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Cómo fue que Olimpo remontó sobre el final del torneo

Ahorrar atrás para ganar adelante

11/02/2014 22:53 Por Sergio Daniel Peyssé

Por Sergio Daniel Peyssé

speysse@lanueva.com

 

 "Ya está, nos fuimos al descenso"

   Esa fue la expresión, en caliente, de varios hinchas de Olimpo el día que el equipo de Walter Perazzo perdió con Quilmes por la fecha 15 del torneo Inicial. El conjunto aurinegro tenía 11 puntos, estaba sumergido en el último lugar de los promedios y cada vez que lo atacaban, lo lastimaban las veces que el rival quería.

   Pese a que la dirigencia, en una decisión inédita para el fútbol argentino, decidió bancar al cuerpo técnico, el equipo necesitaba un cambio profundo. En lo anímico, en lo emocional y, sobre todo, en lo estrictamente deportivo.

   Perazzo habló a corazón abierto con el plantel, los jugadores brindaron su ojo clínico sobre el opaco rendimiento del equipo en forma conjunta y, en lo que fue otra determinación curiosa y muy poco vista en nuestro bendito país futbolero, decidieron dar un golpe de timón.

   El DT sacrificó un delantero, armó triple cinco y rodeó a Champagne de obreros con la misión de presionar y de jugar todo el partido con los dientes apretados y los botines afilados.

    "Primero debemos cuidar nuestro arco y después pensar en el de enfrente", fue la frase que Perazzo metió en la cabeza de sus dirigidos antes de visitar a River en el Monumental. Pero también habló de confianza, de convencimiento, de amor propio, de fe, de esperanza y que el descenso podía llegar a ser una mancha que podía embarrar para siempre a ciertos integrantes del plantel.

   Con un 4-2-3-1, vergüenza deportiva y más coraje que un astronauta a la hora de pisar la luna salió adelante. La pregunta surgió al instante: ¿Cómo hizo para ganarle a River con 9 jugadores de cancha más el arquero defendiéndose de mitad del terreno hacia atrás?

     Olimpo se mentalizó en un aspecto saliente: si cuidaba su arco, el partido lo podía ganar con una corrida de Cerutti, con alguna pelota parada o aprovechando un yerro del rival.

    Esa idea, además de cambiarle la mentalidad y de fortalecerlo en todos los aspectos, le permitió hacerle frente a equipos que en ese momento atravesaban un mejor presente. Sin goles de delanteros, le ganó a River, a Central, le sacó el invicto a Godoy Cruz en Mendoza y cerró el año volteando a Colón.

     En la pretemporada, Perazzo probó distintas variantes, pero para qué cambiar. Con Miralles en cancha apostó al mismo dibujo táctico frente a San Lorenzo. Y le hizo la boleta porque el Ciclón fue apenas una brisa en Bahía.

    Pero ni el 4-2-3-1, ni el DT, ni las incorporaciones que sumó fueron claves para que Olimpo goce de tan buena salud con cinco triunfos al hilo. No, el equipo atraviesa este momento por el grupo mismo, por el compromiso de los jugadores y porque saben que la tranquilidad que respiran en Bahía no la van a encontrar en otro lado.

    Si estás bien vos y con tu compañeros, es factible que todo funciones de la mejor manera. Y, si a eso le incorporás trabajo y buena onda, mucho mejor. Porque Perazzo trabaja y mucho, pero ahí no estaba el problema. Era mezclar y dar de vuelta, apostar a defenderse pero siendo vivo para ganarlo en algún descuido ajeno. Sí, ahorrando atrás para ganar adelante...

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