Momento de procesar los datos

Momento de procesar los datos

30/7/2017 | 07:50 |

Momento de procesar los datos

Momento de procesar los datos. Crónicas de la república La Nueva. Bahía Blanca

Por
Eugenio Paillet

Por supuesto que puertas afuera los entusiasmos sobran, y en política está bien que así sea. Nadie muestra sus cartas antes de tiempo, y por el contrario busca orejear las del adversario.

Pero en el interior de los despachos oficiales, el Gobierno va procesando que, en el mejor de los casos, el panorama en Buenos Aires no viene bien. Y que a dos semanas de las PASO la economía definitivamente no entregará ningún tributo para torcer el malhumor de mucha gente, en especial de los sectores postergados.

Parece difícil que, sin algún hecho extraordinario o detonante, las tendencias cambien, y mirando el panorama bonaerense, esas tendencias en general le dan una ligera ventaja a Cristina Fernández sobre la intención de voto de Esteban Bullrich.

Mientras tanto, si algo ha movido el amperímetro según las consultoras es justamente lo que reafirma aquella presunción en algunos despachos, que es que la dupla Massa-Stolbizer ha crecido un par de puntos, a expensas de Bullrich-González.

Es decir que el panorama hace que el Gobierno de a poco asuma que los pronósticos no son malos pero tampoco dan para descorchar. Marcos Peña dijo incluso en una reunión de horas atrás donde entre otros estaban Emilio Monzó, Fernando de Andreis y Rogelio Frigerio: "¿Cuál es el problema si perdemos en Buenos Aires?, si vamos a ganar por amplio margen en el resto del país". Es "la gran Kirchner de 2009", se ha dicho y repetido entre observadores.

Hay que leer entre líneas lo que dice textualmente Frigerio: "Cambiemos va a ganar en el 70 % de los municipios de Buenos Aires". A Bullrich le repreguntaron tres veces en un reportaje sobre las encuestas que lo dan abajo de Cristina y no se salió del libreto: "Esperemos a octubre y vemos..."

El panorama se completa con datos que son auspiciosos y hasta permiten una segunda lectura que hace el ministro: los triunfos en el amplio mapa del interior provincial van a compensar y hasta posiblemente superar lo que la doctora coseche en el conurbano, más precisamente y si se afina la mira, en la Tercera Sección.

Aquellos titubeos se trastocan en optimismo cuando se analiza el gran mapa electoral de esa enorme encuesta nacional que significarán las PASO, y después la elección del 22 de octubre. Todos los pronósticos del Gobierno y no pocos consultores coinciden en que Cambiemos será el ganador nacional.

"Fuera de La Matanza y el sur del conurbano ella no existe", desafían algunos voceros. Sostienen con algún fundamento que el peronismo territorial defenderá justamente eso, sus porotos locales. Los voceros invitan a no confundir el apoyo de los gobernadores a De Vido con sus necesidades poselectorales en materia de caja, de obra pública.

Puede sostenerse que si bien por un lado el Gobierno procesa de a poco, buscando restarle impacto político, la no descartada posibilidad de una derrota en Buenos Aires, o de una victoria por una uña pero que deje viva a Cristina, por el otro lado agiganta la idea de que Cambiemos ganará por amplio margen en todo el país, y que ese será el gran titulo de los diarios del lunes. Con un agregado: el oficialismo incrementará sustancialmente su tropa de diputados y senadores, aunque las mayorías y minorías no van a cambiar radicalmente.

Ya lo ha dicho Peña: "Tenemos que hacernos del poder y no solo ganar una elección". Para eso será central que después de octubre Macri rehaga las relaciones con la liga de gobernadores peronistas, que crujió en estos días por un lado por el impensado apoyo de algunos gobernadores críticos del cristinismo para frustrar la intentona de expulsar a De Vido. Y por el otro con algunas peleas innecesarias que ha tenido Macri como los entreveros de días pasados con Schiaretti y Manzur. Para construir ese poder, Cambiemos necesitará de esos gobernadores o será un poder incompleto. Esa es una tarea de tejido paciente que el presidente deberá encarar Lo sabe antes que nadie en su entorno.

Quizás por aquellascarencia de buenas noticias en la economía fue que el gobierno buscó reafirmar esta semana que su batalla principal es contra la corrupción kirchnerista. Aunque sabía que nunca tendría los dos tercios para expulsar a De Vido, y desechando hasta una variante que le ofreció en vano Monzó de ir por la exclusión, que se obtenía con mayoría simple, el Gobierno de algún modo logro su objetivo, que era exponer a toda la corrupción pasada. Que sería, dicho sea de paso, el objetivo mayor de Macri si aquella captura de nuevas bancas que pronostican en octubre los pone más cerca de los dos tercios: ir entonces por la "inhabilidad moral" de su enemiga y evitar que llegue al Senado.

Lo que dijo el diputado Amadeo en esa dirección no fue un exabrupto el pasar: forma parte de esa idea que anida entre los miembros de la mesa chica de Olivos.

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