La cruda y fantástica arquitectura del Polo Petroquímico

29/7/2019 | 07:00 |

Una cruda estética tecnológica

Mario Minervino / mminervino@lanueva.com

En 1970 se completó, en pleno corazón de París, Francia, una obra llamada a convertirse en un hito en la historia de la arquitectura del siglo pasado. Diseñada por los arquitectos Renzo Piano y Richard Rogers, el Centro Pompidou conformó la primera obra encuadrada en el high-Tech (alta tecnología).

Un cubo de aspecto crudamente industrial, alejado del clasicismo parisimo, un edificio que es una verdadera "fábrica del arte", con todas sus instalaciones, estructura, ascensores y escaleras a la vista. Su estética es robótica, inspirada en parte en las plataformas que permitían el lanzamiento de los cohetes al espacio y, claramente, en las obras industriales que, con su practicidad y calidad utilitaria, hacen de cada una de sus partes al aspecto del edificio.

Cañerías, ascensores y colores para el contrafrente del Pompidou

 

Un polo, varios Pompidou

Las estructuras que conforman el Polo Petroquímico de Bahía Blanca conforman una muestra de esa manera de diseñar. Cañerías, tensores, columnas y escaleras conjugan sus materiales y formas para dar forma a edificios únicos, que con su tipología industrial conforman una manera de hacer obras que se ha extendido por el mundo.

Uno de los varios edificios que conforman el Polo Petroquímico

Un mundo industrial que siempre ha generado impacto en la arquitectura, desde los edificios ladrilleros y metálicos de la revolución industrial del siglo XIX, germen de la llamado movimiento moderno que cambió para siempre el paradigma del diseño.

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