El desafío de Mauricio Macri
BUENOS AIRES -- El jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, al estilo de los políticos de centro-derecha europeos, como fue Margaret Thatcher (Gran Bretaña) en los ochenta, o ahora Nicolás Sarkozy (Francia), ha salido a enfrentar a los sindicatos, cuya imagen es negativa en la opinión pública y son un aliado importante del kirchnerismo.
El problema de Macri es que no es el presidente y que el gobierno nacional tiene como objetivo impedir su éxito, para anularlo como eventual competidor en 2011.
Después que fracasara en lograr el control de la policía quizás ha tomado el único camino que le quedaba para evitar el desgaste sistemático al que iba a someterlo el Ejecutivo nacional, pero sus márgenes de éxito son limitados.
El programa de Macri, parece estar inspirado en las reformas europeas, que buscan desde los ochenta reducir el poder de los sindicatos.
Este modelo comenzó con Thatcher y se renueva un cuarto de siglo después con Sarkozy.
Menem en los noventa nunca se enfrentó con los sindicatos, siempre negoció con ellos. Es que el ex presidente nunca dejó el peronismo, como tampoco lo ha hecho Kirchner, y los sindicatos han sido y siguen siendo, peronistas.
En cambio Macri actúa desde fuera del peronismo y esto le da una capacidad de enfrentar al sindicalismo, que no tienen los políticos provenientes de esa fuerza política.
En conclusión: la decisión de Macri para enfrentar al sindicalismo muestra que está decidido a tomar riesgos, siendo claro que el gobierno nacional jugará a su fracaso.
Rosendo Fraga, autor de este comentario, es director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría.