La papa que hoy alimenta al mundo surgió hace unos 10.000 años en los Andes. Pero su verdadero origen genético era un misterio… hasta ahora.
Científicos descubrieron que la papa nació hace 9 millones de años del cruce natural entre una planta parecida a la papa (Etuberosum) y un ancestro silvestre del tomate.
Ninguna de estas plantas producía tubérculos... hasta que la híbrida resultante sí lo hizo. Así nació la capacidad de almacenar nutrientes bajo tierra: el secreto del éxito de la papa.
Un gen del tomate activó el crecimiento del tubérculo, mientras que uno del Etuberosum dio forma a los tallos subterráneos. Juntos, hicieron posible la papa como la conocemos.
A medida que los Andes se elevaban y el clima se volvía más duro, el tubérculo permitió que la planta sobreviviera y se expandiera. Hoy existen más de 100 especies silvestres.
La papa es hoy el 3° cultivo más consumido del mundo. Entender su origen podría ayudar a crear papas más resistentes al cambio climático, enfermedades y sequías.
Una abeja unió dos mundos distintos y creó uno nuevo. La historia de la papa es, al final, una historia de encuentro, adaptación… y evolución.