Guess presentó en Vogue a una modelo rubia perfecta luciendo su colección de verano. ¿El detalle? No es real: fue generada con inteligencia artificial. La revelación, en letra pequeña, generó un fuerte debate.
La empresa Seraphinne Vallora, liderada por dos jóvenes arquitectas, creó los modelos para Guess. Dicen que el proceso lleva semanas y puede costar cifras de seis dígitos. Aseguran que no buscan reemplazar a nadie, sino ofrecer una alternativa.
Felicity Hayward
Modelos reales como Felicity Hayward denuncian que usar IA es “perezoso y desalentador”, y que pone en riesgo la diversidad ganada en los últimos años, especialmente para cuerpos no normativos.
Organizaciones como Beat alertan que mostrar cuerpos creados digitalmente puede dañar la salud mental y reforzar estándares de belleza irreales. “Ni siquiera las modelos pueden competir”, escribió un usuario.
Las creadoras admiten que sus imágenes más diversas reciben menos interacción. “Probamos subir mujeres con diferentes tonos de piel, pero no generan likes”, afirman. Aún no han logrado hacer modelos de tallas grandes.
Aunque Seraphinne Vallora dice que su tecnología es "complementaria", su web promociona que evita gastos en maquilladores, fotógrafos y modelos. Para algunas voces de la industria, esto pone empleos en riesgo.
¿Veremos solo modelos creados por IA? Para algunas expertas, no. Pero sí predicen un auge de avatares y campañas digitales. El desafío: que la moda no olvide lo humano en su búsqueda por lo perfecto.