Bahía Blanca | Martes, 28 de junio

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La avenida Alem que se viene, con más altura y diseño

Un proyecto será posible a partir de una excepción aprobada por el Concejo Deliberante, que lo considera un aporte favorable a la ciudad y al paisaje urbano.

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Audionota: Florencia Albanesi

Mario Minervino / mminervino@lanueva.com

   Tres viviendas, una contigua a la otra, fueron demolidos meses atrás en la avenida Alem para dar lugar a un terreno de 30 metros de frente, unificado con otro con frente sobre calle 11 de Abril. 

   Sobre la avenida se ubicará un edificio de nueve pisos, altura que se logra a partir de una excepción aprobada por el Concejo Deliberante que consideró que el proyecto conforma un aporte favorable a la ciudad y al paisaje urbano.

   La suma de nuevos edificios en altura es parte de los cambios que viene experimentando Alem desde hace al menos cinco décadas, donde los característicos chalés y las señoriales mansiones van dejando su lugar a estos nuevos usos, además de su tendencia a destinos comerciales y gastronómicos. 

   Si bien la avenida figura como un “área protegida” en el inventario de bienes patrimoniales, ninguna de estas obras contradice las normativas vigentes, más allá que en muchos casos deben ser discutidas como excepciones al Código de Planeamiento Urbano vigente.

   En general, estas excepciones suelen gozar de mala fama, aunque la mayoría responde a cuestiones atendibles frente a normativas que no han sido adecuadas en el tiempo o proyectos con características no consideradas en su momento.

   La avenida Alem está definida como zona R1, donde se permite construir edificios de hasta 4 pisos. A partir de esta imposición es que comienzan a considerarse cuestiones particulares de cada proyecto. Por ejemplo, si el edificio se retira diez metros de la línea municipal, se admiten dos pisos más. Son varias los proyectos que merecen los denominados “premios”, que permiten la construcción de más metros cuadrados a partir de resoluciones que se reconocen como mejoras para el entorno.

   La Comisión Asesora Permanente de Planeamiento, de la cual participa la dirección de Planificación y Desarrollo Urbano, concejales, las oficinas Técnicas y los Colegios Profesionales de Arquitectos, Ingenieros, Agrimensores y Técnicos, discute esos pedidos de excepción y elabora un informe, no vinculante, que es luego derivado al CD para su consideración.

Las excepciones

   Es cada vez más habitual que nuevos proyectos de arquitectura sean aprobados vía “excepción”, una figura que se ha ganado de alguna manera una mala fama a partir de dar el visto bueno a proyectos que no se ajustan al CPU.

   El arquitecto Nicolás Trellini, de amplia actividad en la ciudad, señala que “como todo cuerpo normativo generalista”, el CPU debe ser actualizado de manera constante”, caso contrario empieza a no tener respuestas para nuevos proyectos y obliga al tratamiento de los mismos vía excepción. “Estas excepciones ponen en jaque normas vetustas que no interpretan los cambios del urbanismo y la arquitectura, que van quedando fuera de uso y de época”, explica.

   El profesional detalla que cada pedido de excepción se acompaña con una argumentación y abre un debate. “El municipio cuenta con la comisión asesora que analiza de manera detallada cada situación”, añade.

   Trellini concluye que “cada excepción aprobada es un llamado a la reflexión”, una apertura a aceptar nuevos paradigmas. La realidad es que se necesita adecuar el CPU. No es lógico que se viva de excepción en excepción”.

   Para el presidente del Colegio de Arquitectos, arquitecto Aldo Braccini, la falta de actualización del CPU obliga a considerar excepciones. “Es posible que un pedido de excepción busque obtener alguna ventaja, pero por eso se analiza y se consideran los beneficios que puede generar esa solicitud para la ciudad”.

   El profesional menciona el caso de recientes excepciones aprobadas para edificios en calle Sarmiento y en la avenida Alem. “Se trata de proyectos realizados en terrenos unificados que exceden la tradicional parcela de 10 metros de frente con la cual fue pensado el CPU. Una propuesta que une lotes ya es una excepción al CPU vigente, porque tiene dimensiones completamente distintas. Ante un terreno excepcional se pueden pedir indicadores excepcionales, tiene que ver con la singularidad de un proyecto que englobó las parcelas y es más ambicioso”.

Un viejo antecedente

   En agosto de 1910 la señora Juana Badaró, viuda del imprentero Jacobo Peuser, presentó a la municipalidad un pedido de excepción para el proyecto del arquitecto Carlos Nordman para construir un palacete-galería en la primera cuadra de calle O’Higgins. 

   El edificio era de mayor altura que el establecido por la ordenanza general de construcciones. La solicitud fue considerada por la comisión de obras públicas y “en mérito a lo dictaminado por el asesor técnico”, se aconsejó “se acuerde lo solicitado”.

   De esa manera se pudo construir la Galería Peuser que, se dijo, “vino a hermosear la calle O'Higgins”, por entonces mencionada como “La Florida Bahiense”, en pleno corazón del movimiento social local. La obra fue ejecutada por Pedro Cabré Salvat, calificado constructor catalán.

   Con su frente de casi 18 metros y una altura de 24 metros, una puerta doble daba acceso a un pasillo que conducía al interior, donde se distribuían unos 85 escritorios y departamentos de de familia. Hoy el lugar es ocupado por una casa de comidas rápidas.