"Sigo sin poder sacarme de la cabeza las imágenes del partido y de mi debut"

UN RUSITO VELOZ Y MUY “PICANTE”

"Sigo sin poder sacarme de la cabeza las imágenes del partido y de mi debut"

9/4/2017 | 08:30 | Matías Alejandro Mayer tuvo su bautismo en Primera con la casaca de Olimpo. Jugó 11 minutos el lunes pasado frente a San Martín de San Juan. Pero antes, hubo una historia de amor por la pelota.

"Sigo sin poder sacarme de la cabeza las imágenes del partido y de mi debut"

La mira con cariño, y la va a buscar. Según Sciacqua, el “Rusito” Mayer tiene todas las cualidades para explotar en Primera.

Sergio Daniel Peyssé / speysse@lanueva.com

“¡Lo que me costó dormir en la semana! Soñé bastante, es el día de hoy que me acuesto y lo único que pasa por mi mente son imágenes del partido, que no olvidaré en mi vida”.

Seguramente más adelante no necesite presentación ni entrevistas en los medios, pero en este momento, a seis días de su debut oficial en la Primera división de Olimpo y con apenas 11 minutos frente a San Martín de San Juan, es necesario que Matías Alejandro Mayer cuente su historia, la que le permitió llegar, con 21 años recientemente cumplidos (el pasado 11 de marzo), a debutar en el equipo profesional aurinegro que pelea por salir de la zona de descenso.

“Cuando terminó el partido ante San Martín, llegué a mi casa y tenía un dolor en el cuello que me llegaba hasta la parte baja de la espalda. Los nervios me liquidaron”, empezó diciendo el Ruso, nacido en Neuquén pero criado en Bahía Blanca.

—En el ratito que estuviste en cancha te paraste como centrodelantero más retrasado. Pero ese no es tu puesto, sos punta por afuera, ¿o ya te cambiaron?

—Ja, ja... Mario (Sciacqua, el DT), me dijo que me pare cerca de los centrales de ellos, que me anime y que encare sin tenerle miedo a nada. Me dio tranquilidad y confianza, y me recalcó que él iba a respaldar todas las decisiones que yo tome. No miento, me siento más cómodo como delantero abierto, bien de punta, pero puedo jugar de 9, de media punta, o en el puesto que me necesiten.

“Pensé que me iba a quedar una frente al arquero rival, pero no, di dos asistencias y metí un desborde importante, nada más”.

—¿Considerás que fueron pocos los minutos en tu primer encuentro profesional?

—El tiempo se me pasó volando. Pero no, jamás exigiría más minutos de los que me dieron. Estoy feliz por la oportunidad que me dio el DT, y sé que la aproveché. Quedé conforme, porque la idea era jugar sin que me traicionen los nervios, la ansiedad y la presión por el debut.

—Cuando Sciacqua te llamó para entrar, ¿cuál fue la primera sensación que invadió tu mente?

—Se me congeló la sangre y la cabeza me estuvo a punto de estallar. Se me mezclaron un montón de sentimientos, la felicidad me brotaba de la piel. Es algo que no podés describir con palabras, la adrenalina no te deja pensar.

"Cuando me paré junto al cuarto árbitro para ingresar, traté de calmar la ansiedad y de enfocarme en el partido, en sacerle provecho a cada pelota que iba a agarrar y a correr y a jugar como lo venía haciendo en Reserva. Quiero demostrar que puedo ser un jugador de Primera, pero no me puedo apurar".

—¿Tuviste hinchada propia frente al "Santo" sanjuanino?

—Sí. En la cancha estuvieron mi mamá (Sandra) y mis tres hermanas (Cintia, Brisa y Ludmila). Ellas viven en Bahía, van poco a la cancha, pero el partido del otro día no se lo quisieron perder por nada del mundo.

—Cumpliste con algo que a Sciacqua lo dejó muy conforme: tiraste bien los centros.

—Ja,ja. Practico mucho la llegada al fondo y tirar el centro a la carrera. En el partido lanzé dos, pero no llegaron ni Martín (Pérez Guedes)ni Eial (Strahman). Pero estoy motivado y con ganas de seguir estando en la consideración del técnico.

Su llegada al aurinegro, a los 16 años...
“Mungo y Faur me aceptaron sin necesidad de probarme”

Bien de abajo. Sin ruido. Aunque siempre llamando la atención por sus condiciones. Así fue la carrera futbolística de"Rusito" Mayer, que él mismo contó con lujos de detalles.

"De Neuquén me fui de muy chico, a vivir a Bahía con mi familia, y a las 5 años arranqué en la escuelita de fútbol del polideportivo zona Norte. Al poco tiempo fui a vivir a Saavedra, y ahí hice las infantiles en San Martín. Ya con edad de menores, volví a Bahía y me sumé a Pacífico, donde alcancé a jugar dos o tres partidos en Reserva.

—¿Y cómo llegaste a Olimpo?

—A los 16 años me vine a probar por mis propios medios. Un compañero en Pacífico me dijo: "¿vamos a probarnos?" Y sí, no tenía nada para perder. Por suerte, cuando llegué estaban como técnicos Carlos Mungo y Daniel Faur, quienes me conocían y me dijeron que yo no necesitaba hacer ninguna prueba. Así que el primer día arranqué con el tramite para el fichaje y los entrenamientos.

—¿Es cierto que en Pacifico estuviste a punto de debutar en Primera?

—Sí, pero era muy chico. Después de debutar en Reserva, me anotaron en la lista de Primera para arrancar la pretemporada con vistas al torneo del año venidero. Pero fue justo cuando elegí venir a Olimpo. Me hubiese gustado debutar en la Primera local de Pacífico.

—En la concentración previa al partido con San Martín, quien o quienes te hablaron más?

—Todos estuvieron muy pendientes de mi. Andrés Lillini (ayudante de Sciacqua) fue el que más consejos me dio, pero mis compañeros me motivaron y me dieron ese plus necesario para no estar tan nervioso ni ansioso.

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