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Una 350 personas tienen prohibida la entrada a la sala de juego

Se trata de una prohibición de ingreso al único local habilitado en la ciudad. Cecilia Corradetti / ccorradetti@lanueva.com
Una 350 personas tienen prohibida la entrada a la sala de juego. La ciudad. La Nueva. Bahía Blanca

Alrededor de 350 personas, algunas de la ciudad y otras de la región, tienen la prohibición de ingreso a la única sala de juegos oficiales de la Provincia de Buenos Aires habilitada en Bahía Blanca, de acuerdo a lo informado por el Centro de Ludopatía local, entidad que, desde 2011 a la fecha, realizó el trámite de autoexclusión a casi 900 personas, en el marco de un programa perteneciente al Ministerio de Salud e Instituto de Loterías y Casinos de la Provincia de Buenos Aires.

El objetivo es implementar una red para la prevención y asistencia al juego compulsivo, con servicios públicos y gratuitos.

Este año fueron autoexcluidos en Bahía 174 adictos al juego, mientras que el año pasado lo hicieron 196 y, en 2013, 185. Un total de 212 realizaron el trámite en 2012 y 120 en 2011.

Consiste en la firma de un “compromiso” de no acceder a estos locales por el término de dos años. El formulario lleva la firma y foto del involucrado, quien debe dirigirlo a la sede del centro, O' Higgins 543, acompañado de un testigo. Dicho trámite, luego, se envía a los locales de juegos.

“Si bien la cantidad de autoexclusiones se mantiene más o menos constante, queremos aclarar que muchas de las personas que se acercan y solicitan asistencia no llegan a autoexcluirse”, advirtió la psicóloga María Fernanda González Silvetti.

Pionero en el país, este programa tiene como objetivo promover la salud, prevenir a la población sobre las consecuencias del juego patológico y asistir a las personas con dicha problemática y a su contexto familiar.

De las estadísticas obtenidas del programa de Prevención y Asistencia al Juego Compulsivo se puede observar que hay mayor cantidad de hombres en comparación con mujeres que se acercan a consultar por esta problemática y que el grupo etario que realiza más consultas corresponde a la franja de 30 a 60 años.

La ludopatía o juego compulsivo es considerada una adicción sin sustancia ya que la persona que la padece crea una relación de dependencia con el objeto, en este caso, los juegos de azar.

“No es la cantidad de dinero que se juega lo que define al jugador compulsivo, sino la adhesión que tiene al juego, es el tipo de relación que establece, el grado de dependencia que se crea”, expresó González Silvetti.

Así es que el juego deja de ser un acto recreativo, libre, sometido a ciertos límites donde se gana o se pierde, para venir a tapar algo: soledades, pérdidas, aburrimiento o la necesidad de salvarse económicamente.

“El juego termina convirtiéndose en un anestésico emocional, jugar hace que no experimenten sentimientos, que no se piense, como una forma de escapar a la propia realidad”, manifestó.

Dijo que los bingos y casinos se convierten “en otro mundo”.

“Representando otra realidad, se comparte un lenguaje particular y se respetan determinados códigos. Por caso, cuando se juega no se habla con otros, en tal caso con la máquina entablándose así una 'pseudo-relación' indiscriminada”, señaló la profesional.

“Allí se encuentra cierta satisfacción que en un comienzo es placentera y luego con el correr del tiempo se transforma de placentera en gozosa. Se convierte el juego así en una pasión”, concluyó.

Desafío: recuperar lo perdido

Frente al desafío de ganar en el juego, el sujeto queda enganchado al compromiso de recuperar todo lo perdido. Evidentemente esta es una ilusión basada en una lógica distorsionada que tiene la finalidad inconsciente de seguir alimentando la compulsión a jugar.

Jugando el tiempo se detiene y el escenario deja de ser la realidad, se mueve a un nivel paralelo, entre la gratificación de fantasías y la frustración; se pierde la noción del tiempo y el valor de las cosas, entre ellas, el dinero; convirtiéndose en un circuito de pérdidas, porque la persona que tiene esta problemática siempre pierde, esto es lo repetitivo.

Las pérdidas no solo se refieren a lo material, se pierde también el trabajo, los amigos, la familia, “hasta la dignidad” como ellos suelen decir. Llegan a “perderse”.

Dónde informarse

El programa en la provincia de Buenos Aires cuenta con una línea telefónica gratuita 0-800-444-4000. En nuestra ciudad, se ubica en O' Higgins 543, teléfono 452-6781, de 9 a 17. Además de González Silvetti se desempeñan las psicólogas Ana María Blanco y Florencia Calatayud.