Las mujeres empresarias siguen generando inspiración en Bahía

Tercer encuentro

Las mujeres empresarias siguen generando inspiración en Bahía

12/8/2018 | 08:06 |

 “Mujeres que inspiran” se denominó la jornada que se desarrolló en la Cámara Arbitral de Cereales y que contó, entre los panelistas, con Anabel Perrone, directora de Fundación YPF.

Las mujeres empresarias siguen generando inspiración en Bahía

Fotos: Rodrigo García y Pablo Presti-La Nueva.

Por Pablo Andrés Alvarez / palvarez@lanueva.com

   Pasó otro evento organizado por la Asociación Mujeres Empresarias y Profesionales (MEP) y la respuesta volvió a dejar en claro el interés de nuestra ciudad sobre el rol de la mujer en el mundo laboral actual.

   “Mujeres que inspiran” se denominó la jornada que se desarrolló en la Cámara Arbitral de Cereales y que contó, entre los panelistas, con Anabel Perrone, directora de Fundación YPF y presidenta del Comité de Diversidad de esa empresa.

   También estuvieron Alejandra Beligoy (presidenta de MEP Bahía Blanca), Marcial Pérez (especialista en neurociencia) y Oscar Liberman (economista), cuyas ponencias giraron sobre promover el emprendedorismo y el liderazgo entre las mujeres, con la premisa de compartir en lugar de competir con los hombres para lograr mejores resultados.

   “Nuestro objetivo en concreto es el empoderamiento de la mujer a nivel empresarial y profesional. No estamos de acuerdo con la idea de hombres por un lado y mujeres por el otro. Sino que trabajamos en pos de la igualdad”, resumió Alejandra Beligoy.

   Precisamente, Anabel Perrone contó su experiencia personal en una estructura de empresa muy grande como es YPF.

   “La diversidad de ideas es más importante que el género mismo. No importa de quién sea la idea, sino que lo sea la idea en sí misma y desarrollarla como tal y no por quién viene. Está probado que los trabajos de equipos diversos dan mejores resultados económicos. Quizás lleva más tiempo implementarlo, pero a largo plazo es más productivo”, esgrimió.

   Y añadió: “Para la compañía es una transformación muy grande. De a poco se van cayendo trabas para que las mujeres podamos desarrollarnos. Hace 16 años que trabajo en YPF y desde ese día hasta la actualidad, la mirada de la empresa respecto al rol de las mujeres ha cambiado muchísimo. No somos muchas en posición de liderazgo, pero ya que existan es un gran logro. Y una de mis labores es identificar las trabas que impiden crecer a las mujeres al mismo ritmo que el hombre”.

   Marcial Pérez remarcó que las brechas existentes se deben a la falta de conocimiento sobre cómo somos los seres humanos y cómo funciona un cerebro masculino y uno femenino en el mundo laboral.

   “A simple vista, parecen iguales, pero son diferentes. Y esas diferencias son las que generan conflictos, pero hay que lograr que sean diferencias complementarias. Y, de esa manera, pueden funcionar como equipo en pos de un resultado positivo. El primer paso es ser más tolerantes y valorar más la inclusión de la mujer en distintos ámbitos para conseguir conformar equipos más eficaces”.

   A su vez, el especialista en neurociencias puntualizó las diferencias.

   “La mayor diferencia entre hombre y mujer radica en el manejo de las emociones. La mujer armoniza mucho más y es más horizontal en la toma de decisiones, siendo más abierta al diálogo y al debate de ideas. El hombre, en ese sentido, es más verticalista. Quiere imponer jerarquías permanentemente. Por eso es más reticente al cambio”.

   Y agregó: “La mujer no tiene tanta afición por el poder como el hombre. Y es un tema que debe trabajar para superarse. Muchas veces, en el trabajo, la mujer es sumisa y no lucha por crecer, sino que espera que la valoren. Y eso no ocurre. El hombre, desde que nace, está orientado hacia el poder, hacia imponerse en su ámbito laboral. Es natural. De todos modos, muchas mujeres tienen razgos parecidos a los hombres y son las que emprenden, generan sus propias ideas y ganan terreno en el mundo laboral. Pero no suele ser natural”.

   Finalmente, el economista Oscar Liberman esgrimió que es necesario contextualizar y mensurar la situación.

   “Cualquier manifestación tiene un impacto en la economía. Y evidentemente, esta irrupción de la mujer en el mundo laboral lo tiene. Y es positivo. Yo digo que estos procesos son exitosos cuando terminan desapareciendo. ¿Cómo es ésto? Será un proceso exitoso cuando no se hable más de hombres y mujeres en el mundo laboral, sino que se hable de capacidades. El objetivo final a cumplir es la igualdad. Ya no se debe hablar de tolerancia, sino de igualdad”.

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