En medio de la crisis, los gremios salen en auxilio de sus afiliados

La otra cara de la realidad económica

En medio de la crisis, los gremios salen en auxilio de sus afiliados

10/9/2018 | 06:30 |

Representantes sindicales de Empleados de Comercio, Smata y Trabajadores Municipales analizaron situación económica nacional y local en una mesa conjunta.

En medio de la crisis, los gremios salen en auxilio de sus afiliados

Federico Moreno / fmoreno@lanueva.com

   Para conocer el momento que atraviesa cada rubro y poder dialogar sobre la delicada situación actual del país, “La Nueva.” organizó una mesa sindical y juntó a los representantes de tres gremios locales, entre los cuales agrupan a casi 20.000 trabajadores bahienses.

   Del encuentro fueron parte Miguel Aolita, secretario general de Empleados de Comercio (14.000 afiliados), Carlos Moreno Salas, secretario general de SMATA (2.300) y Pablo Hernández, subsecretario gremial del Sindicato de Trabajadores Municipales (3.000). 

   Los tres se mostraron muy preocupados por el presente del país y criticaron la falta de diálogo por parte del Gobierno, así como el incumplimiento de sus promesas y la falta de un plan B para mejorar la economía nacional.

   --¿Qué situación atraviesan sus gremios actualmente?

   --Carlos Moreno Salas: Los modelos los hacés con la gente adentro o con la gente afuera, hoy está pasando esto último, la industria está sufriendo los coletazos. Estamos teniendo suspensiones en General Motors, Renault, Mercedes Benz, una carrocera emblemática como Metalpar está a punto de cerrar. Y por otro lado, al bajar las ventas las concesionarias empiezan los despidos por goteo, empezando por los vendedores de planes.

   “En Bahía ya hubo despidos, mandamos un informe a Buenos Aires, son 35 casos que se empezaron a dar a partir de abril. En lo posible, cuando suceden estas cosas tratamos de evitar la conflictividad, que sean despidos acordados, con lo cual se acuerda un monto fijo ante casos que suelen ser de poca antigüedad en el puesto. Sirve para que de alguna manera el trabajador no se vaya con las manos vacías y por lo menos pueda paliar en lo inmediato su situación”.

   --Miguel Aolita: En nuestro gremio particularmente, al tener una importante cantidad de afiliados, es lógico que haya altas y bajas permanentes, pero en estos tiempos de crisis tal vez no se refleja la realidad en números porque el primero en recibir el golpe es el trabajador no registrado. En aquel comercio con uno o dos empleados, el primero en irse es siempre el que está en negro, contratado, tercerizado, temporario.

   --Pablo Hernández: En nuestro sindicato brindamos ayudas económicas, y en los últimos meses las demandas de los afiliados por esas ayudas aumentaron un 30%. Cuando otorgamos ese dinero tenemos una pequeña charla con el trabajador, y la mayoría nos manifiesta, a diferencia de otras épocas en que lo necesitaban para cambiar el auto, capitalizarse o irse de vacaciones, que ahora es para pagar tarifas o comprar alimentos. 

   --MA: Ante las crisis los primeros rubros que se ven afectados son la industria automotriz, la hotelería, la gastronomía, pero hoy tenemos que decir una realidad que el Gobierno no quiere ver. En distintas reuniones que tuve esta semana con grandes empresarios me dijeron que bajaron un 5% las unidades de venta en los comestibles, y eso no significa un 5% menos de ganancias por culpa de la inflación, acá se trata de gente que no es que optó por consumir marcas alternativas, directamente está dejando de comer.

   --CMS: Cambiar el auto por el último modelo o comprar bienes de uso puede ser relativo al poder adquisitivo de cada uno, pero ahora el tema son los alimentos, y ahí es donde la cosa se empieza a complicar. Cualquiera cuando no tiene nada que echarle al estómago se pone mal, sobre todo con hijos de por medio, y cuando se llega a ese punto vienen de la mano la salud, la educación y todo lo demás. Además de estar pasándola mal el que recibe un plan, la está pasando mal el tipo que tiene un laburo, el profesional, el trabajador en general. Ya no alcanza ni que laburen los dos de la familia.

   --¿Cómo se combate desde los gremios la pérdida del poder adquisitivo de sus afiliados?

   --CMS: Independientemente de la estrategia que utilice cada gremio en función de su actividad para discutir un salario, así lo lleve acompañado del Indec, evidentemente la realidad está marcando algo totalmente distinto. Nosotros tenemos convenio por actividad y discutimos en forma trimestral, por lo que de alguna manera nos vamos actualizando y estamos cerrando en un 30 o 33 por ciento, pero con este índice inflacionario nos estamos quedando cortos. Un trabajador que en diciembre ganaba 2.000 dólares, hoy está ganando 1.100.

   --MA: El ministro de Trabajo dijo a principio de año que los arreglos no superarán el 15% porque esa iba a ser la inflación, y hoy los más optimistas están hablando de un 40%. El Gobierno no escuchó los reclamos, en una reunión la CGT le planteó que abriera las paritarias para mejorar ese 15%, no lo hizo y hubo que llegar a un paro contundente a nivel país. Recién ahí entendieron que había que abrir un 10% más, pero ahora vamos a tener que hacer un nuevo paro y un reclamo masivo para que entiendan que ya se está hablando de un 40% de inflación y que la mayoría de los gremios arreglaron un 25 o 27.

   --PH: La verdad es que poder adquisitivo no perdimos, en el acumulado llevamos un 21,25% y tenemos un arreglo con el intendente, homologado con el Ministerio de Trabajo, que establece que el trabajador municipal no va a perder con respecto a la inflación. Lo que nosotros estamos peleando es que haya un promedio entre los índices que arrojan el Indec y el Creebba y que cada vez que aumenten los precios podemos sentarnos con el Ejecutivo y ajustar el salario.

   --¿Cómo repercute la suba del dólar en el día a día del afiliado?

   --CMS: Un concesionario muy importante de la ciudad me decía que ellos habían creado una estructura para vender 200 autos por mes, porque la gente les tiraba la plata por la cabeza, y que ahora les iba a quedar grande. Lo que nosotros estamos planteando como gremio es que no vamos a aceptar que porque este año o los últimos tres meses haya habido una baja en la venta de autos ya empiecen a pensar en echar gente. No es así, de juntarla durante más de 10 años y ante los primeros cimbronazos sucumbir. Es demostrar que no le estás teniendo confianza a un Gobierno que de alguna manera vos mismo apoyaste.

   --MA: Hace un par de meses el salario de un empleado de comercio era de 1.000 dólares, hoy es de 500. En estos momentos lo único que no falla es la matemática. Lo único bueno que tienen nuestras paritarias es que arrancan en abril de cada año, por lo tanto esta vence en abril de 2019. Este mes los trabajadores cobraron el 5% de la primera negociación, en dos meses viene un 3%, después otro 3% y después otro 4%. La reapertura está prevista para enero pero yo opino que la cláusula de revisión se tiene que aplicar antes. Esta semana viajo a Buenos Aires, vamos a charlar con compañeros de la Federación, tenemos que darle tranquilidad al trabajador sobre cuál va a ser la situación económica de su hogar, porque la gente tiene compromisos, la tarjeta, financiaciones. Algunos trabajadores se encontraron con este panorama en medo de un crédito hipotecario en dólares.

   --¿Recuerdan un año similar a este?

   --CMS: Salvando del 2001 para atrás, no. En ese momento pasó algo similar a esto, cerraron empresas emblemáticas de la ciudad, desaparecieron casi todas las rectificadoras. Si en 2001 quedamos con 25 mil afiliados a nivel nacional y después llegamos a tener 100 mil es porque evidentemente algo hubo en el medio que hizo que la actividad creciera. Y algo que empieza a pasarnos ahora como gremio es una disyuntiva: vos querés que el trabajador esté en blanco, pero él te dice 'muchachos, yo tengo que laburar', y así te empieza a laburar en negro, en rojo, en amarillo. Para mí todo lo que está ocurriendo ahora no fue casualidad, ya venía armado desde 2016 cuando el Gobierno vetó la ley antidespido.

   --PH: No recuerdo otra Gobierno con tan poca sensibilidad. En nuestro caso nos hemos sentado a hablar con todos los intendentes, hemos tenido distintos problemas a lo largo de décadas pero todos nos han atendido y han sido mucho más permeables que este. El diálogo siempre fue más fluido, se buscaba el consenso, este Gobierno parece ser mucho más distante. Uno, que tiene la posibilidad de reunirse con funcionarios de primera línea –-no tanto con el intendente--, tiene la sensación de que son muy ajenos a la realidad del trabajador. 
De hecho, nosotros que en los últimos meses hemos estado en la tapa de todos los medios, si se le pregunta a la gente probablemente crea que era por una cuestión de paritarias, cuando en realidad lo único que estábamos pidiendo eran mejoras en las condiciones de trabajo, herramientas, camperas y vehículos en buen estado. 

   --¿En qué debería cambiar su gestión el Gobierno?

   --MA: Si no hay apertura al diálogo no hay credibilidad, pero diálogo no es sentarme en una mesa, escucharte y después hacer lo que yo quiero. Es consensuar, escuchar a la oposición, a la representación de los trabajadores y a todos los sectores de la sociedad. 

   “Los errores se corrigen a partir del reconocimiento, no sirve si mantienen la postura de que la política económica es la correcta, de que este es el único camino y no hay alternativa, mientras vemos que la realidad del trabajador no es buena”.

   “El otro día veía que el presidente dio a entender en una salida a los medios de comunicación que nos encontramos en un país de emergencia. Y yo pensaba, al otro día o a las 48 horas aumentó la nafta. Entonces digo, el presidente, máxima autoridad del país, salís a decir eso, bueno, pero tenés que actuar en consecuencia. Después habló el jefe de Gabinete y aumentó más también. No hay certeza de hacia dónde queremos ir y no entienden que en el medio hay gente que está sufriendo”.

   --¿Hubo algún momento de optimismo durante estos años de gestión?

   --PH: Nosotros tenemos la particularidad de, al ser un gremio que está en la trinchera, ser el que tal vez está más cara a cara con funcionarios y Gobierno, porque es una cuestión del día a día. Entonces quizás por eso podemos haber sido uno de los primeros en darse cuenta de que lo que ellos decían no se condecía con la realidad del país ni con la realidad local. Las proyecciones se cayeron, los acuerdos, lo planeado, las estadísticas, todo se cayó.

   --CMS: Por naturaleza el ser humano siempre es optimista ante distintas alternativas, pero cuando empezás a caminar y ves que no se da lo que vos creías, o incluso hacen todo lo contrario a lo que ellos mismos dijeron públicamente, decís 'paren muchachos'. Esto recuerda mucho a lo que dijo Carlos Saúl en los 90: 'Si yo decía lo que iba a hacer nadie me votaba'. ¿Cómo creés que van a venir inversiones o cambiar las políticas si la práctica te marca constantemente otra cosa? 

   --MA: Cuando recién arrancó este Gobierno, que decían que iban a llamar al diálogo, uno se ilusionaba y como dirigente respeta las instituciones. Ahora, si después de dos o tres charlas la respuesta a las inquietudes es negativa, lógicamente las esperanzas se van perdiendo. 

   --CMS: Otro tema, y espero que con esto el movimiento obrero no sea mezquino: muchachos, nos sacaron el Ministerio de Trabajo de la Nación y el de Salud. Si tanto nos vanagloriábamos de lo que nos dieron Perón y Evita, esos organismos que dan un equilibrio, no se puede permitir. Yo digo que estos temas hay que hablarlos con la gente, sobre todo con los jóvenes a los que tal vez no les importa tanto, hablar con el ciudadano de a pie. No es salir a matar a nadie ni querer voltear a nadie, sino decir la realidad de lo que está pasando y ser responsables el año que viene a la hora de emitir el voto.

   “Por otro lado, creo que el gran problema de este Gobierno es que perdió la confianza, no tiene la propia y mucho menos la ajena. El que viene de afuera te dice 'fenómeno, si vos querés que invierta en la Argentina, ¿por qué tu plata te la llevás?'”.

   --MA: Cuando uno quiere transmitir algo desde los gremios, cuando lo hace la CGT, desde el Gobierno parece que piensan que si uno no piensa igual es porque está en contra de ellos o los quiere desestabilizar, pero no es así, se les está diciendo lo que va a pasar, porque los que damos la cara y ponemos el oído a los que no pueden pagar el alquiler, la luz o el gas, somos los dirigentes que estamos en contacto con los trabajadores. 

   “Antes dábamos ayuda a los asociados para ver si podían irse a Mar del Plata, de vacaciones o cambiar el auto, ahora nos piden para pagar los impuestos, el alquiler o para comer”. 

Mustang Cloud - CMS para portales de noticias