Una tensa reunión del gabinete

20/8/2019 | 17:15 |

La columna semanal de Eugenio Paillet, corresponsal de La Nueva. en Casa Rosada.

Archivo La Nueva.

   La reunión del gabinete nacional que encabezó esta mañana el presidente Mauricio Macri, que marcó el debut de Hernán Lacunza como flamante ministro de Hacienda, no pudo evitar transcurrir en un clima tenso y donde abundaron los gestos de preocupación.

   Fue, pese al renovado entusiasmo de Macri y del ratificado Jefe de Gabinete, Marcos Peña, en razón de una sensación que está presente en el escenario del oficialismo pero que muy pocos se animarían a confirmarlo en público: prácticamente la mitad del gobierno, y un rango parecido en todo Cambiemos, lo que incluye a macristas y radicales, no tanto a los lilitos de Elisa Carrió, cree que el horizonte de máxima es entregar en tiempo y forma el gobierno el próximo diez de diciembre.

   Ese clima ayudó a consolidarlo la propia Carrió con sus explosivas declaraciones del lunes por la noche, cuando directamente dijo que hay muchos dentro del gobierno y de la coalición que quieren iniciar ahora mismo la transición de Macri a Alberto Fernández sin esperar el resultado de las elecciones de octubre.

   Un dato que entregaban fuentes inobjetables del gabinete pareciera corroborar ese escenario y ese clima de tensión. En un tramo de la reunión de esta mañana, el presidente advirtió que ahora más que nunca todos tienen que estar en el mismo barco para apuntalar la gestión de Lacunza y evitar que las medidas que se han tomado y otras por venir lesionen a los consumidores, en especial a la clase media, que es la que Cambiemos necesita volver a enamorar si quiere tener alguna chance de forzar un balotaje en noviembre.

   Ese mensaje subliminal de Macri, sin destinatarios directos con nombre y apellido, pareció ir dirigido a quienes por lo bajo hablan de aceptar la transición, de asegurar que Macri pueda entregar el poder dentro de los plazos constitucionales, y en todo caso empezar a mirar la nueva etapa que deberán cumplir como oposición en el futuro Congreso. En especial si las primeras proyecciones, que descuentan que Fernández no solo mantendrá sino que podría aumentar la cosecha de votos de las PASO, pronostican que el cristinismo estaría muy cerca de conseguir quórum propio en ambas cámaras.

   También, se interpretó en los alrededores de la reunión, el mensaje de unidad férrea lanzado por Macri podría tener otra destinataria: María Eugenia Vidal,

   La gobernadora, no es un secreto para nadie, culpa a Macri por su derrota en la provincia y ha resuelto con su propia mesa chica, que encabeza Federico Salvai, hacer campaña en lo que resta de aquí a octubre "sin candidato a presidente". Es decir, para los buenos entendedores, con Macri lo más lejos posible, sino directamente ausente, de cualquier foto o palco de las recorridas que iniciara la gobernadora para intentar salvar lo que parece insalvable.

   Hacia afuera del encuentro, todo los participantes consultados enarbolaron el mismo discurso: la esperanza renace con la designación de Lacunza y la "cohesión interna detrás del presidente" para dar la enorme pelea de no perder en primera vuelta en octubre y ganarse el derecho al balotaje de noviembre. Donde se esperanzan, se ilusionan, que es posible dar vuelta una historia que desde el 11 de agosto ya pareciera estar escrita hasta el último capítulo.

   Un párrafo aparte para la diputada y líder de la Coalición Cívica, que obviamente no participó de la reunión de gabinete de esta mañana, en boca de uno de los ministros que cree que la suerte está echada y que todo debiera reducirse a cumplir con el mandato hasta el 10 de diciembre sin nuevos sobresaltos. "Hay cosas que dice Lilita dice que nos tira para abajo, no ayuda en nada, y lo peor es que habla por ella, no por lo que muchos piensan en el gobierno, pero Mauricio la banca...", fue la reflexión del funcionario con responsabilidades políticas en el elenco gobernante.

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