El Mundial de 2030, entre chispazos

El Mundial de 2030, entre chispazos

4/10/2017 | 13:32 | La columna semanal de Eugenio Paillet, corresponsal de La Nueva. en Casa Rosada.

El Mundial de 2030, entre chispazos

Archivo La Nueva.

Por
Eugenio Paillet

   Más que de anfitrión y coorganizador, Mauricio Macri deberá hacer de "componedor". Será cuando se reúna con sus pares del Uruguay, Tabaré Vázquez, y de Paraguay, Horacio Cartes, y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para dar los primeros pasos en la organización conjunta del campeonato Mundial de fútbol de 2030 al que aspiran los tres países.

   La historia no es tan larga ni el camino a recorrer de aquí en más estará despejado de malezas. Todo arrancó meses atrás cuando los uruguayos acusaron a sus colegas paraguayos de subirse poco menos que "por la ventana y de prepo" a la organización del máximo evento Mundial del balompié.

   Para empezar, si se recuerda, durante el último clásico entre argentinos y uruguayos por las eliminatorias del Mundial de Rusia, los astros Luis Suárez y Lionel Messi posaron para los fotógrafos con sendas camisetas charrúa y albiceleste. Entre los dos formaban la fecha grabada en sus pechos: 2030. ¿Y Paraguay? Ni noticias para esa convocatoria que fue armada por ambas asociaciones con el consentimiento de sus respectivos gobiernos.

   Casi al mismo tiempo desde la Confederación Paraguaya de Fútbol anunciaron que su país se sumaba a la organización del Mundial 2030, aspiración que rápidamente hizo suya el presidente Cartes. ¿Lo habló el mandatario previamente con sus pares Macri y Vázquez? "No", dicen desde este lado del río a través de fuentes de la secretaría de Deportes que conduce el Colorado Mc Callister.

   Desde aquella orilla, el diario "El País" se despachó con un duro editorial que no dejaba dudas sobre el malestar que le había causado el desembarco sin aviso y tampoco sin ser invitado de los guaraníes a la organización del Mundial, que todavía requiere aprobación del Comité de la FIFA.

   El mismo Macri, recuerdan en la Casa Rosada, se sorprendió un poco cuando en la última reunión que mantuvo en su despacho con su colega paraguayo para analizar la relación bilateral y la eterna deuda en conflicto por la represa de Yacyretá, el 12 de septiembre pasado, Cartes sin aviso previo le sacó el tema y le habló de los planes paraguayos para "organizar" el Mundial junto a la Argentina y Paraguay. El argentino asimiló como pudo la embestida y hasta dicen a su lado que después habló con Tabaré, que no disimuló su fastidio por la actitud "arribista" del paraguayo.

   Tanto fue el malestar en Montevideo que la reunión que se realizará en la Casa Rosada entre los presidentes y el mandamás de la FIFA se hará en Buenos Aires luego que Uruguay rechazara de plano que tuviese lugar en Asunción. Al parecer Cartes, que no se andará con chiquitas a la hora de mantener a su país dentro de la organización, "primerió" a sus pares y vecinos y le curso antes que nadie la invitación al dirigente italiano para que aceptara reunirse en la capital paraguaya. "O se hace en Buenos Aires o no se hace", avisaron desde el gobierno del presidente Tabaré.

   Se cuenta otra versión que hace fruncir ceños en los medios futbolísticos uruguayos y que no dejaría bien parado al gobierno argentino. Dicen desde la vecina orilla que desde el primer momento fue el propio Macri el que propuso hacer la cumbre presidencial de mañana en Asunción. Y que por lo tanto no ponía reparos a la triple organización del Mundial. Y que recién ante el pataleo uruguayo y su decisión de no viajar ni enviar representantes, no tuvo más remedio que cambiar la sede y hacerla en Buenos Aires.

   Uruguay, en rigor la prensa del país vecino, los dirigentes de la AUF y de hecho el propio gobierno del Frente Amplio objetan que Paraguay no haya seguido los pasos formales que debieron darse en su momento para ser aceptado como tercer organizador, cuando ya Argentina y Uruguay habían avanzado con la presentación de su precandidatura. "Se metió de prepo y por la ventana", decía textual un párrafo de aquel editorial.

   El propio Tabaré agregó leña al fuego días pasados aunque luego de confirmar que asistiría a la reunión tripartita en la Casa Rosada. "Nunca de las veces que me reuní con él me comentó nada", respondió a una pregunta puntual de la prensa uruguaya acerca de si estaba al tanto de los deseos de Cartes, al parecer ahora concretados, de convertir a su país en el tercer organizador del Mundial de 2030, que evocará los cien años de la primera edición de una copa Mundial jugada en Uruguay.

   La "exclusividad" que reclaman los charrúas tiene algo de evocación. La organización debía quedar entre los dos países que protagonizaron aquella primera final de un Mundial, un 30 de julio de 1930, en el estadio Centenario de Montevideo, cuando el local se quedó con la copa tras vencer a los albicelestes por 4 a 2. Pero, apareció Cartes...

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