Política a distancia y gestión online bonaerense

11/4/2020 | 07:00 |

La columna semanal de Ricardo Salas, corresponsal de La Nueva. en La Plata.

Por
Ricardo Salas

   La gravedad de la pandemia va a golpear en todos los aspectos pero, sobre todo, en lo económico y social. Esa situación mantiene ocupado a Axel Kicillof en el manejo de la crisis del coronavirus.

   El gobernador  sigue acumulando horas diarias junto al presidente Alberto Fernández, quién el miércoles pasado tras anunciar que seguirá la cuarentena, se llegó hasta La Plata para lanzar la “billetera digital gratuita” con lo que busca facilitarle a los bonaerenses (a través de una “Cuenta DNI” del Bapro) salir lo menos posible de sus hogares, evitar el uso de los cajeros y los trámites en entidades bancarias.

   No sólo la presencia del Presidente, sino más bien su alocución bien pudo ser interpretado como un mensaje para los bancos privados, quienes se están demorando -según una mirada política compartida por la Casa Rosada y la Gobernación de calle 6- en aportar soluciones digitales en tiempos de contingencia sanitaria.

   En ese contexto, la Provincia también decidió mostrar los dientes contra los empresarios. Fue la ministra de Gobierno, María Teresa García, la encargada en lanzar una dura advertencia: “No es momento para que sectores concentrados den cuenta del enorme poder que han tenido sobre el Estado para doblarle la mano”, señaló.

   Según la funcionaria, “ellos han sido protagonistas privilegiados en el gobierno de Macri, tanto que se creyeron dueños del Estado. Y eso lo vemos por ejemplo con las empresas de servicios públicos y el aumento incesante de las tarifas. Y siguieron envalentonados, pero llegó la crisis del coronavirus y ahora sienten amenazada esta voracidad que tienen de no parar de ganar”, remarcó la “Tere”, como la llaman en calle 6.

   En ámbitos ministeriales se sostiene que “abrir de par en par” la puerta de la cuarentena al calor de la necesidad económica podría también significar correr el enorme riesgo de exponer a un número mayor de contagios, sin descontar que los días de frío comienzan a hacerse sentir. Se sabe, el éxito de las medidas sanitarias dependerán en buena medida también del comportamiento poblacional.

   Kicillof sigue anunciando diversas medidas de contención económica: el pago a docentes, suplentes y auxiliares que no pudieron tomar horas ante la cuarentena; la prohibición a empresas de agua y luz a cortar el servicio por falta de pago para algunos sectores sociales, la postergación del vencimiento de los impuestos inmobiliario urbano y rural, Ingresos Brutos para PyMEs, microempresas y autónomos, forman parte del menú.

   La salud es lo primero dice un refrán popular. Claro que para quienes están en la primera línea de la gestión del Estado la caída de la actividad económica implica el preludio a un conflicto social inexorable. Y ahí están los intendentes, muy inquietos por la feroz caída de la recaudación de impuestos locales.

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   El escenario resulta impredecible, La Provincia en su conjunto, necesita de un Estado activo (sin que eso signifique jugar políticamente para la tribuna) y del Gobernador y sus ministros, diputados y senadores y de los intendentes que ocupan la primera línea del mostrador de demadas ciudadanas.

   La oposición está confundida, en cuarentena y sin barbijos. El Frente de Todos hoy tiene toda la cancha libre para jugar. Claro, puede hacerlo bien o mal, pero todo depende de sus propias decisiones.

   La encerrona de Juntos por el Cambio es, seguir acompañando, en una actitud “patriótica”, apostando a la gobernabilidad, o comenzar a jugar su propio juego. Hasta ahora la decisión fue apalancar las gestiones de Fernández y Kicillof en la Provincia.

   Pero, la situación que plantea la pandemia en la región hace suponer que el pico no llegó aún, y se lo espera para dentro de un mes y medio. Eso es mucho tiempo para permanecer en inactividad. Traducido al lenguaje político: para seguir siendo un mero actor de reparto.

   Claro que hasta ahora lo que funcionó fue la autocensura dispuesta por los propios dirigentes del espacio amarillo. Pero en la medida que la situación se alargue, a la exgobernadora María Eugenia Vidal, a los intendentes o a los jefes parlamentarios, se les va a ser cada vez más difícil contener el malestar de la tropa.

   Días atrás, Kicillof recibió a los titulares de los bloques legislativos buscando una foto que muestre el Gobernador en sintonía con el esquema que sostiene las políticas del Presidente. La excusa fue acercarle “propuestas de gestión” para combatir la pandemia.

   Eso generó algún tipo de ruido hacia adentro del espacio de JxC. Algunos ven en esta foto, y sobre todo en la trastienda del armado de la reunión, la formación de una especie de scrum entre el gobierno y los actuales interlocutores de la oposición, para mantener la situación de la Provincia en statu quo, aprovechando la parálisis de la gestión. (gestión que en rigor de verdad nunca arrancó, y que la irrupción del Covid–19 estiró).

   Una semana después de aquella reunión, casi como en un movimiento previamente coordinado, desde distintos sectores de la alianza opositora salieron a pedir la reactivación de la actividad parlamentaria, y para eso pidieron reformar los reglamentos internos para que la Legislatura pueda sesionar en formato a distancia, con ayuda de la tecnología.

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