Sociedad.

HALLAZGOS DE ARCHIVO

Apodos: la historia también tiene sentido del humor

16/05/2010 | 09:00 | Mariano Buren "La Nueva Provincia" ¿Hace falta decir quiénes son "El zorzal", "El Diego", "El Lole", "Pampita", "Fito", "El Bati", "El Che", "Manu" o "La Sole"? Seguramente no. Basta con la simple mención de sus apodos para que el resto de los nombres emerjan solos, sin otra necesidad de ayuda. Como tampoco es fácil pensar en estos nombres sin su correspondiente sobrenombre: Ramón "Palito" Ortega, Roberto "El polaco" Goyeneche, Carlos "El indio" Solari, Ana Laura "Tita" Merello o Samuel "Chiche" Gelblung, entre tantos otros.


Mariano Buren
"La Nueva Provincia"


 ¿Hace falta decir quiénes son "El zorzal", "El Diego", "El Lole", "Pampita", "Fito", "El Bati", "El Che", "Manu" o "La Sole"? Seguramente no.

 Basta con la simple mención de sus apodos para que el resto de los nombres emerjan solos, sin otra necesidad de ayuda. Como tampoco es fácil pensar en estos nombres sin su correspondiente sobrenombre: Ramón "Palito" Ortega, Roberto "El polaco" Goyeneche, Carlos "El indio" Solari, Ana Laura "Tita" Merello o Samuel "Chiche" Gelblung, entre tantos otros.

 Esto se debe, sin dudas, a que los sobrenombres representan una de las formas más extendidas del ingenio nacional, tal como lo asegura Julio Mafud en su ensayo Psicología de la Viveza Criolla : "Los motes, la viveza y la cachada son la creación más peculiar del arte popular argentino".

 Suena lógico, entonces, que la mayoría de los personajes que marcó el compás político-económico de la Argentina desde 1810 en adelante cuente con su correspondiente apodo. Se trata de una larga tradición que abarca desde el último virrey, Baltasar Hidalgo de Cisneros ("El sordo") hasta la actual presidenta, Cristina Fernández de Kirchner ("Reina Cristina" o "CFK").

 El fenómeno bien podría interpretarse como un mecanismo de defensa social. Los apodos son, acaso, una de las pocas formas de revancha que tiene la gente ante los dislates políticos.

 Un rápido muestreo, a lo largo del tiempo, corrobora la hipótesis: Juan José Passo ("El viejo"), Feliciano Chiclana ("Hipoteca"), Lucio Vicente Mansilla ("Mantequilla"), Dalmacio Vélez Sarsfield ("Mandinga"), Carlos Tejedor ("El camaleón"), Leandro Alem ("Cristo"), Ricardo Balbín ("El chino"), Oscar Alende ("El bisonte"), José López Rega ("El brujo") o Carlos Ruckauf ("Rucucu").

 No hay que olvidar que reírse de los poderosos siempre causó fascinación entre los ciudadanos anónimos.

 Los seudónimos tienen los más variados orígenes: pueden ser afectuosos (Guillermo Brown, "El viejo Bruno"), irónicos (Ignacio Alvarez Thomas, "El capón"), hirientes (Juan Lavalle, "Espada sin cabeza"), descriptivos (José María Paz, "El manco") y hasta vindicatorios (Juan José Castelli, "Pico de oro").

 Muchas de estas denominaciones surgieron en diálogos privados o en las calles. Otros, en cambio, encontraron su marca de origen en algunas publicaciones satíricas, como "El mosquito", "Caras & Caretas", "Tía Vicenta" o "Humor".

 Más allá de su intencionalidad, los apodos bien pueden ser considerados como una forma alternativa de ingresar a la historia. Después de todo, suele decirse que lo importante es que se hable bien o mal de alguien, pero que se hable.


NOMBRE APODO DEBIDO A

Manuel Belgrano "Cotorrita" Estar siempre vestido de verde, su color predilecto.

Mariano Moreno "El mulato" El color de su tez.

Martín Miguel de Güemes "El gangoso" Un inocultable defecto en el habla.

José Rondeau "Mamita" El buen trato que dispensaba a sus subalternos.

Bernardino Rivadavia "El sapo del diluvio" Su físico poco agraciado, similar a un batracio.

Facundo Quiroga "El tigre de los llanos" Su destreza al mando de las tropas montoneras.

Juan Manuel de Rosas "El restaurador" Su rigor para desbaratar el estado de anarquía.

Justo José de Urquiza "El tigre de Montiel" Su destreza e influencia al mando de sus tropas.

Salvador María del Carril "Lingote" Las políticas económicas y cambiarias que aplicó.

Bartolomé Mitre "Don Bartolo" El afecto que despertaba entre los porteños.

Marcos Paz "Buche" Sus mejillas fláccidas, que se movían al hablar.

Domingo Faustino Sarmiento "El loco" Su fuerte temperamento, tanto privado como público.

Nicolás Avellaneda "Chingolo" El complejo que tenía por su baja estatura.

Julio Argentino Roca "El zorro" Su probada astucia política y militar.

Miguel Juárez Celman "El burrito cordobés" La ineficacia de su gestión presidencial.

Carlos Pellegrini "El gringo" Ser hijo de inmigrantes franceses e ingleses.

Luis Sáenz Peña "El pavo" La debilidad exhibida durante su breve presidencia.

José Evaristo Uriburu "Lechuza" La combinación de ciertos rasgos faciales.

Manuel Quintana "El maniquí" Su frase: "Es tiempo de ponerse los pantalones".

José Figueroa Alcorta "Jettatore" La escasa suerte que traía su presencia.

Roque Sáenz Peña "Protocolo" Su excesivo apego a las formas y cortesías.

Alfredo Palacios "El mosquetero" Su estilizado bigote y la tendencia a batirse a duelo.

Victorino de la Plaza "El chino" Su ascendencia diaguita, evidenciada en la forma de sus párpados.

Hipólito Yrigoyen "El peludo" Su carácter taciturno, ajeno a la exposición pública.

Marcelino Ugarte "El petiso orejudo" Sus picardías políticas lo asociaron al célebre criminal.

Marcelo T. de Alvear" El pelado" Su característica calvicie.

José Félix Uriburu "Von Pepe" La ferviente admiración que tenía por Alemania.

Lisandro de la Torre "Gato amarillo" Su pelo rubio, combinado con su mal carácter.

Roberto M. Ortiz "El gordo" Su cuerpo voluminoso.

Ramón Castillo "El viejito" Su avanzada edad, al momento de ser presidente.

Pedro Pablo Ramírez "Palito" Su extrema delgadez.

Edelmiro Farrell "El mono" La combinación de ciertos rasgos de su cara.

José Pascual Tamborini "El ciprés" Al decir del diario "La Fronda" era "alto, triste y no daba frutos".


Juan Domingo Perón "El pocho" La gorra de esa marca que empleaba en su tiempo libre.

Juan Hortensio Quijano "Jazmín" Una ironía ante su tosquedad.

Pedro Aramburu "El vasco" Los orígenes euskeras de su apellido.

Isaac Rojas "La hormiga negra" Su baja estatura, sumada al uso de grandes anteojos de sol.

Arturo Frondizi "El flaco" Su físico alto y esmirriado.

José María Guido "Barón de Río Negro" Su comentada afición a un vino de esa marca.

Arturo Illia "La tortuga" La supuesta lentitud de su gestión.

Juan Carlos Onganía "La morsa" El tamaño y forma de sus bigotes.

Alejandro Lanusse "El cano" El color blanco de su pelo.

Héctor Cámpora "El tío" Su supuesta hermandad política con Perón.

Raúl Lastiri "El yerno" Estar casado con Norma López Rega.

María Estela Martínez de Perón "Isabelita" Un homenaje a su madrina, fallecida.

Raúl Alfonsín "El gallego" Los orígenes galaicos de su apellido.

Carlos Menem "El turco" Los orígenes siriolibaneses de su apellido.

Fernando de la Rúa "Chupete" Su ingreso juvenil al mundo político.

Eduardo Duhalde "El cabezón" El supuesto tamaño excesivo de su perímetro craneal.

Néstor Kirchner "El pingüino" Su procedencia patagónica.