Con precio altamente competitivo

Biocombustibles: cuando cierran la economía, la agronomía y la sustentabilidad

11/8/2019 | 06:30 |

Siempre respetando las esencias del manejo, un cultivo semejante a la colza ya produce aceite no comestible.

Los campos del sudoeste bonaerense aparecen aptos para la siembra de la oleaginosa. / Fotos: Pool de Periodistas y Archivo La Nueva.

Guillermo D. Rueda
grueda@lanueva.com
Enviado especial a Rosario

   El objetivo innovador de la producción de biocombustibles avanzados, derivados de aceites no comestibles, tiene la mira en la agricultura sustentable a largo plazo, pero sin perder de vista la creciente demanda de energías limpias.

   “Es un negocio distinto, no sólo desde lo económico financiero, sino también desde lo agronómico, al incorporar una alternativa productiva en un momento clave del año”, dijo Daniel Introna, responsable del proyecto Carinata de Nussed en Argentina.

   Se trata de una oleaginosa invernal, similar a la colza, que produce un aceite no comestible para el consumo humano y destinado a la industria aeronáutica. Es decir, no hay competencia respecto del maíz, por ejemplo, que se destina a la alimentación.

Daniel Introna.

  Hay desarrollos en el sur de Entre Ríos; en San Justo, Videla, Santa Fe y en San Pedro, donde se encuentra el único puerto que exporta esta mercadería, ya que, al no ser GMO, debe certificarse. En la Argentina hay más de 2.000 hectáreas sembradas y en Uruguay cerca de 8.000 Has.

   Así, se está trabajando con los consorcios de gestión de los puertos de Ingeniero White y de Quequén para, acaso en un año, se consiga la habilitación.

   “Se usa el 10 % de corte, pero del B10 se puede pasar al B100, donde un avión podrá volar con el 100 % de biocombustible sin tener que hacer modificaciones en sus motores”, añadió.

   En 2018 se realizó la primera experiencia. Qantas, la aerolínea australiana, voló desde los Estados Unidos a Australia y se midió una reducción del 70 % en la emisión de gases.

   El costo de la siembra directa por hectárea, dependiendo del planteo, es entre U$S 280 y U$S 300, con márgenes brutos de U$S 300.

   “Esta semana (por la que concluyó el viernes 9) le está dando al productor entre U$S 350 y U$S 360 dólares la tonelada, puesto en el puerto de San Pedro. Es un margen muy competitivo respecto de otros cultivos”, sostuvo Introna.

   “El biocombustible tiene buenos niveles de azufre, lo que otorga mucha potencia y oxigenación. Cuando empezamos a trabajar lo hicimos con aceite con cadenas de ácidos grasos largas y eso aplica muy bien en aviones, pero lo tendremos también para otros tipos de vehículos e industrias”, agregó.

   “Hoy, el diesel fósil tiene una emisión de gases muy alta y genera una contaminación importante. Esto se relaciona con la huella de carbono, algo que Europa valora mucho poder reducir”, aseguró.

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