José Valle, con las cartas que le tocó jugar, perder y ganar

UN DIÁLOGO CON MUCHAS HISTORIAS

José Valle, con las cartas que le tocó jugar, perder y ganar

23/8/2015 | 00:23 | Presentará su nuevo libro, “En el naipe de vivir. Historias de tango, boxeo y turf”, el próximo jueves, a las 19, dentro del ciclo “Un vermut con la historia” que se cita en el mítico Café Miravalles, frente a la Estación Sud.

José Valle, con las cartas que le tocó jugar, perder y ganar

Foto: Emmanuel Briane-La Nueva.

Por María Inés Di Cicco / mdicicco@lanueva.com

Después de tanto prometer, José Valle se decidió.

"Si te contara todas las anécdotas que tengo...", fue el amague recurrente aquí y allá, que hoy se concreta en forma de libro.

Se llama En el naipe del vivir. Historias de tango, boxeo y turf, y lo presentará el próximo jueves, a las 19, dentro del ciclo "Un vermut con la historia" que se da cita cada semana en el tradicional Café Miravalles, de avenida Cerri 777, allí donde se sentó Carlos Gardel, frente a la Estación Sud del ferrocarril.

En esta ocasión, Valle plasma su experiencia de 30 años en estas tres pasiones populares, volcando jugosísimas anécdotas. La pasión por el noble arte de los puños, unida a la pasión tanguera, con extensión al turf --el deporte de los pingos--, fueron durante muchísimo tiempo y son una melange indestructible en el país. La música del dos por cuatro reúne infinidad de letras "burreras" y boxísticas. El tango, el boxeo y el turf socializan porque mezclan a ricos y a pobres.

Por las páginas de esta edición pasan el propio "Zorzal Criollo", Irineo Leguisamo, Gatica, Prada, Pedrito Quartucci, Alberto Morán, Juan Carlos Lamas, "El Flaco" Calígula, Delfor Medina, Vilmar Sanguinetti, Pascual Pérez, Carlos Monzón, Gogó Andreu y muchos bohemios de ley.

Allí se encuentran "nostalgias de glicinas, emparrados y malvones; ronda de `gomías´, aprontes y partidas, en las que flotaban los sones del tango y el ruido del gong, que se esparcían con un gris de madrugada, se enredaban con la ronda del botón de la esquina e iban a dormir su sueño de amor en la vieja calesita", según cuenta el protagonista y autor.

-- Con casi todo tema que se aborde, traés a colación algún dato de primera mano, alguna anécdota, algo que viviste o que te contaron los protagonistas. Con 48 años parece que hubieras vivido 94...

-- Es que tengo memoria de lo vivido. A diferencia de muchas personas, toda la vida me interesó escuchar a los otros, mirar sus gestos, guardar para mí los momentos.

"Me fui de mi casa de Balcarce a los 12 años y para poder estudiar, me instalé en Buenos Aires. Me la rebusqué, hice de todo, me di los gustos, el de vivirla y también el de prepararme estudiando una profesión. Soy licenciado en Historia, aunque nunca ejercí. Pero me importan lo pasado y lo que construimos día a día con lo que somos como cultura y país. La anécdota también es Historia, de nuestra cultura, de lo que tenemos que preservar".

-- Entre tus relatos, suele aparecer un `uy, si te contara...´. ¿Cuánto de lo que sabés de primera mano y no ha sido revelado incluiste en este libro?

-- (Risas) Todo, y no tengas dudas de que habrá alguno que otro temblando por lo que haya podido escribir. Va a haber quienes lo compren para fijarse si están.

-- Y si no están...

-- Tengo historias para varios libros más... Así que si no están en éste, en una de esas, en el próximo se van a encontrar.

De lo propio y de lo ajeno

Valle repasa fotos de los tiempos del ring donde aparecen "La Hiena" Barrios, "Látigo" Coggi, "Pajarito" Hernández; Pablo Sarmiento, hasta hoy manáger y entrenador de "Maravilla" Martínez; Cachito Pérez, entre muchos otros. También el amigo Calígula, humorista y "burrero" como pocos. Y vaya si hay más...

"Todo lo que está contado en este libro tiene que ver conmigo, con mi vida y con gente que fui cruzando y enlazando siempre con eje en el tango, el boxeo y el turf", dice Valle sobre su narrativa.

"Yo, por caso, fui representante del tanguero Alberto Morán, quien había tenido de empleado al "Mono" Gatica, así que los enlazo, lo mismo que a Abel Santa Cruz con Pascual Pérez, de quien era fanático", ejemplifica.

"Bromas aparte, está hecho con mucho respeto y con las ganas de rescatar lo curioso y especial de cada historia. Es divertido y creo que es lo mejor que he escrito hasta ahora", asegura.

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