Historia, usos y maldición de la plaza Ricardo Lavalle

22/12/2019 | 19:28 |

Fue cementerio, mercado, estacionamiento y plaza. Hoy su futuro es incierto.

Mario Minervino / mminervino@lanueva.com

   Luego de décadas de postergación y olvido, la plaza Ricardo Lavalle --sobre calle O'Higgins, entre Brown y Saavedra, antes conocida como Plaza del Sol-- ha ganado cierto protagonismo a partir de la presentación de particulares de tomar a cargo su reconstrucción a cambio de construir un estacionamiento debajo del paseo.

   La necesidad de la puesta en valor de la plaza no está en discusión, ya que se trata de un espacio de muy poco uso en relación a su ubicación. Se discute su diseño, su forma.La plaza tiene una historia por demás particular. Sirvió como cementerio, como mercado y como estacionamiento. Su futuro, tan incierto como su presente, tampoco escapa a la idea de alguna maldición.

Cementerio indio

   La fundación del fuerte que dio origen a Bahía Blanca en 1828 exigió generar los espacios necesarios para cualquier población, incluido su cementerio. Los primeros enterramientos tuvieron lugar en el fuerte, luego en el patio de la iglesia Catedral hasta que, en 1842, se estableció en la actual plaza Lavalle.    Allí funcionó durante veinte años, hasta que resultó insuficiente. Muchos mencionan al lugar como un cementerio indio. No es así. Pero puede pensarse que allí fueron enterrados también los "indios mansos" que habitaban en el fuerte. En 1862 se habilitó una nueva necrópolis en la actual plaza Pellegrini, de Moreno y Tucumán, donde funcionó hasta 1895.

Mercado de Abasto

Locales y accesos al mercado, O'Higgins, 1966

   En 1892 un grupo de vecinos construyeron en el viejo cementerio las instalaciones para el funcionamiento de un Mercado de Abasto, un edificio con accesos por calles O'Higgins y Donado. Al lugar llegaban las frutas y verduras de la ciudad y la zona, también carnes y pescados, que se vendían en sus varios locales. Ocupando toda la cuadra sobre O'Higgins y Donado se ubicaban varios negocios. El mercado fue expropiado por la municipalidad en 1954 y sus instalaciones demolidas en 1968. La mitad del terreno, sobre Donado, se utilizó para ubicar un nuevo mercado municipal y cocheras. El resto quedó sin uso y, en principio, sin un destino definido.

Una plaza o dos torres

Una de las tantas propuestas edilicias para el lugar, 1966

   La comuna presentó su idea de diseñar una plaza en esa porción de tierra libre. El intendente Federico Baeza propuso, en 1966, hacer un jardín-paseo, con pérgolas y rosedales. "Bahía Blanca se está convirtiendo en una ciudad gris. Hay que evitar que sea triste e insalubre. Hay que alegrarla, colocarle pulmones verdes y lugares al aire libre", señaló.

Hubo particulares que también hicieron sus propuestas. La firma Taberner, por caso, planteó construir un mega complejo de mercado-cocheras-viviendas, entregando a la municipalidad cierta cantidad de metros cuadrados a cambio del terreno. Ninguna de estas ideas prosperó.

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Un mercado-cochera; una playa

   Un concurso de proyectos en 1967 permitió dar forma a la mitad del terreno, con una estructura de cinco pisos para el mercado municipal y estacionamientos. La obra fue inaugurada en 1971. La otra mitad, sobre O'Higgins, siguió sin destino pero con uso: la comuna improvisó un estacionamiento vehicular. Gratuito y elemental. Durante años sirvió para eso. Hasta que salió el sol.

   En 1977 la firma Di Tullio anunció la construcción de un Depart-hotel en Saavedra y O'Higgins, al cual bautizó "Bahía del Sol". Como parte de la negociación, la firma aportó el proyecto y la construcción de la plaza lindera al emprendimiento. Así apareció la Plaza del Sol, según un diseño del arquitecto Juan Manuel Varcarcel, con desniveles, escaleras y un muro perimetral.

   En 1978 quedó inaugurada.Los usos  La plaza del Sol comenzó teniendo un uso particular: lugar para artesanos, espectáculos musicales, actividades lúdicas.

   Para eso disponía de una tribuna y un escenario rodeado de agua. Pero en poco tiempo dejó de ser utilizada con ese destino. Los caminantes la ignoraban y poco a poco cayó en desuso. Ni siquiera fueron suficientes algunas intervenciones que buscaron mejorar su accesibilidad. Por el contrario, quedó restringido a ciertos grupos y modalidades inadecuadas.

El futuro

La propuesta elevada al BID para la nueva plaza

   La municipalidad es consciente de la necesidad de repensar el paseo. Por eso en la propuesta de poner en valor el microcentro, elevada al BID (Banco Internacional de Desarrollo) buscando financiación, incluyó su recuperación. La discusión que se plantea en estos días es que también se estudia una propuesta privada de construir un estacionamiento debajo del paseo, a cambio del cual los inversores aportarían el dinero para el nuevo paseo.

La polémica nace porque construir la cochera subterránea tiene dos consecuencias: una, exige el retiro de todos los árboles existentes; dos, impide la plantación de nuevos. La plaza sería seca, con arbustos y plantines. Esto no convence a muchos.

Historia abierta

   La plaza sel Sol se rebautizó en 1994 como Ricardo Lavalle, en memoria de quien fuera destacado dirigente político bahiense. Una ordenanza posterior mandó delimitar, dentro de la misma, un espacio destinado a la Memoria de los desaparecidos. Hoy el paseo tiene tres carteles, uno con cada una de esas denominaciones.

   No faltará quien atribuya un destino tan caótico del lugar a su primera condición, la de cementerio, en particular la que menciona su carácter de cementerio indio, lugar a los que, la mitología popular y alguna que otra película norteamericana, ha señalado como origen de una maldición para quien se pose sobre ellos. Es de imaginar un grado del maleficio mayor a quien se anime a remover y retirar esa tierra.

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