Investigan a “otro Suris”
Juan Pablo Gorbal / jgorbal@lanueva.com
Un testigo de identidad reservada que declaró en la causa Suris (a fojas 2.194/2.196) aseguró que el presunto vendedor de drogas "heredó la cartera de clientes" que tenía Pedro Cajaravilla, otrora hombre de la noche bahiense, cuya vida terminó de manera trágica en su cabaret de Ingeniero White, en medio de una ejecución a tiros de la que no se descarta que haya participado uno de los integrantes de la narcobanda ahora desarticulada.
Sin conocer detalles de la voluminosa causa, el declarante explicó "cómo Juan Ignacio Suris asumió el control sobre la comercialización de la droga en Bahía Blanca" y la manera en que fue "desarrollando su emporio", al punto de vender la "mercadería" que era de Cajaravilla.
Detenido y procesado Suris, la pregunta surge casi de manera inevitable: ¿quién continúa con "el negocio"?, porque solo a partir de expresiones de deseo se puede creer que, desmembrada esta organización, no habrá más venta de droga en la ciudad.
Y los investigadores no pierden tiempo. Ya mismo están tras la pista de "otro Suris", de acuerdo a lo que pudo averiguar "La Nueva.".
La pesquisa está judicializada y, según trascendió, es desprendimiento del trabajo de campo realizado durante varios meses y que desembocó en la batería de allanamientos registrados a principio de diciembre pasado, cuando cayeron Guillermo Suris, Sandro Cristian Miranda, Yolanda Jiménez, Fernando Bond Stork, Mariano Wagner (luego liberado), Ezequiel Ferrari, Rodolfo Sequeira, Aníbal Arce, Carlos "El Chino" Alberti, Juan Ramón Romero Miranda y Nicolás Di Rocco.
"Es una banda que se maneja de la misma manera que la de Suris", confió uno de los informantes.
El fiscal general federal Alejandro Salvador Cantaro confirmó la versión, aunque mostró un tono de discreción porque el sumario está en pleno curso.
"Con respecto a sus inicios, probablemente lo precedía en el tiempo a Suris y hasta habrían compartido la franja territorial y temporal", reconoció Cantaro a este diario.
Sin "jurisdicciones"
Se supo, en el mismo sentido, que la comercialización de los estupefacientes se hacía (y posiblemente se hace) de manera absolutamente informal, es decir sin una "división jurisdiccional" entre las bandas, pese a que existen distintos tipos de clientes y drogas.
Otro vocero allegado al caso dijo que no se descarta, incluso, que "algunos de los que aparentemente trabajaban para Suris también lo hacían para el otro grupo".
Quien está bajo la lupa como cabecilla de la organización es -al igual que el ahora detenido en la cárcel de Saavedra- un hombre con “ciertos vínculos”, “negocios poco claros” y "trayectoria nocturna".
"Confiamos en ir más rápido, a partir de la experiencia que acumulamos con la otra causa", sostuvo, por su lado, Cantaro.
Para los investigadores, el nuevo sospechoso puede ser quien "continúe el negocio" de Suris o bien mantenga su actividad de manera paralela mientras alguna otra persona allegada al novio de Mónica Farro adopte la posición de “líder del mercado”.