La “War Room” del presidente

18/3/2020 | 10:38 |

La columna semanal de Eugenio Paillet, corresponsal de La Nueva. en Casa Rosada.

Por
Eugenio Paillet

  El término en inglés remite centralmente en la historia al gabinete de emergencia que encabezaba Winston Churchill durante la segunda guerra mundial. La War Room (literal, oficina de guerra), funcionaba en el subsuelo de Downing Street 10, la residencia oficial del primer ministro de Gran Bretaña.

   No estaba diez metros bajo tierra, o no sólo, por una cuestión de la extrema confidencialidad que requerían las decisiones que allí se tomaban, sino para preservar la salud y la integridad del Comandante en Jefe de las fuerzas aliadas y de cada uno de los funcionarios que integraban su gabinete entre militares y civiles.

      El presidente Alberto Fernández tiene desde el lunes su propia War Room, aunque con una particularidad: funciona tanto en el Salón de los Científicos de la Casa Rosada, como en un área del llamado Edificio Jefatura de la residencia de Olivos, donde el primer mandatario decidió trabajar mayormente a partir para dar el ejemplo de la cuarentena voluntaria a la que convocó el domingo a todos los ciudadanos del país para evitar la propagación del coronavirus.

   Hay, dicen los funcionarios que aceptan hablar del tema, ya que todo se maneja en reserva, un componente muy importante vinculado al cuidado de la salud del presidente, antes que al secretismo que pudieran requerir las decisiones que se toman en materia sanitaria, económica y social, que finalmente son comunicadas a la población.

   “La salud del presidente es una cuestión de Estado, de manera que lo primero que se hace en estos casos es aislarlo lo más posible y reducir al mínimo sus desplazamientos y sus contactos”, dijo una fuente de la Casa Militar, responsable directa de la seguridad y la salud del presidente y su grupo familiar directo, en este último caso junto a la Unidad Médica Presidencial.

   En ese maco, se informó oficialmente que el presidente y su pareja, Fabiola Yáñez, recibieron en Olivos la aplicación de la vacuna antigripal, un paso por el que también debieron pasar los dos colaboradores de mayor trato diario: el secretario General, Julio Vitobello, y el vocero Juan Pablo Biondi.

   Otro detalle interesante, en ese marco de cuidados y prevenciones, es el cuidado extremo respecto del entorno del presidente, es decir de los funcionarios de distinto rango que integran aquel gabinete y tienen acceso a la War Room. “Se realizó un riguroso chequeo para comprobar que ninguno de los convocados haya tenido contactos familiares o de gestión con personas que pudieran estar expuestas al contagio”, dicen las fuentes.

   En esa línea de cuidados debe mencionarse la decisión de la secretaría General de la Presidencia, responsable administrativa del funcionamiento de la Casa Rosada, de tomar la fiebre desde el lunes a todas las personas, sin excepción alguna, que ingresan a la sede gubernamental por el control de Balcarce 24, aunque por ahora ese procedimiento preventivo no se aplica en el ingreso al Salón de los Bustos, por la explanada de la calle Rivadavia, reservado para el presidente, ministros o invitados extranjeros.

   ¿Quiénes tienen el pase irrestricto a esa Sala de Situación para secundar al presidente? En un primer círculo están presentes el Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra; el ministro del Interior, Wado De Pedro; el ministro de Salud, Ginés González García, y la viceministra, Carla Vizzotti; El ministro de Educación, Nicolás Trotta; el Jefe de Asesores, Juan Manuel Olmos, además de Vitobello y Biondi.

   Por separado, y según las necesidades de la hora, el presidente ha mantenido reuniones y las seguirá manteniendo con los ministros de Trabajo, Claudio Moroni; de Economía, Martín Guzmán, y de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas.

   Después pueden ingresar a las reuniones según sean las necesidades de información que haya que acercarle al presidente otros ministros, secretarios de Estado y médicos, científicos o infectólogos que están participando de los estudios y programas que ha dispuesto el gobierno para acotar la circulación del virus y las recomendaciones a la población.

   Casi un dato de color, si bien se trata según la traducción desde el inglés de un “gabinete de guerra”, no han sido convocados a consulta, al menos hasta ahora, los ministros de Defensa, Agustín Rossi, y de Seguridad, Sabina Frederic. Como tampoco los jefes de las Fuerzas Armadas o de las Fuerzas de Seguridad. En el caso de Frederic, de todos modos, participó “por afuera” de la War Room junto al ministro del Interior del montaje de los operativos de prevención y control en los aeropuertos de Ezeiza y otros que reciben tráfico internacional y en las zonas de frontera.

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