Bahía Blanca | Jueves, 18 de agosto

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Eduardo Báncora atravesó el “charquito”, en Villa Rosas, y se enamoró de Libertad

En el potrero más frecuentado del barrio pasó parte de su infancia y adolescencia. Y en el “milrayitas” fue un destacado dirigente, además DT y bochófilo campeón.

Eduardo Báncora en su quincho mostrando fotografías de su época como jugador de bochas y técnico de fútbol. Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva.

Por Javier Oscar Schwab / jschwab@lanueva.com

(Nota publicada en la edición impresa)

   Cómo no emocionarse si al hurgar en la memoria los primeros recuerdos que le vienen detallan con pasión el sentimiento hacia un lugar que lo marcó para siempre: “charquito”.

   Así se llamaba el potrero de Villa Rosas donde Eduardo Báncora pasaba horas y horas jugando al fútbol con otros pibes de su misma edad, algunos de ellos con futuro encadenado a la prestigiosa Liga del Sur.

   “Tenía 12 años. Mis amigos eran el ‘Pocho’ Barú, ‘Chirlo’ Dilernia, ‘Rulo’ Lomba, Osvaldo Santos… Y muchos más, porque nos juntábamos a jugar, era el centro de atracción de todo el barrio”, contó Báncora, quien proviene de una familia de forroviarios muy ligados a Ingeniero White.

   “Nací en el Hospital Ferroviario el 23 de marzo de 1951. Mi padre (Roberto) era inspector de ferrocarril y siempre estaba muy relacionado con el fútbol, incluso en la época de la Beccar Varela. De chico, siempre andaba con él para todos lados”, afirma.

   “Papá tenía un almacén, pero compró una casa en calle Libertad, de Villa Rosas, y siguió con el rubro. Nos mudamos unos pocos kilómetros, pero mi vida cambió rotundamente”, aseguró.

   -Jugaste en las menores de Puerto Comercial. ¿No te tiraba seguir ligado?

   -Yyyy… Cursé el primario y el secundario en White, primero en el Mariano Moreno y luego en el General Mosconi. Pero al irme le fui tomando cariño al nuevo barrio, al potrero (Ndr: hoy el sitio, ubicado en Avenida Arias y Maestro Piccioli, está cercado y abandonado), los amigos, la cercanía con el club Libertad.

   -Te hiciste hincha de Libertad.

   -A muerte (risas). Parte de esa culpa es de mi actual esposa, Nora Vilas. Nos hicimos amigos, iba a los asaltos y ella era fanática del milrayita; con el tiempo empezó una relación y cuando cumplí los 20 nos casamos.

   “Nos integramos a comisiones como la de Fiesta y otras más. Por intermedio de Osvaldo Vilas, el tío de Nora, y Carlos Serrángeli, el presidente, al poco tiempo empezó mi relación con el fútbol”, sostuvo.

   -¿Eras partícipe en los grandes corsos de Villa Rosas?

   -Claro. Se hacían terribles fiestas. Traíamos orquestas como “Los Iracundos”, “La Joven Guardia”... Lo recaudado era todo para el club; en ocasiones salíamos perdiendo, pero lo importante era ver a la gente feliz. Siempre tuvimos el apoyo de la comisión directiva.

   -¿Cómo llegás a la dirección técnica de un equipo de Primera?

   -En el ’83. En el club decían que yo tenía condiciones para dirigir. Era un gran desafío, pero me fue bien, fuimos subcampeones en la B. En esa época no había ayudante; lo tenía a mi amigo Luis Di Meglio, exjugador de básquetbol de El Nacional, como preparador físico.

   “Hoy reside en Puerto Madryn, aunque estamos en contacto”, apuntó.

   -Dirigiste hasta el ’87, tu gran año.

   -En el 84’ llegamos al cuadrangular final con Pacífico de Cabildo y Bella Vista, en cancha de Olimpo. Seguí un año más y en el ’85 dirigí a Huracán, donde haciendo dupla con “Chiquito” Bartolomé Lliteras ganamos el Campeonato Centenario de Ingeniero White.

   “En el 86’ estuve al frente de un seleccionado juvenil de la Liga del Sur y al año siguiente volví a Libertad”.

   -¿Qué recuerdos tenés de esa gran final con Pacífico?

   -Uhhh. Un partidazo, ganamos 3 a 2 en cancha de Olimpo. En mi equipo estaba Joel Jara, que venía de Villa Mitre, Fabián Calvismonte, Sergio Olea, Hugo Quintana o Jorge Ruiz, Pablo Cassola;  Fabián Rossi, Alejandro Ibargüen, Gabriel Calmels, Robinson Zambrano; y Carlos y Luis Pekel.

   -¿A Luis Pekel lo quería Olimpo?

   -Luis tuvo una oferta de Olimpo, pero eligió Libertad solamente para jugar con su hermano. Salió un anota en La Nueva Provincia donde Jorge Ledo me decía: “Es la primera vez que un dirigente de Bahía me roba un jugador para jugar en la B. 

   “El padre era muy hincha e Libertad y yo tenía muy buen relación con la gente de Liniers”.

   -Pacífico tenía un equipazo.

   -Era una especie de selección de la Liga del Sur. Estaban De la Canal (Oscar), Pannelli (Enrique), Bazerque (Juan), Barú (Néstor), Fernández (Juan Manuel), Rachi (Mario), entre otros. 

   “Se jugó un 23 de diciembre, con un Carminatti explotado de gente. Teníamos un grupo humano extraordinario, dejamos atrás 31 años sin festejos”.

   -Paraste 21 años y luego dirigiste un Argentino “C”.

   -Sí, en 2008. Compartíamos grupo con Rosario e Independiente y Buena Parada de Río Colorado. Un colega tuyo me carga: “Sos el único técnico que terminó eliminado de un torneo visitando dos provincias sin perder un partido”. Y es cierto, caímos con Bicicross de Senillosa por penales en nuestra cancha.

   “Cuando jugamos allá conseguí un predio para parar en Centenario junto con Bella Vista, que jugaba ante Maronese. A la vuelta compartimos colectivo para abaratar gastos. Fue una odisea, chocamos con un Rambler Ambassador, nos quedamos tirados en la ruta (risas)”.

 


Tres hijos. Javier (47), Sebastián (45) y Ramiro (42). Y los nietos:  Lola, Paloma, Santiago, Franco, Imanol, Joaquín y Martino, el más pequeño con 3 años.
 Con Nora Vilas, su compañera de toda la vida. Este año celebrarán los 50 de casados.

Pasión por el deporte

   Báncora tiene una dilatada trayectoria como dirigente de La Liga del Sur (desde 1976 hasta 2019) y también como dirigente de Libertad, donde llegó a ocupar el cargo de vicepresidente.

   “Siempre lo hice con pasión. Aprendí de grandes dirigentes, nobles y comprometidos, como Oscar Romero, Raúl y José Peirano, Carlos Morales y Alberto Jorge. Y conocí extraordinarios jugadores como Mauro Wilson, Lucas Machain, Juan Ángel Ackerman, entre otros”, afirma.

   -¿Cómo fue la anécdota de la pretemporada en Pehuen Co en 1984?

   -Le salvamos la vida una parejita que se estaba ahogando. Cuando miro hacia el mar quedé helado. Paré una práctica, hicimos una cadena humana, agarrados de las manos, y los sacamos del agua.

   “A los chicos los reanimó el personal de la sala médica, porque habían tragado bastante agua”.

   -Tu paso por las bochas no pasó desapercibido.

   -Siempre me gustaron. Empecé en el ’88, el año que Libertad asciende a la A. Jugaba con Evilde Daniele y Luis Monje.

   “Al año siguiente se sumó Juan José Rosso, quien nos llevó a jugar por todo el país”.

 Eduardo junto al Luis René Montes de Oca y Evilde Daniele.

   -Con Evilde saliste campeón.

   -Sí, en la B. Y estaba René Montes de Oca. También, en 2004, con Juan Pablo Urra y César Colantonio. Y tuve la suerte de llegar, con Libertad, a un cuadrangular final con Mariano Díaz y Jesús Vázquez.

   “En Villa Ressia jugué con Guillermo Urra, Florindo Stacco y el ‘Moncho’ Dupak; y en Independiente con Daniele y el 'Chiche' Hutchinson”.

   -Tuviste en tu club a dos grandes de las bochas.

   -Los dos mejores: Rosso y Colantonio. Te enseñaban, eran respetados y verdaderos profesionales.

Entre anécdotas y el folklore de la Peña “Las Viejas Locas”

 

   "Recuerdo un torneo en Villa María, en un pueblito llamado Arroyo Algodón. Estaba con Juan Pablo Urra y Colantonio, pero llegamos tarde al club, en plena cena, en medio de una fiesta terrible", dijo Eduardo Báncora. Y agregó:

   “Llegamos al estadio, un salón grandísimo con más de mil personas. Estábamos vestidos de blanco, porque no habíamos podido pasar por el hotel a cambiarnos.

   "Nos anunciamos como Libertad de Bahía Blanca. Nos hicieron una mesa especial. ‘Señor Colantonio, pase por acá…”. Estaba cantando Valeria Linch, le cortaron la música y nos anunciaron con el Gringo: ‘Entró al club César Alfonso Colantonio…”. La gente se paró a aplaudir, se olvidaron de Valeria. De no creer el fanatismo por las bochas.

   "Encima jugamos la final y perdimos ante un equipo de Córdoba. La cancha reventaba de gente", contó.

 En Villa Mitre, junto a Juan P. Urra, Oscar Fidalgo y César Colantonio.

   -¿En San Nicolás les pasó algo parecido?

   -Sí. Salimos del hotel y estaban los chicos de un jardín de Infantes, y las maestras, aplaudiendo a César Colantonio. Una admiración tremenda.

   “En Morteros nos pasó con Dardo Lucarelli, Luque y yo. Perdimos la final con un equipo de Córdoba. En la fiesta previa nombraron a Libertad; todos se pararon a aplaudirnos aunque éramos pirinchos. Todo por el legado de Colantonio. En Libertad jugó tres años seguidos, y luego volvió nuevamente, y también compartí con él, y con Oscar Fidalgo, en Villa Mitre”.

   -¿Cómo fue la anécdota con tu amigo “Mingo” Izquierdo?

   -Jajaja. En Venado Tuerto. 20 años viajando juntos. Un torneo individual de segunda categoría. Me mandaron a jugar a una cancha difícil, perdía 14-0 con el local, pero marqué un tanto, agarré el chico y le jugué a toro cerrado. Terminé ganando 15 a 14.

   “El cordobés no pegaba una en la corta distancia. Terminó el partido, 'Mingo' entró a la cancha, hizo una vuelta carnero, con más de 70 años, y me abrazó; la cancha llena, todos aplaudiendo la locura de mi amigo”.

Amigos con largas noches

   La Peña "Las Viejas Locas"tiene sede propia en el hogar de Eduardo Báncora, donde hay espacio para los amigos y las historias.

   Las paredes atesoran muchos recuerdos, pero lo mejor de todo son las reuniones semanales para comentar lo sucedido.

   Ernesto Corbaz (presidente), José María Bilbao, Juan Giordano, Luis Vidili, Eduardo "Pampa" Raeburn, el "Nene" Del Valle, Orlando Giuliani, Marcelo Di Pascuale y Gustavo Pie, entre otros.