La ciudad.

PASO 2017

Las mejores frases de Margarita Stolbizer y Felipe Solá

17/07/2017 | 13:14 | "No me puedo sacar de encima la imagen de mi hijo con una pistola en la cabeza", dijo ella.

Las mejores frases de Margarita Stolbizer y Felipe Solá. La ciudad. La Nueva. Bahía Blanca

Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva.

   Más allá de la política y esta campaña, el primer precandidato a diputado nacional por 1País, Felipe Solá, y la precandidata a senadora Margarita Stolbizer, visitaron esta redacción acompañados por uno de los referentes a nivel local, Fabián Lliteras —precandidato a concejal— y hablaron de familia, hijos, tiempo libre, aspiraciones...

  De cara a las PASO 2017 del 13 de agosto, Margarita dijo:

  “¿Qué hacemos juntos teniendo orígenes políticos tan distintos? Nos divertimos y tenemos muchas cosas que contarnos, casi más que si hubiésemos compartido la misma historia”.

  “Hacemos política con objetivos comunes”, agregó el exgobernador provincial entre 2002 y 2007.

 

Margarita Stolbizer

 

—“Con Felipe hemos compartido mucho tiempo en la Cámara, por lo tanto hemos discutido temas comunes y también hemos confrontado, siempre en los mejores términos. En realidad, con quien nunca había tenido relación política era con Sergio Massa, con quien decidimos juntarnos después de las elecciones de 2015”.

—“Los hechos más que la propuesta marcan nuestra campaña, más allá de las muchas iniciativas que presentamos a nivel parlamentario. Felipe tiene una importante trayectoria como gobernador y en mi caso el valor fundamental es la coherencia. La política necesita confianza y ejecución, pero coherencia por sobre todas las cosas”.

—“Es difícil reponerse de una entradera tan violenta como la que me tocó vivir meses atrás. La imagen de mi hijo con una pistola en la cabeza no puedo sacármela de encima, nos sucedió a nosotros como podría haberle ocurrido a cualquiera. El Estado debe proteger”.

 

—“Tengo 3 hijos y un marido y soy una mamá lo más presente que puedo, aunque la política me ha demandado mucho siempre. Los domingos suelo cocinar lo que me piden, ñoquis caseros con salsa bolognesa, arroz con pollo, revuelto de zapallito... a veces estoy revolviendo la olla mientras hablo con alguna radio...”.

—“Cuando juegan mis hijos jamás falto a la cancha de básquet. Pocas veces grito, prefiero canalizar los nervios quitándome el esmalte de las uñas. Opino, me gusta. A fin de mes visitaré Bahía para ver a Nicolás, que está en la selección argentina. Mi marido es el más demandante de todos, a veces reprocha el tiempo que no estoy en casa”.

 

 

Felipe Solá

 

—“Mi mamá Begoña tiene 95 años y es kirchnerista. Cuando hay alguna reunión familiar, un domingo, las discusiones nunca faltan, peleamos como Los Campanelli y al rato vuelve la calma. Ella sostiene que, a su edad, las cosas se ven blancas o negras: los grises no existen. Pero ya estoy grandecito y hago lo que quiero”.

—“Mi suegra María Elena es menor que yo, que tengo 67. Quedó embarazada a los 15. A María Elenita, mi mujer, le llevo casi 20. Ella también empezó hace mucho tiempo en política y es una gran crítica mía. Cuando voy a un programa de televisión trato de no llevar el celular porque me dice cosas duras y a veces me arruina el día.. Es celosa pero no lo confiesa”.

—“Además de mi mamá y de mi mujer, mi hija Mercedes también es una gran opinadora. Además de ser la mamá de mis nietos, es quien me da su opinión crítica. Tengo un hijo, Felipe, un soltero empedernido. Nunguno de los dos siguió mis pasos, en parte porque me han visto afrontar malos ratos”.

—“El pueblo Felipe Solá, en el distrito de Puan, lleva mi nombre porque las tierras las donó mi tía bisabuela a pedido de algunos colonos. No tuvieron descendencia masculina pero el nombre pasó a su hermano y luego a mi papá y así sucesivamente. Cuando iba a la primaria yo no conocía al pueblo, pero me vanagloriaba con mis compañeros y les decía: `Yo tengo un pueblo'”.

—“En alguna época me la he creído, decían que era muy apuesto y además tenía poder. Ojo, cuando fui gobernador me dediqué a eso. Ahora ya no me dicen más nada. Me siento simplemente un abuelo al que sus nietos lo pueden”.