​​​​​Escenario político: una PASO que empezó a perfilar la próxima

14/9/2021 | 06:15 |

El radicalismo dio muestras de vitalidad dentro de Juntos por el Cambio y se empieza a anotar en la pelea grande para 2023. Los equilibrios dentro de la coalición ya no serán los mismos.

El voto de Héctor Gay. (Fotos: Rodrigo García y Emmanuel Briane - La Nueva)

Maximiliano Allica / mallica@lanueva.com

   Primer dato de estas PASO: el radicalismo en Bahía está más vivo de lo que parecía. Lorenzo Natali le ganó la primaria a Fernando Compagnoni en la Sexta Sección porque en Bahía Blanca, la ciudad con más peso electoral de la región, la diferencia en favor de los amarillos fue exigua. Con el contrapeso de la mayoría de los distritos de la zona, el exconductor de radio y TV se terminó imponiendo en la interna por 102.779 votos a 88.837.

   En Alsina 65 proyectaban un resultado más favorable en territorio bahiense para Compagnoni, que lo impulsara a la victoria global. Sin embargo, el resultado aquí fue de 39.819 votos para "Compa" frente a 36.225 de Lorenzo, cuya lista recibió apoyo sobre todo en los barrios, lo cual es una señal de que el radicalismo conserva capacidad de movilización y llegada, aun cuando en la previa se hablaba mucho de la estructura imbatible del Pro.

   Otro número para destacar. En Bahía, Diego Santilli consiguió 38.923 sufragios mientras que Facundo Manes le pisó los talones con 38.152, casi empate técnico. A lo cual se debe agregar que Manes sacó casi 2 mil votos más que Lorenzo, lo que expone que la tracción en esta boleta llegó de arriba. A la inversa, el "Colo" consiguió casi mil adhesiones menos que Compagnoni.

   La única interna entre Pro y UCR había ocurrido en 2015 y, si bien era otro contexto, no deja de ser el último dato de referencia. Ese año los amarillos conducidos por Héctor Gay aplastaron a los boinas blancas encabezados por Roberto Ursino.

   Una lectura a nivel nacional, luego del domingo, es que Juntos ya no es una coalición con un partido absolutamente dominante, el Pro, porque la elección de Manes no fue mala teniendo en cuenta que se armó en muy pocas semanas. El sector de la UCR que quiere volver a competir en primarias en 2023 siente que está latente, más allá de que el proyecto Rodríguez Larreta sigue siendo favorito dentro de la alianza.

   Llevado ese planteo a lo local, estos resultados empiezan a perfilar la carrera por la sucesión de Gay. El intendente sabe, porque lo dijo públicamente, que tiene lógica pensar en una primaria bahiense en 2023 entre el Pro, la UCR y la Coalición Cívica.

   Los números de estas PASO de Adrián Jouglard lo ponen adelante en la lista de aspirantes amarillos, ya que su probable rol como presidente del Concejo Deliberante le permitirá mantener un alto nivel de exposición. Claro que hay otros postulantes, como Pablo Romera o Tomás Marisco, pero el actual secretario de Gobierno acaba de pasar satisfactoriamente su primera prueba electoral y eso no es poco. Salvo, desde ya, que la senadora Nidia Moirano quiera el rol. Ahí va a ser difícil de discutir.

   Entre los "lilitos" no es un secreto que el senador bonaerense Andrés de Leo está anotado en la carrera, por lo que solo queda resolver el competidor radical. Una opción sería el subsecretario de Seguridad Emiliano Alvarez Porte, otra un histórico como Juan Pedro Tunessi y no habría que descartar a alguien del "grupo hospital", quizás Elisa Quartucci. 

   Pero hay un nombre más, que surge inevitable. Se trata de Martín Salaberry, un radical "recuperado" que se mostró como uno de los más activos en el apoyo a Lorenzo y Manes, al punto que estaba en la lista de diputados nacionales del neurocientífico. Salaberry está entre los que creen que los radicales más cercanos al gobierno municipal no le pusieron el cuerpo como debían a esta primaria.

   Dueño de una astucia poco frecuente entre los dirigentes bahienses, según reconocen sus propios adversarios, el exconcejal no solo muestra la voluntad de competir por la intendencia sino que además tiene una cuenta pendiente con la tríada Gay-Moirano-Nardelli, con quienes trabajó entre 2013 y 2015 dentro del denarvaísmo hasta que se reconvirtieron en Cambiemos y le impidieron competir por la jefatura comunal. Ese sinsabor, que fue muy agudo, se conserva.

   Un desafío inmenso será, para cualquier radical, encolumnar al resto. El más hábil será quien consiga que su postulación le convenga a la mayor cantidad de dirigentes. O bien podrían dirimir todo en una interna partidaria. Falta tiempo para eso. Pero una grilla Jouglard - De Leo - Salaberry es una proyección razonable vista desde hoy.

   En cuanto al efecto inmediato de la primaria Pro-UCR en la zona, los que tienen llave del comité de Donado van a pedir a la cúpula amarilla que los integren a una mesa para participar de las principales decisiones locales y regionales. No pretenden disputar ahora el liderazgo, que le reconocen a Gay y compañía, pero sí demandan más protagonismo. Por lo pronto, necesitan sostener los puentes de cara a noviembre para ratificar la contundencia con la que despachó la coalición al Frente de Todos en Bahía y la Sexta.

   Un detalle es que no hubo foto Lorenzo-Compagnoni, conocido el resultado. Según se hizo trascender, apenas una "desinteligencia organizativa". Ya llegarán las imágenes conjuntas, incluso de los viejos compañeros de radio Natali y Gay, cuyo abrazo para las cámaras también se sigue haciendo desear.

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   Este panorama post PASO, para el Pro local, tiene dos caras. Por un lado, están satisfechos con el hundimiento del kirchnerismo. Por el otro, miran de reojo a los radicales, aunque el ala más pragmática cree que estas primarias demostraron que, si la lucha mantiene ciertos códigos, la competencia atrae votos. Ergo, mejor si hay una buena PASO nacional en 2023, que se replique en lo local. 

   En un escenario de competencia total en las ejecutivas, las chances en Bahía aumentarán para quien tenga el candidato nacional que más arrastre. ¿Aparecerá alguno mejor que Larreta? Tiempo al tiempo.

   Otro dato insoslayable de estas primarias es la paliza de Juntos sobre el Frente de Todos en el tramo local de la boleta, 47,7% a 21,9%. El atenuante que buscan en el peronismo-kirchnerismo bahiense es el mapa de la Provincia, casi todo pintado de amarillo. El concepto es "perdimos feo, pero es el contexto, el efecto arrastre".

   Está a la vista que el FdT nacional deberá pegar un volantazo para ver si revierte la tendencia. La gran pregunta es si le dan definitivamente el timón a Cristina, experta en pasar a la ofensiva cuando más acorralada está, o siguen esperando a que Alberto "ordene lo que tiene que ordenar", tal como le reclamó la vicepresidenta tras el escándalo de la foto en Olivos.

   No hay mucho tiempo, apenas dos meses. Igualmente, siempre hay que recordar que el kirchnerismo perdió las tres últimas legislativas (2009, 2013 y 2017) y después se levantó. Qué pasará esta vez es una hermosa excusa para la discusión clásica de si la historia es cíclica o nunca se repite.

   Volviendo a Bahía, con los resultados del domingo el Frente de Todos solo ganaría 3 bancas de las 6 que pone en juego. El primero en quedar afuera es el gremialista municipal Miguel Agüero. Para el repunte de la boleta peronista necesitarían, entre otras cosas, de un fuerte respaldo en las urnas del movimiento sindical. Hoy, las organizaciones obreras están divididas, con perdedores y ganadores en el reparto de candidaturas. Como el voto es secreto nunca se sabrá para quién juegan los heridos de aquel cierre de listas, con los Camioneros a la cabeza.

   Por estas horas los armadores analizan de manera minuciosa el voto en cada barrio, cada mesa, para comparar con turnos anteriores y ver dónde hay capacidad de reacción para poner recursos ahí. Estos primeros días no habría que esperar grandes movimientos, pero a medida que se acerque la general van a salir a dar la pelea, con las armas que tengan. El norte es que esas 3 bancas se transformen en 4, para lo cual deberían superar el 25% de los votos.

   Una cifra que circuló entre quienes juegan al desgaste de la conducción local es el desglose de votos bahienses en cada tramo de la boleta. De acuerdo con lo escrutado hasta ahora, Victoria Tolosa Paz fue la más baja con 32.807, Alejandro Dichiara logró el máximo del espacio con 33.093 y Gisela Ghigliani consiguió 32.929.

   Léase, el presunto piantavotos Dichiara --aun molesto porque no lo invitaron al acto en Villa Mitre cuando vino Tolosa Paz-- estuvo levemente por encima. No obstante, lo más habitual es que los cortes se den por las puntas y no en la boleta del medio, con lo cual no habría que exagerar el dato. Además esos números tan parejos muestran que casi todos los que eligieron FdT pusieron boleta completa. 

   Sí vale observar que en elecciones anteriores los candidatos peronistas locales habían superado a los nacionales. Pasó la última vez con Federico Susbielles, que estuvo 5 puntos arriba de Alberto y 6 por encima de Kicillof. En este caso el rechazo bahiense al Frente fue parejo.

   Si los resultados actuales fueran los definitivos, al Concejo Deliberante entrarían 7 miembros de Juntos (cuyo bloque subiría de 12 a 14 bancas), 3 de Todos (bajarían de 11 a 8) y 2 de Avanza Libertad, liderados por la espertiana Valeria Rodríguez. 

   Los libertarios lograron un 8,75%. Para asegurar al menos un concejal, en las generales necesitan un piso de 8,33% de los votos totales. Es un objetivo posible, más suponiendo que el alto ausentismo de estas primarias podría implicar que quienes se agreguen a votar en noviembre rechazan por igual a ambos lados de la grieta. 

   Como objetivo inminente, tienen que demostrar que vencedores y vencidos en la interna (Rodríguez derrotó a Martín Barrionuevo) son capaces de patear para un mismo lado. La construcción política es más compleja que aprovechar el viento de cola que traiga una figura oportuna como Espert.

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