“Un pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla”

“Un pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla”

12/3/2018 | 01:49 |

Por SPIQPyA

Julio Leguizamón, Secretario General del Sindicato del Personal de Industrias Químicas Petroquímicas y Afines de Bahía Blanca (SPIQPyA), con la preocupación puesta en las situaciones que se avecinan, nos plantea. “Un pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla” y lamentablemente la repetimos varias veces y hasta muchos parecieran haberse olvidado que la repetimos.

En los tiempos anteriores a 1993, el sindicato era muy fuerte, había una fuerza importantísima en las comisiones internas, la de Petropol, la de Indupa, todas eran muy fuertes, se avanzaba, eran respetadas y tenían el acompañamiento y respaldo de toda la gente.

Uno lo vivía. Pero en el 1993 fueron traicionados por la Federación y pasó lo que pasó, por la traición de mucha gente. Y después de ese momento el sindicato cayó y perdimos muchísima fuerza como trabajadores.

Si bien, se inició una pequeña recuperación, ya el 4 de noviembre del 1996, echaron 150 compañeros en un solo día. Fue en Polisur, en Petroquímica y en Petropol, mientras se hacían los preparativos para el traspaso a Dow. Nuevamente se cayó en la debilidad y las traiciones.

Al poco tiempo, nos pusieron obligadamente a estudiar inglés y computación, tal era la situación, que lo hacíamos fuera del horario de trabajo y aparte teníamos que pagar los cursos.

Si, como suena, nosotros pagábamos, hacíamos el turno rotativo e íbamos a estudiar. No había mucha fuerza para pelear, porque vos ibas al curso y estaba la gente del sindicato estudiando; o sea que poco podíamos hacer. Por ahí uno se olvida de esas cosas, porque hoy, si le planteamos a nuestros compañeros de trabajo, que tiene que pagar y asistir fuera del horario, seguramente se van a reír. Pero en ese momento pasó y perdimos cientos de compañeros en un solo día y nadie hizo nada.

La gente se desafilió en forma masiva y hubo que trabajar muy duro para ir revirtiendo todo eso. En el medio de ese trabajo, de reafiliar, de fortalecer al menos las comisiones internas, vino la época de la tercerización y así se perdieron nuevamente centenares de puestos y condiciones de trabajo. El que quería pelear era mal visto, era perseguido, no era atendido, o sea, las empresas lograban su objetivo. Se tercerizó, precarizó el trabajo y otra vez hubo que remontar.

La recuperación

Después del 2006, a nosotros, en Dow, con los 19 nuevos despidos, nos pasó lo mismo que le pasó a Indupa en 1993. Fuimos abandonados por el sindicato. Y había que tomar una decisión importante, como dirigente y como compañero de trabajo; regresar a la debilidad o preparar esa asamblea, la asamblea que finalmente pudo destituir a la comisión directiva, que fue un hecho de gran importancia para todos los trabajadores, porque a partir de ahí quedaron en el camino dirigentes que durante 14 años habían traicionado.

Era la única forma de revertir esa historia: que esa gente no esté. Fue lo primero que hicimos y después empezamos a trabajar, para revertir la situación que teníamos con los compañeros.

Nuevo turno, mejor vida

Julio enfatiza, hoy se harán un festín con las conquistas laborales si ven débiles a los trabajadores y sus organizaciones.

Damos gran importancia a los turnos rotativos, que imponen ritmos de producción que dañan a los trabajadores, que repercuten en sus familias y hacen a la seguridad, por eso los traemos a la reflexión como muy relevantes para la salud, la calidad de vida y las condiciones laborales de todo el movimiento obrero.

Pablo Farías y Adrian Weitt fueron parte de la lucha por cambiar el turno rotativo, Pablo como afiliado y Adrián como integrante de la comisión interna en ese momento. Hoy ambos, son delegados e integrantes de la comisión interna de Dow.

Todos conocemos a alguien que trabaja en turnos rotativos, de los cambios y problemas que genera en la salud física, mental, en los nervios y fundamentalmente en las dificultades para tener una vida social junto a sus seres queridos, su familia, hijos y amigos añadió Adrián.

También agrega, los médicos vinculados al trabajo en turno, aseguraban que “cuando más corta es la rotación, más fácil es recuperar el sueño y el cuerpo sufre menos”, pero aún así las necesidades de la producción ininterrumpida, en algunas ramas de la industria lo requieren.

Nos llevó más de 7 años de dura lucha, los últimos 3 con ritmos diarios de discusiones, un triunfo, que se demuestra en mejoras sustanciales de las condiciones de trabajo y por sobre todo se logró acortar drásticamente la rotación con los descansos entre cada cambio de turno.

Nos sentimos orgullosos, el sindicato fue motor de esta lucha y sin el, no lo podríamos haber sostenido en el tiempo. Con Daniel, Nicolás y tantísimos otros fuimos parte de un gran aporte para todos los trabajadores con el apoyo de Julio y el trabajo de los delegados, la comisión interna y los afiliados. Todo es posible.

Las carpetas médicas afectaban seriamente a los trabajadores y dificultaban el trabajo diario, en muchos casos llevando a cubrir con horas extras trabajos cotidianos.

Pablo actual delegado general, aporta, fueron muchas las dudas que se plantearon por los ingresos que significaban para nosotros las horas extras y este tema trabó mucho poder avanzar.

Pudimos establecer un aumento promedio firmado en el Convenio Colectivo que equiparara las extras que se hacían, independiente de las paritarias.

Acotó Pablo nuestra insistencia en la salud y en los riegos de seguridad permitieron dar tratamiento a un tema considerado tabú.

Por sobre todo se puso fin a esas interminables 7 mañanas, tardes y noches que nadie podía tolerar más. Ganamos en dinero, pero mucho más en calidad de vida.

Hoy luego de 2 mañanas, tenemos 24 horas, luego 2 tardes, otras 24 horas y después de las dos noches, vienen los cuatro días de franco.

Fue un golazo, recuperé hasta las ganas de ir a trabajar. Después de la tercera noche no quería saber nada.

Este es un cambio gigante para nosotros, recuperamos condiciones básicas de vida y podemos ver a nuestros hijos y lo que nadie quiere registrar es que nuestra salud mejoró sustancialmente.

Tomaba pastillas porque no podía cambiar el sueño y cuando estaba por empezar el turno noche, me brotaba. A muchos nos pasaba lo mismo y no estábamos bajo carpetas médicas.

Con el nuevo turno Adrián comenta, no tuve que tomar más pastillas para dormir y se redujeron aproximadamente en un 30% las carpetas médicas.

Pablo insiste, viví esas desgastantes 7 noches, mañanas o tardes. Hoy en día, no lo puedo creer, no perdí plata, trabajo con otras y mejores condiciones de todo punto de vista. No soy una seda, pero el cambio es notorio y en mi casa me lo dicen siempre“.

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