El bahiense que casi muere en cámara y que sorprendió a México con un celular

26/10/2019 | 06:30 |

Rodrigo Iseppi es el creador de “Takotsubo”, el cortometraje que ganó mejor dirección y actuación en el SmartFilms, un festival de cine hecho con celulares.

Rodrigo Iseppi encuentra en las butacas su lugar en el mundo. Foto: Emmanuel Briane.

 

Franco Pignol / fpignol@lanueva.com

   Hace dos años Rodrigo Iseppi casi se muere mirando a la cámara en pleno rodaje. Se tenía que suicidar en la ficción interpretando a un cinéfilo depresivo, pero casi deja de respirar para siempre. En serio.

   Estaba en una escena de plano medio trabajando en Barcelona para un cortometraje llamado "Snuff". La soga que rodeaba su cuello no estaba tan ajustada, sólo lo necesario para después de unos minutos quitarle el oxígeno.

   Él no se dio cuenta de nada. Es más, su sensación era como la de un niño en Disney. Sin embargo, luego del grito de “cooorten” la gente detrás de cámara comenzó a alborotarse. Rodrigo estaba quieto, con los ojos abiertos.

   “Mierda el actor, vergación el actor, el actor...”, se desesperó la directora caribeña quien sin pensarlo deslizó palabras propias del vocabulario venezolano.

   La chica que estaba a cargo de la claqueta lo tocó y sentenció: “Está muerto”.

   Empezaron los gritos. Cortaron la soga. El hombre de la cámara se descompuso.

Vengo de los títeres de muy chiquito, del mundo del circo y de la comedia, del corazón de Chaplin y Buster Keaton. Cuando gané el premio me acordaba de todo eso y comencé a llorar".

   Rodrigo estuvo 45 segundos con pérdida de conocimiento. Se despertó en los brazos de alguien balbuceando repetidas veces la misma palabra: gracias.

   “Cuando me dijeron acción hice todo el acting, pero cuando dijeron corten fue una acción real: los comencé a ver a todos chiquitos con la cabeza gigante, miraba a los costados y veía precipicios y no quiero contar más porque tiene que ver con mi próximo proyecto que haré en Bahía Blanca”, cuenta Rodrigo.

   La relación entre la vida y la muerte le hace un guiño periódico a este artista trotamundos.

   “Un mes antes del rodaje el asistente de la directora me regaló un libro sobre la vida de Montgomery Clift, un actor que en su época venía palo y palo con Marlon Brando. Un grande. Adentro del libro, en la descripción, me escribió: “Para el payaso suicida. No te mueras tanto”. Mucho no me gustó, pero al mes casi me muero en serio”, agrega.

   De ahí nació el nombre del proyecto en cuestión que pronto producirá en nuestra ciudad con un equipo integrado por bahienses: “No te mueras tanto”.

   “Acá estoy en casa, puedo encontrar el equilibrio para producir”, explica.

Sin un mango, se le ocurrió una idea genial

   Menos mal que no se murió. Es que la vida le tenía preparado una emoción inmensa: consagrarse como el mejor director del “SmartFilms México”, el festival de cine filmado con celulares. Todo gracias a su producción “Takotsubo” (2019).

   Ahora está en Bahía por unos meses, pero estuvo seis meses trabajando en México.

   “Un día encontré publicidad en Internet sobre un festival de cine filmado con celulares. Había casi un millón de pesos argentinos en premios. Yo estaba tipo Silvester Stallone, sin un mango, viviendo una poesía total. Entonces era una motivación”, recordó.

Filmamos con un iPhone 5, un teléfono del 2008. El sonido fue realizado con un sonidista. Fue hecho todo a pulmón".

   “Armé un set de cine y me puse a trabajar con celular. Me habían contado una historia que nadie sabía si era verdad o mito. Una señora se estaba poniendo una máscara en el rostro para cuidar su piel. En ese momento entra un ladrón a la casa que al verla se asusta y se muere de un infarto. Me pareció una muy buena idea para armar el guión”, explica.

   —¿Qué significa “Takotsubo”?

   —Es el nombre de un tipo de paro cardíaco. Deriva de un pez japonés que es chiquitito y tiene la cola grande. Es muy parecido a la forma que toma el corazón en las imágenes cuando tiene este tipo de paro cardíaco.

   —¿Cómo fue el proceso?

Siempre juego con la vida y la muerte desde la expresión. Más que nada para darle importancia a la vida".

   —Trabajamos con dos directores de fotografía, filmamos en precipicios, fue espectacular. Si vos lo ves al corto te das cuenta que está filmado con celular. Filmamos con un iPhone 5, un teléfono del 2008. El sonido fue realizado con un sonidista. Fue hecho todo a pulmón. Dos días antes de empezar a filmarlo iba a recibir 10.000 pesos mexicanos para producirlo y se cayó. Los últimos pesos que tenía lo gasté en el transporte y la comida de la actriz principal.

   —Sissi Ducoing, la actriz protagonista, se quedó con la estatuilla a mejor actuación.

   —Es una actriz muy reconocida en México. Trabaja de los cuatro años en Televisa. Le encantó el guión y no lo dudó. Fue en auto a rodar porque se la veía venir que yo no tenía un mango. La comida la conseguí por canje a cambio de filmar una publicidad con el mismo celular y steadycam.

   —¿Esperabas ganar?

   —Había más de 1000 cortometrajes presentados. Imaginate que lo mandamos tres horas antes de que cerrara la convocatoria. Estuve 30 horas sin dormir. Dos días antes del cierre estábamos filmando el tercer día de rodaje... Cuando lo mandé adjunto en el mail les dije que por favor me contestaran si lo habían recibido así me iba a dormir tranquilo. Me respondieron que sí y que les había encantado, entonces yo les dije que para mi ya había ganado porque mi mamá me había mandado un mensaje desde Bahía diciéndome que le había gustado mucho. Les mandé el audio de mi mamá y lo publicaron en el festival. Fue muy fuerte todo.

   —¿Cómo siguió?

   —Quedamos entre los 35 seleccionados de la categoría profesional. Todos los cortos se pasaron durante tres días en diferentes salas de Ciudad de México con la presencia de los directores de “La casa de Papel”, con TNT y Televisa de sponsors, mucho aguante. Nosotros ya estábamos felices. En un momento vino una de las organizadoras y me dijo que era en el único corto en el que la gente arrancaba un aplauso espontáneo. Fueron seis ternas y fuimos nominados en cinco. Finalmente ganamos como mejor dirección y actuación.

De Chaplin a Buster Keaton

   —¿Qué te pasó en ese momento?

   —Me pasaron mil emociones por adentro. Vengo de los títeres de muy chiquito, del mundo del circo y de la comedia, del corazón de Chaplin y Buster Keaton. Me acordaba de todo eso y comencé a llorar. La primera terna la ganó Sissi y dijo unas palabras hermosas. Tuvimos una conexión muy grande. Después me nombraron como mejor director y casi me muero otra vez. Subí sin nada preparado a decir unas palabras. Qué felicidad.

   —¿Qué sentís ahora?

   —Me sirve para darme cuenta de que voy por el camino correcto. Creo que estamos haciendo las cosas bien, entonces quiero seguir aprendiendo, pero por ahí, con este rumbo. Se puede. Hay que seguir soñando y trabajando para lograrlo.

   —Decías que te formaste mucho en teatro, circo y comedia ¿qué hay con el cine?

   —Soy totalmente autodidacta. Me formé mucho en teatro físico y en la calle viajando por el mundo con un espectáculo de comedia física. Eso me dio la base. Me moví mucho por festivales de teatro callejero en Europa.

   Rodrigo es es el menor de tres hermanos varones. Uno abogado y el otro médico. Después llegó la mujer, Antonela. A los 12 años se enamoró de los títeres y a todos los sorprendía que él fuera tan feliz haciendo hablar a los muñecos enfundados en sus manos.

   “Era mi felicidad. El arte es lo que me hace estar vivo”.

   —¿Cuál es tu deuda pendiente?

   —Me encanta lo mágico que se da en el teatro, en el circo o en este mismo momento charlando con vos, pero como artista siempre me faltó la materialidad. Esto es tan etéreo y efímero que dentro de unos años este momento lo perdemos. Si Chaplin no hubiese filmado, no sabríamos quién es. Me quedó siempre grabado algo que dijo Rodrigo, el cantante de cuarteto: “Yo nunca voy a estar muerto. Siempre que pongan mis canciones, ahí voy a estar. Me pasa algo con eso en mi vida, por eso quiero producir. Quiero hacer tangibles mis ideas”.

   —¿Esta idea empezó a tomar forma a partir de la vez que casi te morís en serio?

   —Uf... Sí... Sí... (un silencio largo) Siempre juego con la vida y la muerte desde la expresión. Más que nada para darle importancia a la vida.

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