Sarampión

Seis casos sospechosos y la necesidad de aplicar la vacuna

21/12/2019 | 07:00 |

El especialista bahiense Carlos Köhler se refirió a la impotencia que genera el deterioro de invalorables logros de los programas de inmunización.

Cecilia Corradetti

Ccorradetti@lanueva.com

 

   En Bahía Blanca, si bien la Red de Laboratorios de Vigilancia del Sarampión-Rubeola terminó por descartarlos, en el transcurso de 2019 se notificaron seis casos sospechosos en niños de entre 4 meses y siete años de edad que presentaron manifestaciones febriles exantemáticas.

   Así lo informó el área de Epidemiología de la municipalidad a partir de datos preocupantes que tienen que ver con los 85 casos registrados este año en el país, 61 de los cuales se notificaron en la Provincia de Buenos Aires.

   En nuestra ciudad, a través de la investigación epidemiológica, se pudo constatar que en los seis casos mencionados, según la edad, los niños tenían el calendario nacional de vacunación completo.

   Desde el Programa de Inmunización y datos provistos por la referente del programa, licenciada Edith Campagna, la cobertura de vacunación con vacuna triple viral se encuentra casi en un 91 por ciento durante el corriente año.

   Durante la campaña 2018 que se desarrolló entre el 1 de octubre y el 30 noviembre de ese año con el objetivo de vacunar a todos los niños entre 13 meses y 4 años, se logró la inmunización del 98,75 por ciento.

   Asimismo, la cobertura con vacuna triple viral en los 10 años se ha mantenido entre 94,6 y 96,8 por ciento. Se recuerda que la vacuna triple viral protege contra el sarampión, la rubéola y las paperas o parotiditis. El área de Epidemiología brindó una estrategia de vacunación que indica que la primera dosis se aplica a los 12 meses; segunda, 5 o 6 años (ingreso escolar).

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   En cuanto a los adultos, deben acreditar dos dosis de vacuna con componente contra sarampión.

   Las personas nacidas antes de 1965 no necesitan vacunarse porque se consideran protegidas por haber estado en contacto con el virus. Köhler recordó que de los 85 casos siete son importados o relacionados y 76 no cuentan con antecedentes de viaje o vínculo con casos importados, lo cual demuestra que el virus está circulando en forma autóctona.

   “El último caso confirmado fue del 3 de diciembre”, alertó el especialista. Agregó que el mayor número corresponde a menores de 1 año, franja en la que también se observa la mayor tasa de incidencia teniendo en cuenta que aún no han sido vacunados (se vacunan a partir del año de edad).

 

   Dijo que el siguiente grupo más afectado son los adultos de entre 20 y 40 años, la mayoría sin vacunar o con dosis insuficientes. Son necesarias dos dosis para asegurarse la inmunización. Este brote, el peor en 20 años, sucede luego de que la Argentina obtuviera el certificado de eliminación del sarampión, en el año 2016.

   “Para mantener ese status es necesario mantener coberturas del 95% y realizar campañas que cubran el 5% anual acumulativo, que suelen ser los bolsones de susceptibles que terminan originando un brote”, amplió. A ese déficit hay que agregarle hoy a quienes no vacunan a sus hijos por distintas cuestiones y la deserción generada por la pobreza y el aislamiento geográfico, expresó Kholer. “Los niveles de inmunización, lejos de los parámetros recomendados, hacen que comencemos a posicionarnos en una zona de riesgo”, indicó.

   A fines de la década de los ’80, luego de agresivas estrategias de vacunación estatales originadas en el lanzamiento del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), las coberturas lograron superar el 90% y controlar los brotes de sarampión y tos convulsa, que presentaban una alta mortalidad.

   “Luego de haber festejado las victorias conseguidas, como la erradicación de la polio y la eliminación del sarampión, nos causa hoy una gran tristeza e impotencia que se hayan deteriorado estos invalorables logros de los programas de vacunación”, reflexionó.

   Expresó que esta riesgosa situación es global, cuya cara más visible son los brotes de sarampión, con cifras récord en todos los países afectados y ya con numerosas muertes, “increíble para una enfermedad prevenible por vacunación”, que nos retrotraen trágicamente a épocas pasadas.

   “Teniendo en cuenta nuestros antecedentes de país respetuoso de las inmunizaciones, es de esperar que retomemos el esfuerzo y el ejemplo de años atrás y hagamos otra vez camino al andar”, finalizó. Para ello, dijo, “debemos sentar nuevamente la conciencia de prevención por vacunas en la comunidad con todas las acciones posibles, con dirigentes y agentes sanitarios que estimulen aún más el infaltable compromiso de los vacunadores, verdaderos artífices anónimos e históricos de los programas de inmunizaciones.

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