Jorge Reynoso concretó su sueño de juventud
Ya con la calma que le brinda su familia y su hogar, el navegante Jorge Reynoso hace un repaso del viaje que acaba de culminar y que iniciara el 1º de noviembre del año pasado.
De esta manera, este hombre cumplió su sueño de juventud al conocer la isla de Saint Croix y, a su vez, extendió su trayecto hacia la ciudad hermana de Jacksonville, con el objetivo de fortalecer los lazos culturales entre este punto de Estados Unidos con nuestra ciudad.
--¿Qué rescata de este viaje?
--Hay una experiencia muy importante, navegando alrededor de 16.000 millas náuticas, porque no hay antecedentes de algo similar en Bahía y, a nivel país, sólo a través de Vito Dumas.
"No se registraron averías en el barco; no tuve accidentes y tampoco sufrí enfermedades. Esto lo puntualizo porque es uno de los mayores logros que encierra lo que fue la construcción y la preparación del barco y la ejecución del proyecto.
"El proyecto inicial era construir este barco para viajar hasta Saint Croix. Naturalmente, hubo un mantenimiento previo donde hubo que volver a revisar todo de punta a punta, porque el barco había sido construido en 1996", puntualizó.
Un momento de zozobra
Si bien todo salió tal cual estaba estipulado, Reynoso tuvo que soportar una tormenta durante el trayecto.
"Uno de los momentos más exigentes se produjo la noche anterior a mi llegada a Jacksonville. Tuve un frente frío, con un viento de alrededor de 60 kilómetros, pero con el agravante de que estaba enfrentado con la corriente del Golfo, que recorre la península de la Florida. Eso produce olas muy altas y continuas", relató.
"Tuve que utilizar una mayor de capa, que es una vela más chica, pero de una lona muy fuerte, además de dos cabos de amarre porque realmente tenía miedo de que las olas me saquen de cubierta. Finalmente, logré estabilizar el barco, navegando a una velocidad mínima, pero con gobierno del mismo.
"Cuando uno se enfrenta a esos temporales es como si se presentara ante una mesa examinadora, donde tenés que poner en práctica todos tus conocimientos, porque, en definitiva, yo estaba solo y lejos de la costa. Salió todo perfecto y eso fue una gran satisfacción para mí", explicó.
El recibimiento
El navegante se encontró con una calidez que lo sorprendió, especialmente a partir de su llegada a Saint Croix.
"Fue muy variado. Estuve en Brasil y en Trinidad, y se podría decir que me atendieron de manera normal, con cierta indiferencia".
"Donde realmente se empezó a notar la diferencia fue en Saint Croix. Fue una emoción muy grande y un sueño hecho realidad", subrayó.
"Saint Croix es una isla dependiente de Estados Unidos, pero me llamó la atención la calidez de su gente. Me escuchaban, me preguntaban sobre los problemas que teníamos en Argentina, de lo que sabían bastante.
"Allí estuvimos unos días, porque en ese caso ya estaba navegando junto a mi familia (mi mujer y mi hijo), donde nos habíamos encontramos en Trinidad; entonces fuimos desde Trinidad hasta Saint Croix y de allí a Puerto Rico, donde nos atendieron de maravillas.
"Jamás pensé que podía haber gente tan hospitalaria. De hecho estuve allí 20 días de enero y todo febrero. Me ofrecieron todo lo que necesitaba, no querían que me fuera; hice unos amigos espectaculares, son gente maravillosa y me sentí muy bien".
Después llegaría la hora de pernoctar en Jacksonville.
"Y me recibieron muy bien también, pero fue distinto, porque en Puerto Rico no sabían que yo iba, en cambio, en Jacksonville sí. Ellos saben apreciar muy bien lo que hice; el hecho de haber navegado hasta allá lo valoraron mucho. Le dieron mucha importancia a este viaje; las tareas de investigación que llevé se distribuyeron y me traje los trabajos de los chicos de allá para repartirlos entre los chicos de Bahía.
La Organización de Ciudades Hermanas de Jacksonville, aclara, es perfecta.
"Tan es así que ni bien llegué ya tenía una agenda organizada para los próximos 30 días y eso me llamó la atención, porque los argentinos no estamos acostumbrados a eso", señaló.
Las repercusiones del viaje
"Este viaje fue muy positivo en todo sentido. Primero para cumplir mi sueño, que era ir hasta St. Croix y segundo, unir las ciudades hermanas para hacer algo por la comunidad bahiense", destacó.
La falta de interés, por un lado, y la falta de apoyo económico, por el otro, le imposibilitaron cumplir con el trayecto original, que también incluía las ciudades de Reus y Fermo. De todas maneras, se sintió satisfecho con lo logrado.
"En Jacksonville me agradecieron el hecho de haber podido realizar este viaje. Cabe destacarlo porque yo no tuve el mismo eco en España e Italia. La misma nota que envié a Jacksonville la envié a España e Italia y nadie se preocupó por hacer nada.
"Ese fue uno de los motivos por los cuales se suspendió parte del recorrido inicial. La idea era unir Bahía Blanca, Jacksonville, Reus (España) y Fermo (Italia).
"Por otro lado, no se consiguió el suficiente apoyo económico para ese viaje. Entonces, decidí cancelar esa parte del trayecto porque era luchar contra la corriente. Preferí concentrarme en Jacksonville, porque ahí sí había interés.
En la nota hubo espacio para agradecer a quienes apoyaron su proyecto: Compel Computación Electrónica S.R.L, Bingo Bahía, el Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca, Dulce de leche La Chavense y Ballast Ham Dredging.
"Tras este viaje he crecido mucho como marino y como navegante deportivo. Además, tuve la oportunidad de conocer varios países y codearme con la gente común y esa es la mejor manera de conocer otro lugar.
"Yo entendía que podía dar más si iba hasta Jacksonville. Si yo hubiera hecho el viaje ida y vuelta a St. Croix, la ciudad prácticamente no se hubiera enterado y me hubiese servido a mí solo. En cambio, de esta forma sirvió a la ciudad. Pero no me siento frustrado porque yo entiendo que en Europa nadie se interesó.
"Estoy muy contento con haber podido colaborar con Jacksonville más que con Bahía Blanca, porque acá me parece que a la gente no le importa mucho. Es como que no se tiene conciencia de la importancia que allá sí le dan a las ciudades hermanas".
--¿Tendría el mismo efecto un viaje similar desde Jacksonville a Bahía?
--Yo creo que no. Capaz que me equivoqué. Allá es institucional; dentro de la Municipalidad hay una secretaría de las Ciudades Hermanas y ese sueldo lo paga la Municipalidad más el gasto administrativo, cosa que acá no es así. Acá lo llevan adelante un montón de vecinos con buena voluntad y el intendente prácticamente ni se entera. Les sirvió más a ellos que a nosotros", destacó.
La adaptación
Tras su regreso, producido el pasado 28 de junio, Reynoso se está adaptando poco a poco a la vida en tierra firme después de tanto tiempo a bordo del "Jesy 2".
"Es bastante difícil. Me despierto a media noche pensando que perdí el rumbo del barco. Al no tener otra persona a bordo yo estaba las 24 horas al servicio y eso se hace pesado ahora porque no descanso bien a raíz de que me despierto sobresaltado, pensando en que dejé de atender el barco.
"Ese es el principal problema que tengo. Lógicamente estoy cansado después de tantos días de navegación, pero estoy bien; no perdí mucho peso y no sufrí ningún accidente, sólo van a pasar algunos días para que logre conciliar el sueño normal".
Para cerrar
"Entiendo que mi carrera oceánica ha concluido. La construcción del barco y el objetivo por el cual he vivido durante 27 años pendiente de esto ha sido cumplido. No creo que vuelva a hacer navegaciones oceánicas de tan largo alcance; quizás haga otro tipo de regatas como la del Río de la Plata, que son bastante exigentes también.
"Fue una aventura impresionante. Yo quería sentirme como uno de los viejos navegantes solitarios. Es un esfuerzo para el que hay que estar preparado y yo traté de hacerlo lo mejor posible.
"Por suerte todo salió bien, porque en ningún momento tuve ni trastornos psíquicos ni pensé `qué estoy haciendo acá'. Al contrario, estuve muy entusiasmado y lo disfruté mucho", finalizó.
Pablo Hidalgo/Especial para "La Nueva Provincia"