Su atención por favor

10/9/2017 | 09:00 |

Por
Guillermina Rizzo

¡Atención!¡Sí! A usted le pregunto: ¿La pierde o la mantiene? ¿N se percata de ella? ¿Reclama, la presta? Cada vez que escribo me pregunto si podré mantener la suya...

¡Atención! ¿De qué estamos hablando?

No hay un concepto único, a su vez comprende una variada gama de fenómenos estudiados por la neuropsicología. El vocablo atención se lo emplea para hacer referencia a los aspectos de la cognición humana sobre los que la persona tiene control, también abarca aspectos de la cognición relacionados con las limitaciones de la capacidad o de recursos, incluyendo los métodos para abordar tales limitaciones.

¡Atención! ¿Importante o irrelevante?

Seguramente usted, mi querido lector, en ocasiones demanda, se queja y hasta reclama que le presten atención. Tal vez ha estado en reuniones, conferencias, espectáculos, cine, o en simples interacciones en las que le cuesta prestar y mantener la atención. Tal vez le ha sucedido estar pensando en algo, dedicado a una tarea, inmerso en un problema, enamorado, apasionado mirando el partido de su equipo favorito, en tales casos le resulta casi imposible pensar en varios temas a la vez.

La respuesta es que la atención selecciona la información importante e ignora la irrelevante; sepa usted que para evitar “un colapso” por el desbordamiento de un exceso de información, cuenta con un sistema de procesamiento que cual filtro, decide qué información retiene, selecciona, hasta atesora y cuál descarta, ignora o rechaza. ¡Sí! La atención es selectiva.

¡Atención! ¿Cuántas tareas realiza a la vez?

Desde organizar una fiesta o llevar adelante una acción, desde dirigir una empresa o atender las tareas de la casa, preparar tres exámenes finales o ayudar en los deberes escolares de sus hijos, se trate de circunstancias excepcionales o cotidianas realizamos varias tareas a la vez; adolescentes aseguran poder estudiar respondiendo simultáneamente mensajes en el celular. Si bien tal vez usted se considera “persona orquesta” y realiza tareas de manera paralela, la atención, como toda energía limitada y selectiva, en algún momento juega una mala pasada, por más que intente “dividir la atención” el resultado se refleja en los resultados: tareas bien ejecutas en detrimento de otras.

¡Atención! ¿Automática?

¿Se acuerda cuando empezó a manejar su auto? ¿Le regalaron un celular y tuvo que aprender a utilizar todas las nuevas funciones? Una acción se convierte en problema cuando se carece de “expertise” para realizarlo, con la práctica reiterada se realiza luego automáticamente. Un proceso controlado demanda atención y puede ser interferido por otros procesos, personas o circunstancias, un proceso automático no requiere atención, se realiza inmune a cuanto sucede alrededor.

¡Atención! ¿Sostenida?

Sostener la atención durante largos períodos está ligada al placer, al goce y al deleite, va de la mano con esas acciones que transcurren casi sin ser advertidas, el tiempo se esfuma al son de personas, paisajes, experiencias y momentos que acaparan “toda nuestra atención”. También, la atención sostenida se pone de manifiesto en tareas que requieren un estado de alerta y vigilancia durante largos períodos.

¡Atención! ¿Cuánta atención le presta a su familia, a su esposa, a su novio, a su amante? ¿Su atención esta interferida cuando habla con sus hijos? ¿El teléfono suena y resuena cuando visita a sus padres?

¡Atención! ¿A qué le presta atención? ¿A quién deja en un segundo plano? ¿Sus besos y abrazos son sentidos? ¿Hace el amor de forma automática?

¡Si leyó hasta aquí, gracias por su atención!

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