Bahía Blanca | Martes, 16 de agosto

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Bahía Blanca | Martes, 16 de agosto

Benedictino, una firma bahiense que ya tiene presencia hasta en Uruguay

Es una empresa que se dedica a la construcción de obras de arquitectura, de infraestructura, civiles y de ingeniería varias.

   Miles de metros cuadrados construidos entre viviendas multifamiliares, galpones, plantas de silos, locales comerciales y dos sucursales bancarias avalan la trayectoria de Benedictino SA, una empresa constructora que nació en nuestra ciudad en 2008 y que este año desembarcó también en Uruguay.

   En sus inicios, la firma se dedicó a la ejecución de obra civil y montaje de plantas de silos para diferentes fabricas de Bahía Blanca, a la vez que abarcó una amplia zona de la provincia, sur de Córdoba, La Pampa, Chubut, y alguna obra en Corrientes.

   “En 2009 se iniciaron dos obras de edificios en altura, como fueron el hotel Argos y la Torre Hipólito, y a partir de ahí nos volcamos a la ejecución de ese tipo de obras”, rememoró el ingeniero Ariel Arias, fundador y actual gerente general de la empresa.

   “Con la ayuda de un reducido grupo de colaboradores, quienes venían de otras empresas, y con el invalorable apoyo de varios proveedores de la ciudad dimos los primeros pasos”, añadió.

   En la actualidad, la empresa está haciendo varias obras de edificios en altura, en las localidades de Bahía Blanca, Monte Hermoso y Neuquén, como así también proyectos de ingeniería en nuestra ciudad y la zona.

   “En agosto de este año se inició Benedictino Uruguay, con el objetivo de desarrollar proyectos y edificios en la ciudad de Montevideo, en una gran apuesta de expansión”, contó Arias.

   Más allá del muy buen presente empresarial, el gerente general de la firma que tiene sede en Chancay 1065 reconoció que la pandemia los golpeó muy duro.

   “Fue un huracán que pasó por sobre nosotros causando efectos desbastadores. Tuvimos 60 días con cero facturación y nos llevó prácticamente 12 meses volver a los niveles de producción pre-pandemia”.

   Hoy, el mercado atraviesa un panorama muy incierto, e inestable.

   “Por un lado tenemos un dólar que no se sabe si va a seguir trepando o se caerá en su cotización. La mayoría de los analistas coinciden en que los niveles de inflación estarán en el orden del 50% para el 2022, pero el mercado inmobiliario se maneja en dólar billete y nos encontramos que la disparidad de subas y bajas, cuando lo enfrentamos a los costos de construcción, son muy altas, por lo que se hace muy difícil proyectar”.

   Y añadió: “Son tiempos de mucha inestabilidad y mucha incertidumbre y también son épocas de oportunidades, pero también de mucho riesgo”.

   Sobre los modos y estilos constructivos, Arias manifestó que Argentina viene retrasada si se la compara con otros lugares del mundo.

   “Recién ahora están ingresando mecanismos o equipamiento que en el mundo ya son de uso común, casi que normales. En nuestro medio, quizás la inestabilidad del mercado; el miedo que provoca la constante incertidumbre que generan las condiciones de este país, ya sean económicas, políticas, sociales y la difícil tarea de poder proyectar a largo y mediano plazo hayan sido los motivos del atraso en la implementación de los nuevos métodos y tecnologías a usar en la construcción”.

   Como ejemplo citó que en Montevideo, la flamante rama de la empresa está comenzando una obra con utilización de grúa torres, encofrados deslizantes, hormigones de alta resistencia, hierros que se entregan cortados y doblados (con alma cuadrada para que al ser doblado por la máquina no se produzca el clásico alabeo) y varios avances más en un proyecto sencillo de 9 pisos y una planta de 140 metros.

   “Duele que todo ese desarrollo se vea solo al cruzar el Rio de la Plata. No obstante hay que seguir empujando para llegar a trabajar con esas tecnologías, ya que es el único camino del desarrollo”.

   --¿La gente sigue invirtiendo en construcción a modo de combatir la inflación?

   --Los empresarios uruguayos, no lo entienden. La pregunta que hacen es: ¿si en la Argentina no venden, porqué siguen construyendo? Y a su vez, ¿porqué no bajan los precios? Realmente, lo que sucede en Argentina es muy difícil de entender para alguien que está fuera de este sistema.

   “La respuesta a esa pregunta es que la construcción es un muy buen método de resguardarse de la inflación casi diaria que tenemos, ya que el ritmo de devaluación es del 2,5/3 % mensual”, cerró Arias.