Nigeria, un rival conocido y peligroso

13/1/2018 | 06:30 |

Por
Néstor Ávila.

   Nigeria, un adversario ya conocido por sus anteriores cuatro enfrentamientos mundialistas y el último amistoso en Krasnodar de noviembre pasado, volverá a cruzarse en el camino de la selección argentina en Rusia 2018.

   Será el martes 26 de junio, a las 15, en el Zenit Arena de San Petersburgo, por la tercera y última programación del Grupo D en el que también participan Croacia e Islandia.   

   Las Súper Águilas se mostraron como un equipo muy potente en las eliminatorias africanas, donde clasificaron de manera invicta en el Grupo 2. Los dirigidos por el alemán Gernot Rohr culminaron con 14 puntos (4 victorias y 2 empates) en un cuadrangular que compartieron con Zambia, Camerún y Argelia, rivales de reconocido oficio a nivel continental.

   Desde que debutaron en un Mundial, en la edición de 1994 en Estados Unidos, sólo se perdieron la cita ecuménica de Alemania 2006. Su mejor resultado ha sido alcanzar los octavos de final en Brasil 2014. En esa instancia, justamente, cayeron frente a Francia por 2-0, en Brasilia.

   Nigeria apostó a una amplia renovación y conformó un bloque joven que ofrece sus garantías. La mayoría de sus jugadores cuentan con experiencia en el fútbol europeo, son potentes físicamente y poseen interesantes condiciones técnicas.

   Hombres como Wilfred Ndidi (Leicester), Moses Simon (Gent de Bélgica) y Leon Balogun (Mainz de Alemania) son muy importantes en la formación de los verdes y se abren paso ante otras individualidades destacadas como Alex Iwobi (Arsenal),Victor Moses (Chelsea), Kelechi Iheanacho (Leicester) y el capitán John Obi Mikel (Tianjin Teda de China), quienes integran un conjunto de muy estimable poderío.

   Si bien Argentina derrotó a Nigeria en todos los choques por torneos mundiales (2-1 en 1994; 1-0 en 1998; 1-0 en 2010 y 3-2 en 2014), la última medida fue el cotejo de preparación que disputaron hace apenas dos meses en territorio ruso.

   Sin la presencia estelar de Lionel Messi, con descanso, el elenco albiceleste ganaba por 2-0 con los goles de Ever Banega y Sergio Agüero hasta que Nigeria reaccionó y revirtió el marcador anotando cuatro tantos. Iheanacho, de tiro libre, Iwobi (2) y Brian Idowu sentenciaron ese día el desequilibrio, las desatenciones defensivas y los espacios que regaló el elenco dirigido por Jorge Sampaoli, especialmente en el período complementario. 

   La velocidad y la coordinación en ataque de los africanos causaron estragos en el retroceso argentino, una peligrosa descompensación de la que el seleccionador casildense debe haber tomado oportuna nota para evitar futuros dolores de cabeza.  

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