Bahía Blanca | Jueves, 28 de agosto

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Matías Ibáñez: "Soy un privilegiado de trabajar de lo que me gusta y lo disfruto"

El arquero tampoco olvida su paso por la ciudad, que lo marcó. "Parece que fue ayer cuando fui a Olimpo", dijo.

   A los 34 años, Matías Ibáñez sigue demostrando su vigencia en la elite del fútbol argentino. El arquero, de perfil bajo, que llegó a Olimpo proveniente de Vélez con la ilusión a cuesta, se fue construyendo una sólida carrera.

   Hoy está consolidado, es protagonista y tiene ascendencia en un plantel como el de Patronato. Tras su paso por Racing de Avellaneda y de regreso al elenco paranaense –donde es muy querido--, el “Negro” nunca se olvida del aurinegro, el club que lo catapultó al profesionalismo.

   “Me encuentro bien, no pienso en que me quedan cierta cantidad de años porque me siento bien... Trato de pensar que es mi mejor momento", dijo a modo de presentación el golero porteño.

   --¿Creés que se estiró la vida útil de un futbolista?

   --Creo que sí. Se ha profesionalizado mucho el fútbol, el cuidado, la alimentación.

   --En general, el arquero se destaca mucho más cuando supera los 30 años. ¿Coincidís?

   --Es real. Hay chicos que atajan bien a los 22 años. Rulli atajó en Estudiantes con menos de 20 y lo hacía muy bien; seguramente cuando tenga 30 años va a ser muchísimo mejor arquero. En mi caso, me ha pasado que con el correr de los años, la experiencia que toma, los partidos jugados, todo eso, sirve para resolver diferentes situaciones, no solo dentro del campo de juego sino también lo externo: la forma de comportarse en un vestuario, en un club y demás es determinante para seguir estando en los primeros niveles del fútbol argentino.

   --Vos viviste la transición. Hoy los arqueros tienen muchas más herramientas.

   --Tal cual. No hace más de 15 años que se empezó a incorporar al entrenador de arqueros como una cosa indispensable. Y a partir de eso y de lo que evolucionó el fútbol, es el puesto es el que más mejoró. Hoy en día hay muchos técnicos que te piden jugar con los pies. A medida que va pasando eso se incorporan nuevas aptitudes, nuevas habilidades y hay que estar preparado para el cambio.

"Estaba gordo"

   Casi sin darse cuenta, Mati se encontró con el fútbol profesional. Incluso, dejó en claro que muchas situaciones lo tomaron por sorpresa. "Cuando me tocó ir a San Lorenzo era como que no sabía dónde estaba. Para mí, jugar en Olimpo o en San Lorenzo era lo mismo. Después con el correr de los años, te das cuenta que no; que esa posibilidad de jugar en un grande no se les da a todos y no la tenés todos los años. Creo que no lo supe aprovechar, no lo valoré, no me preparé para eso y tampoco tenía 18 años, tenía 24 o 25; pero me encontró en un momento de mi vida donde tampoco me cuidaba. Yo llegué a jugar en Olimpo porque jugué, porque tuve un poco de suerte, porque en ese momento se dieron así las cosas; pero quizás estaba gordo, no entrenaba lo que tenía que entrenar y en San Lorenzo pasó lo mismo", relató con mucha autocrítica.

   --Que importante lo que decís. Porque le puede servir a un arquero joven que recién está empezando.

   --Es que se volvió todo muy físico; y si tenés 2 o 3 kilos de más lo pagás, con lesiones, lo pagás... Yo en ese momento llegué a tener 5 o 6 kilos de más, entonces era imposible; no me tiraba, me desmayaba. Con el correr del tiempo fui aprendiendo. Las veces que jugué en San Lorenzo, creo que 12 partidos, no me fue bien. Y hace poco que tuve la posibilidad de volver a un equipo grande como Racing, fui para eso, para sacarme la espina de poder estar a la altura, de volver a jugar en un grande.

   -Quien te quita lo bailado. ¿No Matí?

   --Y... En la Argentina hay cinco grandes y yo tuve la suerte de jugar en dos, no es poca cosa. En Racing jugué, fui seis meses y sabía que corría de atrás porque Gabi (Arias) se había ganado un lugar y muy bien. Jugué 5 partidos, se dio la posibilidad de regresar a Patronato, por lo menos ya conocía el club, la ciudad, la experiencia acá había sido buena y por eso decidí volver. Pero creo que fueron dos experiencias importantes: la primera quizás no la aproveché, la segunda fue más un reto personal como para sacarme esa espina que tenía adentro.

   --¿Estás disfrutando la profesión?

   --Yo lo disfruto, trato de hacerlo porque sé que esto es corto y parece que fue ayer cuando fui a Olimpo. Capaz que me quedan 5 o 6 de carrera, dios quiera 7 u 8, pero pasa todo volando, soy un privilegiado de trabajar de lo que me gusta y lo disfruto. Hay gente que labura 10 o 12 horas para llegar a fin de mes, nosotros tenemos otra realidad así que no nos podemos quejar. Sé que hay momentos buenos y malos, pero son las reglas del juego. Y hoy encontré una estabilidad en un club de Primera donde me tratan bien, me hacen sentir cómodo, estamos al día, cumplen, juego, soy el capitán y me siento importante. De hecho, hay cosas en el club que las consultan primero conmigo y eso es importante.

   --Eso significa que te ganaste un respeto.

   --Tuvimos varias reuniones este semestre con los dirigentes. Les pedimos remodelar los vestuarios y están cambiando todos los amoblamientos. Fuimos con el presidente a ver qué se podía mejorar... Esas cosas son las que quedan en el club, nosotros estamos de paso. Siempre poder acompañar para que el club progrese y mejore es fundamental.

   --Si bien no te formaste en Patronato, se nota que hay un aprecio mutuo.

   --Cuando voy a un club siempre me entrego al 100, después si estoy seis meses, un año, dos años, tres o lo que sea, lo hago de corazón. Acá encontré un lugar lindo, la familia está adaptada, se siente cómoda... Lo que en un momento lo encontré en Bahía, en Olimpo; hoy me está pasando acá, en Patronato.

   --¿En qué momento hiciste el click para entender cómo venía la mano?

   --Con respecto al click, creo que fue en 2014 cuando me tocó ir a España (jugó en Eibar). Me di cuenta que llegué, me miraban los compañeros como diciendo 'y este gordo ¿de dónde viene?'. Estaban todos marcados, sin un gramo de grasa. Ahí entendí cómo se tenía que entrenar, alimentar y demás. Eso es lo que más rescato de esa experiencia.

   --¿Te ves dirigiendo? --Cuando arranqué a jugar no quería saber nada, con el correr de los años siento que tengo capacidad de ver el fútbol, quizás el puesto. No es fácil, después hay que planificar, entrenar, que los jugadores te entiendan. Pero quizás me veo dirigiendo o haciendo algo relacionado al fútbol.

"Ojalá que me pueda retirar en Olimpo"

   "Tengo el mejor de los recuerdos y siempre estoy pendiente de Olimpo porque es el club que me dio la posibilidad de empezar a recorrer una carrera en Primera división. Viví muchas cosas, tuve los dos ascensos, el partido recordado con Quilmes... Son un montón de cosas que me marcaron", expresó un agradecido Ibáñez.

   "Siempre lo digo, ojalá que me pueda retirar en Olimpo, es lo que quiero y pienso, pero todavía me queda bastante hilo en el carretel como para aprovechar", amplió.

   Y dejó en claro que nunca atajaría en Villa Mitre, el clásico rival aurinegro. "Ni loco voy. Mi suegro no rompe mucho, pero tengo un par de amigos en común que son muy fanáticos de Villa Mitre y siempre me cargan y me dicen, pero no hay chances", dijo entre risas.

   "Tengo amigos del fútbol. La gran mayoría de Olimpo, entre ellos Juan Vidili, Nico Abot y varios más. Pasa que estuve mucho tiempo en Bahía y es como que mi lugar de residencia. De hecho, me casé en Bahía y, cada vez que puedo, voy y estoy una semana, diez días...", concluyó Matías.

Los números en el aurinegro