Ruta 229: Una misión ratificada
EN COINCIDENCIA con el Día del Camino, el miércoles 5 de octubre de 1932, las comunidades de Bahía Blanca, Punta Alta y Puerto Belgrano asistían con justificado beneplácito a la inauguración del camino que unía esos extremos. Se trataba de una imperiosa necesidad de superar las distancias entre nuestra ciudad y aquellos lugares, a cuyo fin el diputado nacional Enrique González había presentado, cuatro años antes, un proyecto ante el Congreso. Diligenciada la iniciativa, el gobierno del presidente Marcelo T. de Alvear dispuso, meses más tarde, de los fondos presupuestarios de rigor para llevar a cabo la obra, en la cual colaboraron el gobierno provincial y el municipio bahiense, con el aporte de diversos materiales.
AUNQUE LOS trabajos habían concluido el 11 de junio de 1932, se dispuso elegir la mencionada celebración para inaugurar el camino pavimentado. El acto se llevó a cabo en proximidades del Policlínico (hoy Hospital Interzonal General de Agudos Doctor José Penna), donde se levantó un obelisco para conmemorar el acontecimiento. El intendente municipal, Agustín de Arrieta, y altas autoridades nacionales y bonaerenses participaron de la ceremonia, que mereció, en las páginas de este diario, amplios espacios, atento a la trascendencia de la jornada.
LOS ARGUMENTOS del proyecto del Dr. González aludían a la trascendencia que implicaría comunicar con un camino de asfalto Bahía Blanca con la Base Naval Puerto Belgrano. Obviamente, también Punta Alta (por entonces formaba parte del distrito bahiense) se beneficiaba con el nuevo trazado.
A CASI ocho décadas de su habilitación, el camino (identificado con la denominación de ruta 229) ha demostrado lo oportuno de aquella propuesta, cristalizada a través de la participación de la Dirección Nacional de Vialidad. La senda asfáltica, incluida la innovación ejecutada hace algunas décadas, ha contribuido a solidificar los vínculos entre nuestra ciudad y el distrito rosaleño. Claro que el paso del tiempo exigía una intervención adicional que permitiera adaptar la obra a las demandas del crecimiento demográfico y del notable incremento del parque automotor.
POR ELLO ES que cabe destacar las tareas de ensanche y repavimentación que se cumplen actualmente y se encuentran en una de las etapas finales. La señalización horizontal y vertical y la colocación de las columnas de alumbrado implican el cumplimiento de compromisos definitorios en el programa pertinente, que se ajusta a los plazos contemplados. Una vez que esta misión finalice, llegará el momento de acometer otra ponderable tarea: el bacheo y la repavimentación de la ruta nacional 249, desde Ciudad Atlántida hasta el empalme con la ruta 3 norte.
AQUELLA FRIA tarde del 5 de octubre de 1932 es recordada, en suma, como el feliz punto de partida de una obra vial que ha jalonado la histórica relación entre Bahía Blanca, Punta Alta y la Base Naval Puerto Belgrano. Bienvenidas, por lo tanto, las mejoras que están a punto de culminar, porque significan no sólo una respuesta a las exigencias que plantean los tiempos sino, a la vez, una revalidación de aquella idea surgida cuando nuestra ciudad acababa de cumplir su centenario.