Juicio oral

Cinco años de prisión por un violento asalto a un comerciante

31/7/2021 | 07:15 |

Sergio Corradi fue sentenciado por un hecho ocurrido hace una década en un local que funcionaba en Zelarrayán al 3400.

Fotos: Archivo LN.

   Un hombre que fue arrestado por la policía hace poco más de dos meses, cuando circulaba en un automóvil por la zona de Villa Floresta presuntamente “marcando casas”, y sobre quien pesaba un pedido de captura emitido por la justicia, fue condenado por un frustrado asalto a un comerciante ocurrido hace una década.

   Sergio Oscar Corradi (30) recibió una pena de 5 años de cárcel por el violento hecho sucedido en un almacén que funcionaba en Zelarrayán al 3400.

   El propietario del sitio se resistió al robo y terminó herido tras ser rozado por una bala en una de sus piernas y recibir un golpe en la cabeza.

   Si bien el acusado negó haber participado del robo y mencionó que por entonces no se encontraba en Bahía Blanca, fue reconocido por la víctima, quien refirió que vivía en las inmediaciones y solía concurrir a realizar compras.

   El juez del Tribunal en lo Criminal N° 1, Christian Alberto Yesari, halló culpable a Corradi como coautor del delito de tentativa de robo agravado por el uso de arma de fuego apta para el disparo.

   Para el magistrado quedó probado que el 19 de marzo de 2011, poco antes de las 21, dos sujetos arribaron local de la víctima, uno de los cuales ingresó, le exigió la entrega del dinero de la recaudación y le apuntó con un revólver calibre 32.

   En esas circunstancias, ya harto de sufrir robos, el comerciante arrojó contra el ladrón una caramelera, a lo cual el sujeto respondió efectuando dos disparos, uno de los cuales terminó rozando la pierna izquierda del damnificado.

   El hombre comenzó a forcejear con el delincuente y logró trabarle el brazo con el que sostenía el arma, mientras que el sujeto con el otro lo golpeaba en el rostro. Incluso, el individuo alcanzó a morder a la víctima para que lograr que lo soltara.

   La secuencia fue observada por el cómplice, quien forzó la puerta del local para ingresar (el comerciante la bloqueó tras el acceso del primer hombre) en ayuda de su compañero y golpeó al dueño del negocio con un hierro en la cabeza.

   Finalmente ambos se dieron a la fuga sin llegar a sustraer elementos.

Un conocido

   La víctima declaró y dijo que en la época que ocurrió el hecho atendía en horas de la noche con la puerta de su comercio cerrada y solo dejaba ingresar a quienes conocía.

   Indicó que en esas circunstancias se produjo el intento de robo, cuando advirtió que una de las personas que llegó al local era cliente.

   Mencionó que “ese muchacho” era Corradi, quien por entonces estaba “más joven y flaquito”. También refirió que lo apodaban “palito”.

   Explicó que el otro sujeto, a quien no conocía, extrajo un arma y le disparó.

   “La sacó de atrás y me tiró, no había hecho nada, no tengo armas, nada, no sé porqué me tiró”, declaró.

   Describió el forcejeo que mantuvo con el ladrón y que la policía secuestró el revólver debajo de una heladera.

   También mencionó que el acusado lo golpeó con un fierro en la cabeza.

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   El hombre contó que un tiempo después cerró el negocio y que posteriormente participó de una rueda de reconocimiento por fotos en la sede de la DDI, donde señaló al procesado.

   En el debate declararon efectivos policiales, quienes indicaron que se entrevistaron con la víctima, quien describió a los asaltantes y aportó el apodo de uno de ellos.

   Dijeron que relacionaron los dichos del comerciante con Corradi, a quien, según sus testimonios, conocían de la jurisdicción.

Fuera de Bahía

   Corradi declaró de manera extensa en el debate y dijo que no participó del asalto, ya que por entonces estaba viviendo en la casa de un tío, en la localidad de Choele Choel.

   Agregó que regresó a la ciudad en 2015, y que en ese momento se enteró de la acusación en su contra.

   Comentó que en el barrio mencionaban que en el hecho había participado un hombre de apellido Ríos, que poco antes había salido de prisión.

   Negó que su apodo fuera “palito” y admitió que solía realizar compras en el local de la víctima.

   También consignó algunas situaciones que calificó como “irregulares” en la ronda de reconocimiento y por las que se negó a participar.

Relato veraz

   Al momento de resolver, el juez valoró el testimonio del comerciante, quien identificó al imputado, señalando que lo conocía por resultar cliente del lugar.

  Destacó que en la rueda de reconocimiento fotográfico, más allá de las diferencias físicas que presentaba por el paso del tiempo, lo señaló sin dudar.

  Sobre el testimonio del damnificado, el magistrado consideró que “goza de veracidad” y sus manifestaciones resultaron “sinceras, pero además coherentes, fluidas, razonables y sin alteraciones ni interrupciones de logicidad”.

   Dijo que no advirtió “contradicciones”, por lo que sus dichos “gozan de plena verosimilitud”.

   Por otra parte, agregó que la coartada de Corradi no fue acreditada.

   “Estos dichos no fueron abonados con prueba alguna ya que, tanto sus hermanas como la que fuera su pareja, hablan de que a principios de 2011 ya no se encontraba en la ciudad y se había ido a vivir con su tío. En realidad, mencionan distintos años sin correlación pero, esencialmente, ninguno da precisión de fechas”.

   Describió que otra testigo dijo que no estaba en Bahía sin haberlo visto ni saber dónde se encontraba.

   Explicó que la mujer indicó que “en otra ciudad, pero sin saber cuál, no brindando ninguna certeza de sus dichos”.

   También opinó que “llamativamente, quien supuestamente le alojó en su casa y le proveyó trabajo, no declara por `problemas familiares´, pudiendo haberlo hecho incluso por medios telemáticos”.

   En definitiva, Yesari entendió que Corradi “no pudo avalar con prueba objetiva y cierta que no estaba en esta ciudad al momento del acaecimiento del suceso ilícito juzgado”.

Absuelto por otra acusación

   Corradi arribó al debate llevado adelante por el Tribunal en lo Criminal Nº 1 imputado también en una causa por el delito de robo calificado por el uso de un arma no apta para el disparo.

   Por ese caso se produjo prueba durante las audiencias y se escucharon testimonios. Con estos elementos el fiscal Marcelo Romero Jardín entendió que no existían elementos suficientes para acusarlo, por lo que desistió de realizar una imputación en ese sentido.

   Varios familiares de Corradi indicaron que el acusado era víctima de una persecución por parte de algunos policías. Incluso, señalaron que durante un allanamiento a la vivienda que compartían los efectivos que tomaron parte habrían “plantado” un arma de fuego.

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