Entre arroyos, campos y puentes

Tras los pasos de La Trochita: habilitan un nuevo atractivo turístico en las sierras

21/8/2021 | 06:30 |

A partir de septiembre, se podrá unir a pie un tramo de la traza que seguía el histórico tren que unía Sierra de la Ventana con el entonces fastuoso Club Hotel, hoy en ruinas. También se puso en valor un edificio del complejo hotelero.

Fotos: Gentileza Jorge Tesán y Archivo La Nueva.

   La Trochita del viejo Club Hotel de Villa Ventana dejó de funcionar hace más de un siglo, y todavía hoy sigue dando que hablar y generando curiosidad entre aquellos que ya sabían o bien se desayunan con la novedad de que un tren de trocha angosta unió Sierra de la Ventana con el fastuoso e histórico hotel entre 1913 y 1920.

   Desde hace varios años, en la Comarca Serrana crece la idea de volver a poner sobre rieles la formación, consolidándolo como un ícono turístico que permita recrear el viaje que hacían aquellos acaudalados visitantes que llegaban a la zona en la segunda década del siglo pasado, para instalarse en esa fastuosa construcción.

   Sencillo no es, claro está. A lo difícil que es conseguir y adquirir un tren de trocha angosta -más allá de que la asociación civil La Trochita pudo conseguir algunos vagones-, hay que sumarle la necesaria puesta en valor de algunos sectores de las ruinas del Club Hotel y la refuncionalización de la traza que seguía la formación. Por supuesto, de esto último no queda casi nada: solo los terraplenes, la mampostería y algunas obras de arte.

   El proyecto de recuperación que lleva adelante la entidad tiene tres ejes principales, a saber: la recuperación de la historia y la creación de un museo, con visitas durante los fines de semana; la refuncionalización de la traza, con la creación de un circuito turístico en medio de campos privados y el parque provincial Ernesto Tornquist, y la puesta en valor de la confitería del club, que antaño era la casa del administrador del hotel. En el mientras tanto, se hallaron y pudieron recuperar partes de los históricos puentes de hierro, por los cuales pasaba el tren en su recorrido entre la estación y el hotel.

   “La traza, el recorrido que hacía La Trochita, estaba abandonada. Los durmientes, puentes y rieles fueron vendidos en 1920, y no están más -cuenta a “La Nueva.” Jorge Tesán, titular de la entidad-. Pudimos recuperarla y esto lo vamos a materializar con una caminata desde el kilómetro 7 hasta las ruinas”.

   A partir del 5 de septiembre, día que se va a realizar la primera travesía oficial, quedará inaugurado un circuito turístico de unos 14 kilómetros, en el que habrá que sortear vados, puentes en ruinas y el curso de algún arroyo. Una vez que se arribe al ex Club Hotel, la gente podrá realizar visitas guiadas por las ruinas y disfrutar del lugar.

 

La traza de la Trochita era de aproximadamente 20 kilómetros, y hoy atraviesa campos privados y al parque provincial.

 

   “A esto se suma la puesta en valor de la confitería, donde hasta no hace mucho había animales y retamas. Es un lugar bellísimo, con frutales, plantas de alcornoque y muérdago, entre otras cosas. Nuestra idea es generar eventos a partir de esto, y que la comunidad de la Comarca Serrana nos acompañe”, sostuvo.

   Tesán señaló que este será el puntapié iniciar para comenzar con un sistema programado de visitas y guías locales.

   “El lugar y la traza están limpios. Solo hay que tener cuidado con las ruinas, porque parte de la estructura se encuentra endeble. Lo que queda, de cualquier manera, es muy interesante de ver; y a eso hay que sumarle toda la historia”, sostuvo.

 

Un lugar de descanso para la alta sociedad

 

La Trochita de Sierra de la Ventana nació a principios del siglo pasado, a fin de transportar a familias de la alta sociedad porteña que se alojaban en el elegante Club Hotel y Casino. 

l ramal fue construido por la Compañía de Tierras y Hoteles de Sierra de la Ventana. Tenía menos de 20 kilómetros, y unía la estación Sauce Grande con otra ubicada en cercanías del Club Hotel de la Ventana.

El viaje inaugural fue el 17 de diciembre de 1913. 

Para brindar el servicio se trajo desde Leeds (Inglaterra) un par de locomotoras a vapor (SV1 y SV2), dos vagones para pasajeros y diez vagonetas tipo tolvas. Los coches tenían una capacidad de 27 personas en Primera y 8 en Segunda.

La distancia entre rieles de la formación era de 76,20 centímetros. La extensión de la traza era de 18,66 kilómetros, y en su trayecto describía 42 curvas.

El Club Hotel era un edificio de 6.400 metros cuadrados. Contaba con 173 habitaciones, 58 baños, canchas de tenis, casino, cancha de golf de nueve hoyos, cancha de polo y un parque monumental de 126 hectáreas. Fue destruido por un incendio en 1983.

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