Sufrió el octavo robo y ahora piensa en irse del país

"Las pasé todas", asegura

Sufrió el octavo robo y ahora piensa en irse del país

12/8/2018 | 08:00 |

Eduardo Clair está cansado de la inseguridad. En las últimas horas dos ladrones ingresaron a su casa y redujeron a su hija y su suegro. La policía aprehendió a cinco personas y secuestró varios elementos.

Sufrió el octavo robo y ahora piensa en irse del país

Por Claudio Rodríguez Kiser/crodriguez@lanueva.com

   “Cuando me vine a vivir a este barrio, hace dos años, me desvalijaron la casa, pero esa vez no había nadie. Con la de anoche es la octava vez que me roban, incluyendo dos autos. Las pasé todas, no te das una idea lo cansado que estoy de todo esto. Incluso, una vez nos entraron con nosotros adentro durmiendo”.
   En solo una frase Eduardo Clair resume la intranquilidad e impotencia que genera la inseguridad; más aún cuando esa situación resulta recurrente.
   Anteanoche, minutos antes de las 21, dos delincuentes armados ingresaron a su vivienda de Esteban Erize 2933, del barrio San Carlos, y redujeron a su hija de 14 años y a su suegro Víctor, de 73. 
   “Por razones de trabajo no estábamos con mi mujer en casa, por lo que la nena estaba con el abuelo. Gracias a Dios ambos están bien y a mi hija no la tocaron. Estuvieron 20 minutos adentro y el miedo que pasó no se lo quita nadie. Vine a 180 kilómetros por hora en la ruta, porque no sabía qué tan grave había sido la situación”, contó el hombre a La Nueva.
   Clair mencionó que “a mi suegro lo golpearon un poco y le llevaron el auto. Los ataron con los cables de los veladores y una bufanda, y aunque pareció todo muy improvisado, tuvieron tiempo hasta de descolgar los tres televisores. Los tipos hicieron una mudanza”.
   El damnificado sostuvo que “la policía actuó rápido y los encontraron enseguida”.
   Poco después del hecho, en el marco de un allanamiento en una vivienda de Salvador Mazza al 1900, la policía aprehendió a cuatro personas, entre ellas una menor de 16 años.
   “Aparecieron las cosas, aunque no sé si todas. De todos modos, había un televisor que está roto. Debo destacar a la gente de la comisaría Séptima y la DDI, como al instructor fiscal Germán Pili”, comentó el dueño de la casa.
   Los efectivos incautaron en el lugar un órgano, 10 celulares, una computadora, 3 televisores, 16.000 pesos, alhajas, relojes, una cámara profesional, ropa, una moto y una balanza de precisión, además de una cantidad no especificada de cocaína y marihuana.


   Los mayores fueron identificados como Sergio Nicolás “Nikito”  Fortunato Molina (23), Carlos Fabián Sánchez (24) y Cinthia Ivonne Fernández (28).
   Previamente, tras interceptar un Renault Sandero, los uniformados habían arrestado a Maximiliano Ezequiel Núñez (23), quien transportaba dos televisores LED de 42 pulgadas, los cuales habrían sido sustraídos poco antes, por lo que fue imputado de encubrimiento.
   Según informaron fuentes oficiales, Fortunato Molina está sospechado de participar en otros hechos bajo la misma modalidad y en los últimos tiempos ha violado en varias oportunidades el arresto domiciliario con el que había sido beneficiado.
   Incluso, desde la Policía Distrital indicaron que al momento de aprehenderlo no tenía puesta la tobillera electrónica que le había colocado el Servicio Penitenciario Bonaerense. 
   En este sentido, Clair sostuvo que “da impotencia saber que quienes nos robaron estaban con libertad condicional. Es algo común ya, aunque uno se sigue sorprendiendo. Ni cambiando los gobiernos se frena esto. Voy a seguir con esto hasta el final”.
   Para el hombre “esto ya es demasiado, debo ser uno de los tipos más robados de Bahía Blanca”. 
   “Acá estoy en el campo, cuando vivía en el Noroeste pasaban motos todos los días junándote y era más justificado. Donde nos vayamos va a ser lo mismo. La policía dijo que esto fue al voleo y que los delincuentes eran del Noroeste”, expresó.
   “¿Qué medidas puedo tomar? Pienso seriamente en irme del país, porque mucho más no se puede hacer cuando te entran armados. Por más que tengas una muralla, o te agarran afuera o entran y se quedan una semana viviendo acá”.

Escapó y pidió ayuda

   Sin resistencia. Clair contó que su suegro “no intentó hacer mucho, porque le decían que se quede quieto. Le pedían la plata y tuvieron tiempo para sacar 8 mil pesos de un lado, dólares de otro y unos 2 mil en otra billetera”. 
Valentía.

   Valentía. “La nena se quiso escapar ni bien entraron, pero la agarraron. De todos modos, luego escapó cuando aún los tipos estaban guardando las cosas en el auto. A ella también la habían atado de pies y manos, pero logró soltarse, liberó al abuelo y salió por el patio a pedir ayuda a los vecinos”, agregó.


   Temor. “Curiosamente la gente tiene tanto miedo que a mi hija no le abrieron. Se quedó en la vereda llorando porque le daba miedo volver. La vecina la atendió por el portero y llamó la policía. La gente no se involucra hasta que no le pasa”, cerró. 

 

 

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