. Ahí tuve la primera sensación mágica de deslizarme en el agua siendo impulsada solamente por el viento. Es algo único, que no se compara con nada. Es el día de hoy que me acuerdo el momento justo”, describió.

   En Oriente Medio, tres tripulaciones nacionales finalizaron dentro del top ten de sus respectivas clases y una de ellas fue la de la Colo, quien alcanzó el séptimo lugar.

   Antes de vivir esa experiencia en la península arábiga, Catalina atravesó la ruta que une a Bahía con Monte cientos de veces, se trasladó a Paraná para optimizar sus entrenamientos y gozó de un par de eventos internacionales.

   “En la semana vivo en Bahía, tengo mi escuela y mis amigos; me gusta mucho el colegio Del Solar. Y todos los fines de semana voy a Monte a navegar sin falta”, mencionó.

   De marzo a diciembre, la vida de la Colo arranca cada día en el gimnasio, con una hora de entrenamiento antes de ir al colegio. Después, al tener doble escolaridad, cursa de 8 a 16.30 y cuando sale, regresa al gym “a hacer algo de cardio o de bicicleta”. Eso los días de semana, porque cada viernes, cuando sale de la escuela, se va para Monte “a navegar a pleno”.

   “Llegar a Monte es necesario para resetear la cabeza, relajarme y navegar —subrayó—. Estamos siempre, en invierno también, de sol a sol. Los domingos a la noche volvemos a Bahía y todo vuelve comenzar”.

   Allí, en cada viaje junto a mamá María Georgina Mazzarini y papá Juan Cruz, y en cada navegación, comenzó a preparar dos de sus primeras competencias grandes.

   “Este año tuve mi primera experiencia internacional con el Fórmula Kite. Fue en Cerdeña, Italia, en un Mundial Open. Y la segunda fue en Torre Grande, Oristano, en un torneo exclusivamente de Fórmula Kite”, cuenta orgullosa.

   —¿Qué cosas positivas trajiste de Omán?

   —Si bien navego un montón en Argentina, estos campeonatos internacionales son como un salto de tres escalones justos, me ayudan mucho. Navegar con gente de mejor nivel, de otras partes del mudo, charlar con ellos, cambiar ideas, solo se puede hacer yendo.

   —¿Y al margen de lo deportivo?

   —Omán fue una experiencia única e inolvidable. Son esos lugares del mundo que no conocés si no es por este tipo de cosas. Quedé fascinada con las playas y el agua, todo fue alucinante. Fue una competencia de siete días, entre chicos de varias disciplinas y a diferencia del viaje a Italia este evento lo organizó la World Sailing, por eso abarcó a tantas disciplinas de vela.

   —¿Cuáles son los próximos pasos que tenés planificados?

   —Meterle a pleno con el Fórmula Kite, seguir entrenando, seguir creciendo y poder renovar el equipo. Es un deporte muy caro y al no tener sponsors es muy difícil para mí, pero ya estoy buscando ayuda para poder concretar mi sueño porque esto es mi pasión.

   —¿Algún viaje en particular?

   —Para 2022 tengo proyectados varios. Tengo ganas de ir a México y al próximo World Sailing que es en Holanda, en julio. Correr el circuito mundial es sumar mucha experiencia, algo que solo te la da este tipo de eventos.

   Catalina estuvo preseleccionada rumbo a los Juegos Olímpicos de la Juventud que se iban a realizar en 2022 en Dakar.

   No obstante, el desarrollo de la pandemia obligó a trasladar la competencia a 2026. Así lo decidieron en 2020 y de común acuerdo el presidente senegalés Macky Sall y el máximo funcionario del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, debido a los requisitos de responsabilidad que conlleva la organización de los Juegos y a los niveles de eficiencia que se podrían alcanzar dadas las circunstancias sanitarias.

   —¿Soñás con ir a un Juego Olímpico?

   —Sí, llegar a un Juego Olímpico es mi sueño. Para eso entreno, para eso viajo a Monte Hermoso o a Paraná. Ahí estoy entrenando con Federico Aguilar, él también compite y viajó como coach a Omán. Esa si es una movida más importante, que cuesta tiempo y dinero. Estoy proyectada para Paris 2024 y si no, para Los Ángeles 2028. Tengo que meterle garra.

Su participación en un récord Guinness

   Durante su participación en el Mundial Juvenil de Vela, en Omán, Cataliza fue parte de la obtención de un récord Guinness de limpieza de playas.

   Bajo la supervisión de un juez de los Guinness World Records, los atletas, los oficiales de Oman Sail, el personal de Barceló Mussanah Resort y los miembros del Grupo OMRAN (turismo) batieron un nuevo récord con 73 nacionalidades reunidas para dicho fin.

   El mismo fue conseguido el último 15 de diciembre y entre todos quitaron 344 kilogramos de basura en la playa pública de Mussanah, sede de la competencia.