Garro, la pequeña estación que cobija gran parte de la historia whitense

Hoy resiste al paso del tiempo

Garro, la pequeña estación que cobija gran parte de la historia whitense

20/12/2017 | 16:34 |

El centenario edificio de calle Rubado al 3500 fue testigo privilegiado de los años dorados en la localidad.

Garro, la pequeña estación que cobija gran parte de la historia whitense

Adrián Luciani / aluciani@lanueva.com

   Perdida en los fondos de Ingeniero White, allí donde las vías marcan el límite entre el sector urbanizado y el puerto, la estación Garro sigue de pie.

   Ni siquiera los mapas más actualizados marcan su existencia, en calle Rubado al 3500.

   Tampoco la ayuda su tamaño, de escasas dimensiones e inversamente proporcional a su rica historia.

   Sin embargo, Garro sigue de pié y es la única que se conserva en lo que fuera el ramal que unía el sector del puente Colón y la zona portuaria el puerto.

   Salvo Bahía Blanca – Noroeste, el resto de las paradas ferroviarias ya no existen: Loma Paraguaya, Galván e Ingeniero White.

   Su historia se remonta a comienzos de siglo pasado, cuando el Ferrocarril Bahía Blanca al Noroeste habilita en 1902 su ramal a puerto Galván, donde construye una estación intermedia para el movimiento de pasajeros.

   En 1904 la empresa es absorbida por el ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, compañía que decide extender los rieles hasta las inmediaciones la estación de Ingeniero White, mediante un empalme con la línea del Ferrocarril Sud, quien tenía a su cargo el ingreso al puerto de Ingeniero White.

   Para no ser menos, el BAP construye su propia estación en White, en 1905, poco antes del empalme mencionado.

   Luego, en 1924, el Ferrocarril Sud compra los activos del Ferrocarril al Pacífico y pasa a operar todas sus líneas, hasta que con Juan Domingo Perón los ferrocarriles son nacionalizados y la estación comienza a ser operada por el Ferrocarril Roca.

   La historia de Garro, inicialmente denominada Murature, siempre estuvo muy vinculada a Ingeniero White, formando parte del sistema de trenes locales.

   Su misión fue la de enlace. Inicialmente con varios servicios diarios entre su similar de Bordeu y luego, en un trayecto más corto, entre Bahía Blanca Noroeste y White.

   También fue protagonista indiscutido del denominado Tren de la Marea, llevando a miles de whitenses hacia la playita de Galván.

   El año pasado Garro volvió a ser noticia cuando Rubén César Pérez encontró en el entretecho decenas de remitos y guías de carga de trenes que llegaron a Ingeniero White allá por 1911. 

   Los metió en una caja y los llevó a Ferrowhite, donde tendrán mejor destino.

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