Bahía Blanca | Martes, 16 de agosto

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Gabriel Deck anda por Las Vegas a paso de tortuga, como en su Colonia Dora

La Selección jugará esta tarde un amistoso ante Nigeria. El santiagueño contó de la NBA, lo que pasó con el COVID y lo que se viene.

Amigos inseparables. Campazzo, camino al entrenamiento junto a Tortu Deck. Foto: CAB

   El seleccionado argentino de básquetbol enfrentará a Nigeria, desde las 17.30, en su segunda presentación durante su preparación en Las Vegas, tras caer frente a Australia en la última pelota, 87 a 84.

   El rival de esta tarde viene de dar el batacazo ante Estados Unidos.

   El último en sumarse al plantel de Sergio Hernández fue Gabriel Deck, todo un personaje.

   Es difícil saber cuándo está contento o enojado. Nunca parece estar apurado o intranquilo, menos nervioso… Pero, claro, es una suposición. A veces sólo él lo sabe. O quienes lo conocen más. Tortu es así. Y acá todos lo aceptan, quieren y valoran tal como es. Un obrero silencioso. O, a esta altura, una estrella silenciosa que, fuera de la cancha, emite pocas palabras y no muestra tantas emociones, pero que en la cancha es otro. Habla con su juego.

   Y la Tortuga del día a día se transforma en un toro que te arrolla.

   El santiagueño de 26 años escucha la reflexión y se ríe. Apenas. No parece sorprenderle que se lo digan, pero no se sabe…

   “¿Cómo estoy? Bien, tranqui”, arranca la charla con Prensa CAB.

   “Estoy feliz por poder estar donde quería, ahora queda la segunda parte, seguir poniéndome a punto para llegar bien al debut en los Juegos”, agrega el alero que, al final de la temporada pasada, dio el salto desde el Real Madrid a la NBA, jugando los 10 partidos finales con Oklahoma.



   -Jugaste tu primer partido luego de todo el periplo del COVID-19. ¿Cómo te sentiste?

   -Bien, bien. Acordamos con Sergio (Hernández) jugar un rato, tocar la cancha porque sentí que me hacía falta jugar. En la cancha me sentí bien, aunque terminé cansado. En realidad, en estos días estoy un poco así, todavía me cuesta, porque en la Argentina prácticamente no había hecho nada, pero día a día voy mejorando y ganando forma. Creo que, a esta altura, estoy mejor de lo que esperaba. Pensé que me costaría algo más.

   -Contá cómo pasaste esos días encerrado en Santiago sabiendo que tenías que estar en Las Vegas.

   -Fueron algunos días difíciles porque tenía el plan armado y todo se cayó con el positivo de Covid. Pero traté de cambiar el chip enseguida… Tuve claro que debía aguantar, tener paciencia y aprovechar lo bueno, en este caso estar algunos días más con mi familia.

   -¿Y cómo aprovechaste esos días con los tuyos?

   -Nos quedamos en el campo que mi abuela Teresa tiene a 10 kilómetros de (Colonia) Dora.

   -¿Dónde todavía está aquel aro mítico donde empezaste a jugar con tu hermano?

   -Sí, está ahí, intacto…

   -¿Te pusiste a jugar?

   -No (sonríe). Como estamos alejado de todos y todo, salíamos por la mañana a atender y darles de comer a los animales, a los chanchos, las gallinas. Actividades para pasar el tiempo pero que, a la vez, disfruto.

   -Sos un pibe muy apegado a tu tierra, a los suyos. Y allá te aman. ¿Escuchaste la chacarera que te hicieron? ¿Qué te pareció?

   -No lo conozco al autor (NdeR: a Ramón Jugo, artista santiagueño), pero mi hermano me la hizo escuchar y me gustó. Cuenta mucho de mí, de lo que viví allá y de lo que alcancé. Es lindo que un compositor escriba algo así. Más que de mí, de mi tierra, del Interior y por eso le agradezco.

   -Cuando vas allá no sos Gabriel Deck, el NBA. ¿Sos Tortu, no?

   -Sí, claro. Allá soy uno más. Antes de irme me decían Gaby, luego ya Tortu. Pero yo sigo siendo el mismo de siempre.

   -Volviendo a tu forma de ser, ¿nunca te ponés nervioso, te enojás o insultás?

   -Sí, a veces me pasa. Esos días estaba enojado con este virus. Más que nada porque estuve andando por todos lados durante dos años y justo me lo pesqué cuando tenía que venir acá. Pero bueno, por algo pasan las cosas, estuve más tiempo con mi familia…

   -Y no pudiste entrenar nada.

   -No, porque estuve 4 o 5 días con poca energía y ganas, con algo de dolor en la espalda y me dijeron que lo mejor era descansar, no hacer nada.

   -¿Qué ilusión te hace Tokio?

   -Mucha. Estoy y estamos muy ilusionados con Tokio. Y contentos con el rendimiento del equipo en estos días, en los entrenamientos y en el primer amistosos. Noto que estamos todos en la misma línea y sintonía, con ganas de jugar y con la ambición de hacerlo mejor que en el Mundial.

   -¿Y se puede?

   -Yo creo que sí. Tenemos el material, nos gusta la idea de Oveja, de jugar incluso más rápido, de ser más agresivos. Será un torneo distinto y tenemos que estar preparados. Si queremos volver a hacer algo importante, tenemos que apuntar a jugar mejor.

   -Dijiste torneo distinto. ¿También es más difícil?

   -Posiblemente. Pero, como en China, tenemos que ganarles a los que nos toquen. Todos son difíciles para nosotros, pero tenemos que mirar para adentro, pensar en el equipo y perfeccionar todo.

   -Hoy están muy centrados en ustedes, en esa identidad.

   -Claro, hoy 100% en lo nuestro, es parte de este proceso. Agarrar ritmo, entender bien lo que quiere Sergio, porque si no estamos finos será todo mucho más difícil por la calidad de los rivales.

  -¿Para qué sentís que está el equipo? Porque, por un lado, viene de jugar muy bien y ser subcampeón mundial, pero por el otro hay un contexto muy desafiante, desde la misma zona.

   -El equipo está para competir al máximo nivel. Ya lo demostró, eso es lo más importante. En el grupo no existe el pensamiento “contra éste no se puede’. Sabemos que podemos ganarle a cualquiera. Pero hay que ir día a día, se puede ir dando o no. Lo del 2019 nos dejó confianza pero no nos garantiza nada.

   -Por último, la gente quiere saber cómo fue la experiencia NBA, estos 10 partidos que jugaste.

   -Bien, bien, de 10. Me gustó llegar y poder jugar, demostrar lo que puedo hacer. Uno siempre sueña con eso y lo disfruté, cada entrenamiento, cada partido, cada minuto que estuve en ese mundo.

   -¿Fue la NBA lo que esperabas, más fácil o más difícil?

   -Desde el primer partido me he adaptado bien, he podido correr la cancha y hacer ese juego que me viene bien. Realmente me ha resultado fácil jugar y he estado cómodo en el juego.

   -¿Algo te sorprendió?

   -Y sí, el ritmo. Me sorprendió ese ir y venir constante, el jugar a tantas posesiones.

   -¿Y te sorprendió adaptarte tan rápido?

   -Y, pensé que eran pocos 10 partidos, fui un poco con la imagen que me iba a costar, con algo de incertidumbre, pero cuando empecé a entrenar con el equipo me di cuenta de que iba a estar bien.

   -¿Sentís que lo que hiciste alcanzó para ganarte un lugar la próxima temporada o te lo vas a tener que ganar en el training camp?

   -No lo sé. Yo me sentí bien y eso me dejó tranquilo, lo que pase no dependerá de mí. Los scouts me venían siguiendo, me conocían y me parece que quedaron contentos conmigo. Se verá…

   -¿Te mantiene intranquilo en algo no tener contrato garantizado?

   -No, estoy muy tranquilo y muy concentrado en esto, estar bien acá y llegar lo más alto posible con la Selección.

   Así es Tortu. Aunque la procesión siempre va por dentro.