La Nuevahttps://www.lanueva.comLa Nueva RSSSat, 11 Apr 2026 07:27:32 GMTSat, 11 Apr 2026 07:27:32 GMTDiario La Nueva Provincia SRLLa Nueva<![CDATA[Gustavo Elías: “Ya no hay excusas; tenemos que abordar juntos el progreso”]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-gustavo-elias-ya-no-hay-excusas-tenemos-que-abordar-juntos-el-progresohttps://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-gustavo-elias-ya-no-hay-excusas-tenemos-que-abordar-juntos-el-progreso“Después de semejantes desgracias nos preguntábamos cómo salir adelante. Y acordamos que la única manera era entre todos. A partir de nuestras muchas fortalezas. Las mejores respuestas las vamos a obtener en la medida que salgamos a mostrarnos, a decir quiénes somos, qué podemos dar”.

Gustavo Elías, titular de la Unión Industrial de Bahía Blanca, resumió así el momento que ofrece nuestra ciudad en su 198° aniversario.

“Somos un nodo estratégico, energético, logístico, agropecuario, industrial, petroquímico, académico... Y con un respaldo cultural enorme. O sea, disponemos de un cúmulo de fortalezas para esgrimir de una buena vez. Y con una Región política llamada a convertirse en una Región económica importante”, manifestó el empresario bahiense.

--Elías, usted mencionó una serie de fortalezas que nadie debería poner en duda. ¿Qué nos falta entonces?

--Actitud para ponerlas en práctica. Tenemos mucho para dar. Y más ahora después de la firma de este tratado entre la Unión Europea y el Mercosur, que nos va a permitir ganar mercados que antes teníamos obturados.

--¿Realmente ve ese acuerdo como un punto de partida?

--Sí, claro. Nos va a permitir, por ejemplo, exportar en contenedores productos de calidad, incluso elaborados, lo que va a generar un desarrollo geométrico para los productores y empresarios. Es lo que se viene y obviamente hay que aprovecharlo. Estar a la altura.

“Y en esto incluyo a toda la Región y a la potencialidad de nuestro puerto, que viene creciendo y lidera el sistema portuario argentino en varias facetas, con una línea técnica de excelencia, lo cual lo torna diferente a otros puertos”.

--Este último tiempo hace mucho hincapié en la palabra “unión” y no me refiero a la entidad que preside. ¿A qué lo atribuye?

--A que realmente es tiempo de unión, de planificar el crecimiento. Estamos saliendo de la zona de confort, empezando a caminar. Discutiendo lo que necesitamos para crecer y también lo que aportamos y podemos aportar fronteras afuera.

“La pandemia, los temporales y la inundación claramente funcionaron como un punto de inflexión. De alguna manera ayudaron a repensarnos. Ya no hay excusas; tenemos que abordar juntos el progreso”.

--Dentro de este contexto general, ¿percibe una ciudad más segura que en otros tiempos?

--Se han dado algunos pasos muy importantes. La Justicia conformó la mesa de la droga. Todas las políticas que circulan alrededor surgen en ese sentido. Afortunadamente no padecemos la existencia de carteles como ocurre en ciudades de Colombia o México, por ejemplo. No es un tema nada menor.

--Volviendo al tema de la “Regionalización”, hay que admitir que la UIBB ha encarado una estrategia movilizadora en ese sentido.

--Bueno, ahí tenemos los recientes convenios que hemos firmado con algunos municipios del sudoeste bonaerense (Adolfo Alsina, Villarino y Saavedra). Bahía, históricamente, le ha dado la espalda a la Región. Hoy estamos convencidos de la necesidad de impulsar una integración que nos permita, de manera conjunta, posicionarnos en lo económico, en lo turístico y también en lo industrial.

“Estamos tratando de abrazar a la Región, de crear un ámbito potente para salir a discutir nuestro desarrollo productivo en forma global. La ciudad, como cabecera regional, debe asumir un rol de liderazgo en este nuevo proceso que se avecina.

--¿Allí podemos incluir la necesidad de una mayor autonomía de nuestros municipios?

--Entendemos que debe lucharse en esa dirección, por municipios con decisión propia a la hora de discutir el progreso. La distancia con los centros de decisión obliga a empezar a tomar una buena parte de las decisiones desde nuestro medio.

--Si tendría que señalar alguna debilidad en cuanto a este momento de Bahía, ¿cuál sería básicamente? ¿A qué apuntaría?

--A la falta de instrumentación de políticas públicas. Las grandes obras, por ejemplo, datan de muchísimos años atrás. Bueno, creo que es hora de empezar a repensar este tema. Seguimos luchando con ciertas limitaciones estructurales y la necesidad de replantear el desarrollo urbano. Fueron muchos años de mirar del suelo hacia arriba y no mirarnos hacia abajo.

“Seguimos padeciendo la carencia de una estrategia colectiva. Se trata de un desafío y demanda unidad. Tenemos que aprender a vivir con lo nuestro, ver de dónde sacamos recursos y poner a Bahía en el lugar que tiene que estar. Es responsabilidad nuestra. ¿Si algo me molesta? ¡Y sí! Que haya otras comunidades que se hacen oír con mayor fuerza que la nuestra. En eso estamos”.

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<![CDATA[Así es el cronograma de celebración]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-asi-es-el-cronograma-de-celebracionhttps://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-asi-es-el-cronograma-de-celebracionDe cara a su Bicentenario, la ciudad se une para festejar su aniversario en una propuesta que reúne lo mejor de nuestra comunidad: su gente y su identidad.

Con el acto oficial previsto para las 10 en la municipalidad, comenzará la celebración.

La continuidad de los festejos será a partir de las 14, con otra edición de Plaza Viva, que contará con música y shows en vivo de artistas locales, feria itinerante de la Economía Social con más de 120 emprendedores, food trucks y carros cubaniteros, Estación para infancias PlaPla, peña y más actividades.

Se dispondrá un escenario en las escalinatas del Palacio Municipal, que desde las 16 dará lugar a diversos espectáculos con artistas locales.

Habrá presentaciones de Rodi Muskaripa; Dúo Zanata en puerta + Sofía Pagella en voz + Asociación Bahiense de Tango (baile); el Coro Estable de la Ciudad (OAS); Tachame la Doble y Kaiser Carabela.

En tanto, a partir de las 17, se reeditará “La Noche del Centro”, una propuesta que busca transformar el microcentro en un gran espacio de celebración colectiva, del que tomarán parte más de 200 locales comerciales.

Bajo la temática “El cumpleaños de la ciudad”, la iniciativa se desarrollará de 17 a 21 horas e invitará a comerciantes, vecinos y visitantes a ser parte de una jornada con promociones exclusivas, intervenciones artísticas y múltiples actividades culturales.

La peatonalización para la "Noche de los Comercios", desde Brown hasta Dorrego, será de 17 a 21; mientras que calle Alsina, entre Chiclana y San Martín, estará cerrada al tránsito vehicular desde las 8.

También, en el marco de los festejos por un nuevo aniversario de la ciudad, la Asociación Bahiense de Atletismo llevará adelante el torneo “Aniversario Ciudad de Bahía Blanca”, una jornada deportiva que reunirá a atletas locales y de la región.

El evento tendrá lugar desde las 15 en el Complejo Las Tres Villas, en la pista Armando Sensini. La competencia incluirá una amplia variedad de pruebas de pista y campo, abarcando desde categorías formativas hasta mayores y máster.

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<![CDATA[Una ciudad en transición, con heridas abiertas y a las puertas de grandes inversiones]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-una-ciudad-en-transicion-con-heridas-abiertas-y-a-las-puertas-de-grandes-inversioneshttps://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-una-ciudad-en-transicion-con-heridas-abiertas-y-a-las-puertas-de-grandes-inversionesBahía Blanca llega a un nuevo aniversario en un escenario marcado por contrastes, pero también por señales que permiten proyectar una recuperación en el tiempo.

A poco más de un año de la inundación de marzo de 2025, la ciudad continúa recomponiéndose de un impacto que dejó huellas profundas, tanto en su infraestructura como en su dinámica social y económica.

El temporal no sólo generó daños inmediatos, sino que también dejó al descubierto fragilidades estructurales que venían acumulándose desde hace décadas.

Más allá de las urgencias de miles de bahienses, la respuesta inicial permitió recuperar funcionamiento en áreas críticas, pero con el correr de los meses se fue consolidando una idea que hoy aparece como central: la reconstrucción será necesariamente un proceso largo.

No se trata de volver a una situación previa, sino de avanzar hacia un esquema más resiliente, lo que implica tiempo, inversión y planificación sostenida.

El comercio está exigido

En ese marco, la recomposición avanza de manera desigual. Varios sectores (no todos) vinculados a la producción y a la exportación muestran capacidad de recuperación más rápida, mientras que aquellos asociados a la economía cotidiana continúan atravesando dificultades.

El comercio es, probablemente, el caso más evidente de esta tensión.

A la caída del consumo se suma un cambio más profundo en los hábitos de compra. El avance del comercio electrónico, la mayor disponibilidad de productos importados y la transformación de los canales de distribución están modificando el funcionamiento tradicional del sector.

En este contexto, muchos negocios enfrentan un escenario incierto, con márgenes reducidos y la necesidad de adaptarse a nuevas reglas.

La reconversión comienza a aparecer como un proceso inevitable. La incorporación de herramientas digitales, la redefinición de la oferta, la integración con esquemas logísticos más eficientes y nuevas formas de vinculación con el consumidor son algunos de los caminos posibles. Sin ese proceso, el riesgo de pérdida de competitividad y cierre se vuelve cada vez más concreto.

El centro en la mira

Este fenómeno tiene además una expresión territorial clara. El centro de la ciudad, históricamente núcleo comercial, administrativo y social, comienza a mostrar signos de transformación. Menor circulación, sectores degradados, edificios abandonados y cambios en la dinámica cotidiana plantean la necesidad de repensar su rol en el nuevo contexto.

La recuperación del área central, no sólo en términos económicos sino también urbanos y estéticos, aparece como un desafío estratégico hacia adelante.

Nuevas tensiones

A estos cambios se suma un contexto más amplio, atravesado por transformaciones tecnológicas y productivas.

La digitalización, la automatización y las nuevas formas de organización del trabajo ya generan tensiones en sectores como el transporte, la salud y la educación. Se trata de procesos que no son exclusivos de la ciudad, pero que impactan en su estructura económica y social y que seguirán profundizándose en los próximos años.

Obras clave

En ese marco, también comienzan a registrarse algunos avances en materia de infraestructura vinculada a la reconstrucción. Uno de los casos es el canal Maldonado, donde ya se colocan los pilotes para el primer puente.

La obra, que se puso en marcha tras los daños provocados por la inundación de 2025, apunta a triplicar la capacidad de transporte de agua de un sistema construido hace casi ocho décadas.

Si bien se trata de trabajos que demandarán tiempo, marcan una dirección en el proceso de adecuación de la ciudad frente a eventos de mayor exigencia.

Base productiva

En este escenario, Bahía Blanca cuenta con un elemento a favor que resulta determinante. Una parte significativa de su economía está vinculada a sectores que hoy muestran dinamismo a nivel nacional, como la energía y la agroindustria. Este rasgo, que ya formaba parte de su perfil histórico, adquiere mayor relevancia en el contexto actual.

La agroindustria regional continúa expandiéndose y ese crecimiento se refleja de manera directa en el movimiento portuario. Las terminales locales mantienen un flujo sostenido de embarques de granos y subproductos, consolidando su participación dentro del sistema exportador argentino. Los datos recientes lo evidencian con claridad.

En enero de 2026 operaron 115 buques en el puerto, frente a 85 en igual mes de 2025 y 66 en 2024. El ingreso de camiones superó las 40.800 unidades, mientras que el movimiento ferroviario también se mantuvo en niveles elevados, con más de 4.500 vagones. Estos números reflejan tanto el aumento de la producción como la capacidad del sistema portuario para canalizar mayores volúmenes.

Perfil ampliado

A la operatoria tradicional se suma una creciente participación de cargas vinculadas al sector energético. Equipos industriales de gran porte, componentes para infraestructura y estructuras destinadas a proyectos asociados a Vaca Muerta forman parte de una operatoria cada vez más compleja.

Este tipo de movimientos consolida a Bahía Blanca como una plataforma logística integral, con capacidad para atender distintos segmentos productivos.

Nuevas inversiones

En esa línea, las inversiones proyectadas refuerzan el escenario de expansión. El proyecto anunciado por Transportadora de Gas del Sur, con una inversión estimada en 3.000 millones de dólares, apunta a ampliar la infraestructura para el procesamiento y transporte de líquidos de gas natural, con impacto directo en la región.

A esto se suma la posibilidad de nuevas inversiones en el complejo de fertilizantes. Adecoagro evalúa avanzar con una planta propia, mientras que el esquema industrial vinculado a Profertil y Pampa Energía analiza ampliar su capacidad con una eventual tercera planta de urea.

De concretarse, estos proyectos, más alguno más en carpeta, implicarían un salto en la producción y en los volúmenes exportables, con impacto directo en la actividad portuaria, el empleo y la dinámica regional. En ese escenario, Bahía Blanca reafirma su rol como nodo estratégico dentro de la matriz energética y agroindustrial del país.

Obras portuarias

El sistema portuario, por su parte, también avanza con obras orientadas a acompañar este crecimiento. El desarrollo del muelle en General Cerri será un nuevo aporte a la comunidad, mientras que las mejoras en accesos viales buscan ampliar la capacidad operativa y mejorar la eficiencia en la circulación de cargas, elementos clave para sostener el ritmo de expansión que muestran los sectores productivos.

En contraste, persisten demoras difíciles de explicar en obras viales de alto impacto para la conectividad urbana y regional.

La autopista de circunvalación conocida como “El Cholo” y el paso urbano, junto con la traza de la ruta 33, continúan sin avances significativos, en un escenario de paralización de proyectos que habían sido considerados estratégicos.

Se trata de intervenciones clave para mejorar la circulación, reducir riesgos y acompañar el crecimiento del área metropolitana, cuya falta de definición sigue operando como una remora en la dinámica urbana.

Servicios estables

Si bien aún resta mucho por hacer, en medio de este proceso comienzan a observarse también algunos avances en servicios esenciales. Durante el último verano, el sistema de provisión de agua logró responder sin inconvenientes de magnitud, a diferencia de lo ocurrido en temporadas anteriores.

Aunque se trata de un avance puntual, al menos constituye un bálsamo dentro de largos años signados por la carencia de un servicio esencial

Desafíos amplios

El escenario económico general, sin embargo, plantea desafíos adicionales. La Argentina, al igual que gran parte del mundo, atraviesa un proceso de reconversión impulsado por nuevas tecnologías y cambios en los sistemas productivos.

En este contexto, uno de los desafíos centrales será ampliar la base de sectores que logran crecer, generar empleo y reducir la desocupación, intentando que la brecha existente entre el sur de la ciudad, castigado y con numerosos asentamientos precarios, logre acercarse a un norte muy diferente.

Bahía Blanca, con su inserción en cadenas estratégicas como la energía y la agroindustria, tiene condiciones para formar parte de ese proceso. Pero esa ventaja deberá complementarse con la capacidad de integrar ese crecimiento con una mejora sostenida en su entramado urbano y social.

Mirada futura

En este aniversario, la ciudad se presenta así en una etapa de transición. Con una reconstrucción que demandará tiempo, con sectores que enfrentan desafíos profundos y con otros que avanzan con fuerza. Entre esas tensiones se define un presente complejo, pero también una oportunidad.

A dos años del bicentenario, Bahía Blanca comienza a delinear el escenario en el que llegará a esa fecha simbólica. No sólo como balance de su historia, sino como punto de referencia para proyectar su futuro en un contexto económico y tecnológico en transformación.

El camino hacia adelante no será inmediato ni lineal. Mucho depende de lo que sucederá a nivel nacional, pero en la medida en que logre sostener sus fortalezas productivas, acompañar la reconversión de su economía y avanzar en su recuperación, la ciudad podrá consolidar un perfil que combine desarrollo productivo con mayor equilibrio urbano.

Se trata de un proceso que exigirá tiempo, pero que ya comienza a ofrecer algunas señales en esa dirección. Ojalá así sea.

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<![CDATA[Fotografías que cuentan historias]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-fotografias-que-cuentan-historiashttps://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-fotografias-que-cuentan-historiasA sólo dos años de su bicentenario, Bahía Blanca invita a mirar hacia atrás para descubrir las pequeñas grandes historias que construyeron su identidad. Más allá de las fechas y los hitos oficiales, hay escenas cotidianas, personajes olvidados y momentos curiosos que sobreviven en viejas fotografías.

En esta selección de diez imágenes antiguas, el pasado cobra vida: cada una es una puerta a anécdotas singulares, rincones transformados por el tiempo y detalles que ayudan a entender cómo esta ciudad se fue narrando a sí misma, entre el progreso, las costumbres y la memoria colectiva. 

Tarugos flotantes

En 1911 el intendente municipal, Valentín Vergara, adjudicó las primeras 40 cuadras para el reemplazo del pavimento de adoquines de granito por tarugos de madera.

Esa modalidad se había impuesto como alternativa de menor costo y fácil colocación, con probado éxito en Buenos Aires y Rosario. A diferencia de los tarugos de algarrobo que se usaron en otras ciudades, en la nuestra se impuso el uso del caldén, de buen resultado y más económico.

El granito retirado se volvía a colocar en los barrios, mientras que la madera renovó el aspecto de las calles céntricas.

“Esta obra representa una mejora para el tránsito, para la valorización de la propiedad e higiene, ventajas que fundan un orgullo para un municipio que demuestra su celo progresista y la honestidad de su gestión”, señaló este diario.

Ya operativo, el pavimento resultó un fracaso. Primero, porque los tarugos dilataban ante las exigencias del clima local y las calles explotaban, saltando las piezas de manera peligrosa. Con las lluvias, el agua arrastraba la madera, la cual era secuestrada por los vecinos para sus cocinas y calefactores. En la década del 30 se comenzó a utilizar material bituminoso derivado del petróleo, toda una modernidad.

Aviones en Villa Harding Green

En 1929 comenzó la historia de la aviación comercial de cabotaje en nuestro país con la implementación del servicio regular de cargas y pasajeros entre nuestra ciudad y Comodoro Rivadavia, con escalas en Trelew y San Antonio Oeste.

La empresa a cargo era la Aeroposta Argentina, subsidiaria de la Compagnie Générale Aéropostale, fundada en Francia por Pierre-Georges Latécoère.

Para cubrir la llamada ruta Patagónica utilizaba aviones Laté 25 y Laté 28, a cargo de pilotos franceses como Jean Mermoz, Henri Guillaumet y Antoine de Saint Exupéry, a los que se sumaron los locales, Rufino Luro Cambaceres, Próspero Palazzo, Ricardo Gross y Domingo Irigoyen.

El aeropuerto local fue construido en Villa Harding Green, disponiendo de un hangar, oficinas, una torre trasmisora y la pista de tierra con iluminación a kerosene. En ese lugar funcionó hasta 1971, cuando se inauguró la actual aeroestación Comandante Espora.

Najdorf por el récord

Tres años llevaba en nuestro país el ajedrecista Miguel Najdorf (1910-1997) cuando, en 1941 llegó a nuestra ciudad. Nativo de Varsovia, Polonia, había pedido asilo ya que su país fue invadido por los alemanes.

Gran Maestro Internacional, Najdorf era famoso por su prodigiosa memoria, la cual le permitía retener partidas completas y recrearlas sin problemas.

Aquella visita de 1941 tuvo una particularidad: llegó dispuesto a batir el récord internacional de partidas simultáneas, jugando contra 222 tableros. El encuentro tuvo lugar en el salón Bariloche del club Olimpo, donde se dispusieron varias filas de mesas con los tableros.

En casi 21 horas de juego, Najdorf ganó 202 partidas, hizo 12 tablas y tuvo 8 derrotas. Tiempo después un allegado al ajedrecista contó una anécdota de aquella jornada.

“En un momento, un rival, médico, recibió una llamada urgente. Salió y los auxiliares supusieron que había perdido y levantaron el tablero. Cuando vuelve, se desespera; pero Najdorf lo soluciona: dispone las piezas tal como estaban en el momento de la confusión. Recordaba cada detalle como los de los otros 221 tableros”.

Solitario

Cuando en 1906 se inauguró el parque Municipal (actual parque de Mayo), la avenida Alem comenzó a tomar vida. Hasta entonces era un sector de quintas y poco a poco empezó a sumar una atractiva arquitectura.

Una de las primeras obras, pintoresca y solitaria, se ubicó a pocos metros del paseo. Fue diseñada en 1909 por el arquitecto Joaquín Saurí, un chalet tipo "fantasía", muy en boga en los barrios Parque.

El inmueble tenía un destino particular: servir de lavadero, cuarto de planchado y habitación del quintero para una familia de la “haute bahiense”. "Nada más trivial que esto y, no obstante, el arte ha sabido elevarlo a buena altura, disfrazando lo pobre del interior con un exterior agradable en extremo", se comentó.

El castillito de la avenida Alem, como se lo conoce, ha logrado sobrevivir en el tiempo, inventariado como bien patrimonial, un tanto perdido entre nuevas construcciones.

El sumergible

La fotografía es de 1963 y muestra el puente vehicular de calle Casanova, sobre el arroyo Napostá. Las lluvias registras en Sierra de la Ventana provocaron su crecida y las aguas excedieron la capacidad del cauce.

Lo curioso es que con cada crecida el puente quedaba bajo el agua, lo cual evidenciaba su inadecuada ubicación. Sin embargo, cuando se inauguró, en 1952, fue presentado como “un puente sumergible”, lo cual sugiere que se sabía de esa condición.

La situación fue corregida en 1968, con la construcción de un nuevo puente, adecuado en altura y mejorada su condición estructural. La inundación de marzo de 2025 dejó en claro su capacidad para resistir solicitaciones extremas.

La carrindanga, el camino

Camino con historia si las hay el de La Carrindanga, que se supone fue la huella que siguió la expedición fundadora de 1828. La designación corresponde al nombre de un bar ubicado en su recorrido, aunque no fue hasta principios de los 60 que se lo comenzó a llamar de esa manera.

En 1906 se lo mencionó como “el camino que une la ciudad con los establecimientos de Salvá, Echevarría, Laspiur, Calvento y Newton, pasando por el molino Vanoli y la Chacra Echave”.

En 1946, cuando la Asociación de Ganaderos pidió a Vialidad Provincial que lo arreglara lo menciona como el camino que conduce al “paraje puente Canessa”.

En 1956, cuando se trabaja en su arreglo –fotografía superior— se lo nombra como el “camino Salvá”.

Recién en 1967 aparece la denominación de La Carrindanga. Así se lo menciona hasta el presente, incluso a despecho de la ordenanza que en 2014 lo renombró como Paseo Urbano Juan Domingo Perón.

El último choque

Es 2 de diciembre de 1938. Dos meses antes el Concejo Deliberante había aprobado la ordenanza cancelando el servicio del tranvía eléctrico, luego de 27 años de operatividad.

Aquel día, el automóvil patente 067 de General Conesa, Río Negro, cruzó la esquina de Zapiola y Buenos Aires (actual Yrigoyen) sin advertir la llegada del coche Nº 18 de la Línea 1, el cual lo embistió de costado. El impacto no fue fuerte porque Miguel Coletta, motorman, alcanzó a frenar, con lo cual los daños fueron menores.

Minutos después llegó al lugar personal de la comisaría primera, que tomó declaraciones y realizó un croquis de situación. Cuando llegó el fotógrafo de La Nueva Provincia, agentes, conductores y curiosos se prestaron felices a ser retratados.

Diez días después el último tranvía ingresó al depósito de Chile y Undiano, cerrando la historia.

Las cinco esquinas

Nacieron en 1906, con el trazado del barrio, cuando la calle diagonal de acceso a Villa Mitre al encontrarse con Caseros y Garibaldi generó cinco esquinas.

Siempre las esquinas son lugares singulares en una manzana, una referencia, un espacio distintivo.

Por eso en el tiempo cada una de estas cinco tuvo un destino comercial, con negocios que se convirtieron en referentes del barrio, entre ellos el cine que fue Las Cinco Esquinas y luego París.

En la fotografía, ubicable en los 60, aparece la confitería París y a la derecha se advierte parte del pedestal del mástil que el club Villa Mitre donó al barrio en 1949. Si Villa Mitre es una ciudad dentro de la ciudad, las cinco esquinas es uno de sus principales símbolos.

La puerta de entrada

En 1884 llegó el ferrocarril. La punta de rieles había quedado detenida en Azul y finalmente el Ferrocarril del Sud completó el tendido para llegar al muelle que tenía concesionado en Ingeniero White.

La estación Bahía Blanca fue primero de ladrillo y teja y luego tomó aires afrancesados, con una fachada símil piedra y una gran marquesina de hierro y vidrio que recorre todo su frente.

Fue durante décadas la puerta de entrada a la ciudad. Artistas, políticos, presidentes, deportistas, hacendados, visitantes. Todos llegaban a ese lugar, cuya playa de estacionamiento desbordaba de automóviles esperando alguno de los varios servicios y destinos que tenía la ciudad.

Bahía Blanca ya no tiene servicio ferroviario y desde hace un año la históricas estación ha quedado fuera de todo uso y cerrado su acceso.

El gran nebulizador

En 1918, luego de años de pedidos y reclamos, la empresa del Ferrocarril del Sud comenzó la construcción de un puente peatonal sobre su playa ferroviaria, uniendo las avenidas Parchappe y Cerri.

El movimiento de trenes era por entonces tan intenso y variado que era difícil realizar el cruce sin exponerse a un accidente, caminando entre vagones y con el paso contante de formaciones.

La obra fue prefabricada en Leeds, Escocia, y llegó en barco al puerto local, transportada luego al sitio de montaje. La estructura fue pintada de negro y hasta hoy se la conoce como el Puente Negro.

Un uso adicional inesperado que tuvo fue el de funcionar como soporte para el tratamiento de niños congestionados. Las madres los subían en el puente y esperaban el paso de las máquinas a vapor, las cuales hacían las veces de gran nebulizador.

Hoy el puente negro es una estructura de poco uso. Ya no hay trenes que evitar ni tampoco están los murallones que impedían el paso caminando a nivel de suelo. Es la pieza icónica del parque generado en el lugar por los propios vecinos.

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<![CDATA[198 años de Bahía Blanca: trabajo, comunidad y resiliencia]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-198-anos-de-bahia-blanca-trabajo-comunidad-y-resilienciahttps://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-198-anos-de-bahia-blanca-trabajo-comunidad-y-resilienciaBahía Blanca cumple 198 años. Una ciudad construida a partir del trabajo, de la vida comunitaria y de una forma muy propia de organizarse y seguir adelante aun en contextos difíciles.

A lo largo de su historia, fue consolidando una identidad marcada por el hacer cotidiano y por la convicción de que los desafíos se enfrentan mejor de manera colectiva.

Es una fortaleza que nace de raíces profundas, ligadas al esfuerzo diario y a la certeza de que nadie sale adelante en soledad.

En ese entramado diverso de actores que forman parte de la vida bahiense, desde hace 25 años Profertil desarrolla su actividad en Ingeniero White.

Desde 2001 es la principal y única productora de urea granulada del país, y su presencia en la ciudad se fue construyendo también a partir de una vinculación sostenida con la comunidad.

Esa forma de trabajo incluye, desde los inicios de la producción, la apertura de la planta a la comunidad a través de programas de Visitas, así como iniciativas orientadas al fortalecimiento social y educativo en Ingeniero White, como Creciendo en Comunidad, Mesa de Proyectos, Programa de Huertas y Educar para Transformar, su programa de becas educativas. Espacios pensados para el diálogo, el acompañamiento y la construcción conjunta.

Durante 2024 y 2025, ese recorrido previo permitió participar de manera articulada en distintos programas municipales orientados a la reconstrucción y al fortalecimiento de la ciudad, como Orgullo Escolar, Clubes de Pie y Reverdecer Bahía, iniciativas que fueron posibles gracias al compromiso de la comunidad y al trabajo en red entre instituciones, organizaciones y vecinos/as.

A 198 años de su fundación, Bahía Blanca sigue encontrando su mayor fortaleza en su gente y en los vínculos que se tejen día a día.

Profertil saluda a la ciudad desde ese lugar, agradecida de ser parte de una comunidad resiliente que construye futuro a partir de lo compartido.

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<![CDATA[Unipar y Bahía Blanca, una historia compartida]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-unipar-y-bahia-blanca-una-historia-compartidahttps://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-unipar-y-bahia-blanca-una-historia-compartidaMarcada por el esfuerzo colectivo, su espíritu solidario, y la capacidad de transformarse; Bahía Blanca cumple un nuevo aniversario. En ese recorrido, Unipar se enorgullece de ser parte activa de la ciudad y de su desarrollo, acompañando su crecimiento y proyectando futuro junto a la comunidad.

Los 198 años de Bahía Blanca coinciden, además, con un hito significativo para quienes hacen a Unipar: los 40 años de la fábrica en el Polo Petroquímico local. Cuatro décadas de trabajo continuo, de hacer que la química suceda en conjunto con la gente que habita el lugar donde opera.

Desde sus inicios, la planta de Unipar en Bahía Blanca ha sido parte del entramado industrial de la ciudad, generando empleo, conocimiento y desarrollo productivo. Pero su historia no se mide sólo en años o capacidades industriales, sino también en la relación cotidiana con las personas, las instituciones y las organizaciones que conforman la vida local.

El tiempo compartido reafirma el rol que asumió la compañía al afirmar que es agente de transformación de las comunidades de su entorno, desarrollando iniciativas concretas que promueven el desarrollo de la ciudad: a través del programa de las prácticas profesionalizantes supervisadas -PPS- estudiantes de escuelas secundarias técnicas de la localidad tienen la oportunidad de dar sus primeros pasos en el ámbito industrial y fortalecer su formación trabajando en campo.

Estos mismos estudiantes, y la comunidad en general, a su vez, tienen la posibilidad de conocer Unipar en primera persona e indagar en los procesos que se suceden en una industria de estas características, mediante el programa Fábrica Abierta.

Esta iniciativa -pionera en la industria petroquímica- permitió que más de 7000 vecinos, en los últimos años, conozcan qué es lo que hace y de qué manera.

Con el Vivero Unipar, protagonista de las dos etapas del programa Reverdecer Bahía se lleva adelante la reforestación de los espacios urbanos en conjunto con el municipio.

Así como Bahía Blanca ha sabido crecer y adaptarse a lo largo de casi dos siglos, Unipar continúa evolucionando, renovando su compromiso con el desarrollo sostenible y el progreso compartido. Entienden que el crecimiento industrial sólo es posible cuando se construye en equilibrio con el desarrollo social, económico y ambiental del territorio.

En este aniversario de Bahía Blanca y en los 40 años de esta fábrica, celebran el camino recorrido y renuevan el compromiso de seguir construyendo futuro junto a la ciudad. Porque la historia de Unipar es parte de su historia, y porque allí creen en el valor de transformar, juntos, el presente y el mañana de esta animosa ciudad.

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<![CDATA[Una biblioteca tallada de historias]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-una-biblioteca-tallada-de-historiashttps://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-una-biblioteca-tallada-de-historiasPor Lias Jose Thornton (*)

“Anduve dando vueltas por la ciudad en busca de huir un poco del hogar y, de paso, encontrarme con el lugar donde creció mi madre.

Entre los sitios que visité está la Biblioteca Rivadavia. Una histórica estructura clásica, tan bella con sus vitrales en la entrada y suficientemente fuerte y resistente como para haber mantenido todos sus libros a salvo durante la inundación pasada.

En el fondo de la planta baja hay una puerta que da a una sala de lectura que me atrajo enseguida. No solo por sus techos altos, los imponentes retratos al óleo, el impresionante silencio colectivo o incluso el piso bien conservado; sino, también, por sus bancos de lectura. Pequeñas mesas individuales de madera oscura, viejas pero fuertes con su sillita de cada lado, enfrentadas para poder leer y mirar a los ojos a tu acompañante literario, o algún fantasma fundador, organizadas de dos en dos en filas casi hasta el fondo de la habitación e incluso aún más particular y razón por las que las menciono: todas están casi completamente marcadas.

Marcas de las vidas que han pasado por este lugar en busca de leer un libro, esconderse o simplemente estar tranquilos. Niños, adultos, adolescentes. Han tenido la idea o el impulso de tallar con algo estos bancos y dejar un mensaje. Corazones con iniciales, citas secretas, amenazas e incluso sueños. Todas estas son las huellas de quienes han sentido algo en este lugar.

De entre todo el mejunje de mensajes, destaco en particular uno de la última fila del lado izquierdo a la puerta, en el banco 3 o 4, justo bajo una punta del vidrio que protege estas historias: un corazón medio grande encierra “Fabian y Claudia 30/6/83”.

¿Qué habrá sido de este amor? Intento imaginar a una parejita de jóvenes sentados juntos y susurrándose cosas al oído, ella tal vez intentando fingir que lee mientras lo mira a él de reojo, las manos entrelazadas bien fuerte debajo de la mesa para que nadie los mire, un “shh” de fondo cada vez que se ríen muy alto ¿Los habrán atrapado por marcar este corazón? ¿Seguirán juntos? ¿Cómo era la vida bahiense en 1983 para ellos? Tal vez también intentaban huir de la vida diaria o al fin se sentían libres de expresarse, de ser ellos mismos, esperanzados por la vuelta de la democracia en el país. ¿Qué pensaban ellos al respecto?

Cuando más tarde volví a la casa de mis abuelos me quedé viéndolos en su rutina, en cómo interactúan, cómo se entienden de forma instintiva, ese amor silencioso pero que sigue ahí. Quizás ellos también tallaron algún banco o árbol en un intento de dejar rastro de su amor, quizás mi mamá también lo hizo con alguien en su momento. En mi mente pienso, espero, que esa pareja haya sido feliz y que aún sigan juntos, como mis abuelos”.

(*) Estudiante de Literatura y Escritura de la Universidad del Arte, con antepasados en Bahía. En 2025 estuvo en la ciudad y recorrió el lugar.

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<![CDATA[La increíble historia de la cooperativa Eéctrica que jamás pudo generar energía]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-la-increible-historia-de-la-cooperativa-eectrica-que-jamas-pudo-generar-energiahttps://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-la-increible-historia-de-la-cooperativa-eectrica-que-jamas-pudo-generar-energiaEn 1934, un grupo de vecinos imbuidos con el cooperativismo, buscando abaratar precios y prestar el mejor servicio posible fundó la Cooperativa Eléctrica de Bahía Blanca, con el objetivo de producir, introducir, transportar, distribuir y vender energía eléctrica en la ciudad.

Liderado el emprendimiento por Víctor Maronna, uno de los fundadores de la Cooperativa Obrera, ese mismo año comenzó la conscripción de socios-accionistas, logrando una respuesta inmediata, al punto que en pocos meses sumó 4 mil asociados, entre los que se contaban Francisco Cervini, Agustín de Arrieta, Florentino Ayestarán, Francisco Ferrández, Ramón Olaciregui, Juan Campaña y Julio Simón, entre otros.

Un año después se adquirió un amplio terreno en avenida Colón y Teniente Farías y se contrató con el ingeniero Luis Heres el proyecto de la usina, que desde lo estético fue resuelto con líneas art decó, un estilo muy relacionado con la modernidad y la energía.

Mientras se avanzaba con la obra, los directivos realizaban los trámites para obtener la habilitación correspondiente. Nunca imaginaron que su objetivo jamás vería la luz.

Dos vetos

En febrero de 1937 el Concejo Deliberante (CD) elevó a consideración del Departamento Ejecutivo la ordenanza autorizando a la cooperativa eléctrica a generar y distribuir electricidad.

Todo parecía andar sobre rieles, hasta que el jefe comunal, Martín Dithurbide, vetó la normativa. De acuerdo al contrato de 1926, en el cual el municipio concesionó esa prestación a la Italo Argentina (CIAE), no se podía dar lugar a ninguna otra compañía que elaborara electricidad. Fue el principio de un conflicto sin fin.

Si bien el CD adecuó la ordenanza buscando quebrar esa limitación, Dithurbide se encargó de vetarla por segunda vez.

Los directivos cooperativistas recurrieron a la justicia para que revisara aquella concesión y pidió se identificara a quienes entregaron, “atada de pies y manos a la comuna”, el predominio y monopolio de la electricidad.

En 1937 quedó terminado el edificio, organizado con una gran sala para motores, otras para repuestos y depósitos y un sector administrativo. Un tanque elevado de 80 mil litros marcaba la presencia del edificio y garantizaba el funcionamiento de las máquinas todo el año, una instalación de 800 HP con capacidad de generar energía para todo el partido.

Sin embargo el tiempo fue transcurriendo sin obtener un resultado favorable y para colmo de males en 1940 el gobernador Manuel Fresco aprobó una nueva ley, por la cual estableció que las cooperativas sólo podían prestar servicios en zonas rurales o a poblaciones de hasta 2 mil habitantes.

Cuando todo parecía perdido de manera definitiva apareció un nuevo escenario. En 1948 el gobierno de Juan Domingo Perón estatizó el servicio, promoviendo que fueran las cooperativas locales las que se hicieran cargo de la distribución, compensando las falencias y los altos precios de las empresas extranjeras.

En ese contexto se creó la Empresa de Electricidad de la Provincia de Buenos Aires (CEP), que en realidad no terminó de generar ventaja alguna para las cooperativas, salvo, según dijeron sus directivos, “la dudosa manera de sentir el patriotismo únicamente diciendo que la prestación ahora era argentina”.

Cambio de rumbo

La Cooperativa eléctrica entendió que debía encontrar alternativas que le permitiesen mantener su existencia. Así, en 1951 amplió el alcance de sus funciones, sumando dos actividades: servir como frigorífico –incorporando cámaras de frío— y montar una fábrica de hielo, elemento de altísima demanda.

Se implementaron las modificaciones necesarias en el edificio, se montaron seis cámaras de frío y con el producido de las nuevas actividades se pudo mantener en operatividad y sostener a sus 5 mil socios.

Hubo en el medio rumores sobre una posible expropiación, la posibilidad de instalar en el lugar la escuela de la policía provincial y hasta se habló de ceder el edificio al Instituto Tecnológico del Sur.

En el verano de 1957 la cooperativa produjo 90 mil barras de hielo mientras que las cámaras estaban completas con frutas, quesos, jamones, lechones y aves.

Más allá de ese nuevo rumbo, la entidad nunca renunció a la posibilidad de generar electricidad.

De hecho, en 1958 obtuvo un permiso provincial para prestar ese servicio a los barrios suburbanos, con la condición de realizar un tendido de cables subterráneo, una obra que excedía sus recursos económicos.

En los 60 la entidad tuvo un cambio significativo al ser adquirida por la Cooperativa Obrera, sumando la venta de fruta al menudeo e incorporando un sector a la venta de electrodomésticos. También montó un espacio de juegos infantiles y una biblioteca especializada en temas cooperativos.

Fue la última actividad de la entidad. En 1969 puso punto final a su existencia, el edificio fue subastado y demolido en 1973 para dar lugar a una fábrica de galletitas y tiempo después salió a remate el terreno residual.

Se cerró así una historia de casi 40 años, un esfuerzo sostenido por brindar electricidad a precios ventajosos que no pudo doblegar a un intrincado entramado social, político y burocrático.

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<![CDATA[Bahía Blanca, mucho más que una ciudad de paso]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-bahia-blanca-mucho-mas-que-una-ciudad-de-pasohttps://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-bahia-blanca-mucho-mas-que-una-ciudad-de-pasoCiudad portuaria, industrial, universitaria, deportiva, cultural y comercial, Bahía Blanca se constituye en sí misma en un gran escenario de encuentros, favorecidos por su equipamiento acorde a las necesidades y su alta conectividad.

Bahía Blanca posee con ventajas y capacidades que la condicionan como una ciudad idónea para la organización de congresos, ferias, reuniones deportivas, comerciales y culturales. Tanto una modesta reunión, como los encuentros de grandes dimensiones, encuentran en nuestra ciudad una opción interesante para convertirse en su sede.

No es novedad que Bahía Blanca se ha convertido en los últimos años en centro de inversión de servicios, restaurantes, museos de jerarquía, hotelería y actividades recreativas que muestran las necesidades de un sector que ha sabido capitalizar esta actividad en contraposición de una ciudad que “no se considera turística”.

Sin lugar a dudas que la ciudad, como destino urbano, se encuentra en una posición de privilegio en el contexto de la provincia de Buenos Aires, ya que cuenta con todos los componentes necesarios de un sistema.

Las posibilidades turísticas que ofrece la ciudad se enmarcan dentro de la modalidad del Turismo Urbano, en función a su rica historia, amplia oferta cultural, y las  posibilidades que ofrecen las diferentes alternativas de recreación; encuentros académicos y Deportivos, Ciudad de Compras, Ferias y Fiestas se convierten en los atractivos que la transforman en un nodo de atracción de un ámbito de influencia de una amplia región.

Para aquellos que la quieran visitar y recorrer, se pueden recomendar 6 circuitos temáticos.

1) Camino del Centro Histórico

Con un origen que data del año 1828, Bahía Blanca se erigió como un fuerte militar llamado Fortaleza Protectora Argentina, en el marco de una política nacional de avanzada sobre los hoy día territorios bonaerenses. Su fundador fue el Coronel Ramón Estomba, denominando a esa primera población como Nueva Buenos Aires y su Puerto de la Esperanza.

¿Qué ver en un recorrido por el Centro Histórico? La Plaza Rivadavia con sus respectivos monumentos: Monumento a Bernardino Rivadavia, Monumento De La Comunidad Israelita, Farolas Del ‘25, Fuente De Los Ingleses; el Palacio Municipal (calle Alsina 65) inaugurado en 1909; la Catedral Nuestra Señora de la Merced (calle Sarmiento 72), inaugurada en 1900.

Particularmente, la Plaza principal de Bahía Blanca tuvo diferentes funciones a través del tiempo. En una primera instancia fue un lugar baldío, luego corral de animales, posteriormente un paseo cerrado por puertas de hierro y finalmente plaza abierta desde 1902. A partir de entonces, recibió distintas denominaciones como Plaza de la población, Plaza Argentina, Plaza, Gran Plaza Coronel Ramón Estomba, Plaza Municipal y Plaza Rivadavia desde 1880.

También se encuentran en los alrededores construcciones de época que permanecen casi intactas: lo son los edificios que dan vida al Colegio de Abogados (calle Sarmiento 54), el Ex-Banco Provincia (calle Alsina 43) y el Honorable Concejo Deliberante (calles Sarmiento y Estomba), Palacio de Tribunales (calle Estomba 32), Biblioteca Rivadavia (calle Avenida Colón 31), entre otros.

2) Camino de General Daniel Cerri

La localidad de General Daniel Cerri se encuentra ubicada en el partido de Bahía Blanca, a 10 km al oeste de la ciudad de Bahía Blanca, y con la que se encuentra conurbada en el denominado Gran Bahía Blanca y en la Ruta Nacional 3.

Este sitio reúne en sus calles patrimonio histórico e industrial. El motivo se debe ni más ni menos a los orígenes de este sitio vinculados al Fortín Cuatreros y su rol de pueblo industrial a través del procesamiento de lanas y carnes a principios del siglo XX le dieron una singular fisonomía.

¿Qué ver en una visita a General Daniel Cerri? El camino turístico diseñado por el municipio de Bahía Blanca recorre el Fortín Cuatreros (calles Alvarado y Av. Plácida Pernicci), la colonia de obreros, el cine, la Parroquia San Miguel Arcángel (calle Gurruchaga 440), la estación Aguará (calles 25 de Mayo y Granaderos), la ex lanera (calles Alvarez Jonte entre Belgrano y 25 de mayo) y el ex frigorífico (calles Alvarez Jonte y Belgrano), todas instituciones que dieron vida e hicieron crecer al pueblo; además de la Ecoplanta, símbolo de la actualidad.

3) Camino de los Puertos

Ingeniero White es una localidad y puerto bonaerense, situado también en el partido de Bahía Blanca, precisamente a unos 10 kilómetros de la ciudad de Bahía Blanca.

La localidad alberga historias de inmigrantes, tango y conzonetas. Al mismo tiempo, da fe de una imponente arquitectura ferroportuaria, grandes buques cerealeros, containers, art decó, casas de chapa y madera, gastronomía portuaria, gaviotas cangrejeras, delfines franciscana, chimeneas, petroquímica. Como si fuera poco, también es hogar de tradiciones y fiestas populares alusivas a las prácticas que marcaron su crecimiento.

A modo de resumen, conforman este recorrido turístico obras y construcciones como el Teatro de Ingeniero White, el Anfiteatro “Tulio Angelozzi”, el Museo del Puerto, el Museo Taller Ferrowhite, la Ex Usina General San Martín, la Casa del Espía, la Primera Usina del Puerto, el Paseo Portuario, el Balcón al mar, y el Estuario de la Bahía Blanca, entre otros.

4) Camino Bahía Capital Nacional del Básquet

¿Sabías que en Bahía Blanca se jugó el primer partido de básquet del país? Sí, ocurrió en Bahía, entre integrantes de una tripulación de barcos estadounidenses. El suceso data del 21 de mayo de 1910, marcando lo que luego sería un deporte de gran importancia para la cultura argentina.

La historia del deporte, los principales clubes, jugadores e ídolos nacidos en la ciudad quedaron registrados en el Museo del Deporte, situado en la Peatonal Luis María Drago 45, PB (Torre del Bicentenario). Inaugurado el 8 de octubre de 2011 cuenta con recuerdos fotográficos, indumentaria, testimonios, trofeos, publicaciones gráficas de las glorias del fútbol, básquet, automovilismo, atletismo y el deporte en general.

Uno de los ídolos del básquet bahiense, Atilio José “Lito” Fruet, trabajó intensamente para la concreción de este espacio y en la recopilación de gran parte del material que contiene en la temática del básquet.

Si quieres conocer más acerca del hito que desembarcó al basquet en Argentina, deberás hacerte presente frente a la iglesia Metodista, situada en calle Belgrano 355 entre Lamadrid y Dorrego. Este lugar fue el elegido por los tripulantes para la realización del partido, algo que no es casual teniendo en consideración que, en su mayoría, los integrantes de los barcos eran trabajadores cristianos.

5) Camino de Museos

Si pensás que ha sido suficiente de historia sobre los inicios, desarrollo y mejores años de Bahía Blanca, todavía queda más de la mano del Camino de los Museos, un recorrido temático que permite conocer en detalle el paso del tiempo en el partido.

En el mismo se encuentran postas tales como el Museo y Archivo Histórico de Bahía Blanca, lugar donde duerme la verdadera “memoria de la ciudad” y podrás ver objetos pertenecientes a los primeros años de existencia de nuestra ciudad como también consultar documentos históricos sobre Bahía Blanca.

Enmarcado en un edificio considerado Monumento Histórico, el Museo Histórico cuenta con una Sala de Ingreso dedicada a la inmigración, un área de consulta, un patio interno, una Sala de Armas, una Sala temática, una Sala Histórica, un Gabinete de Curiosidades y áreas de reserva.

Otro punto de admiración tiene al Ferrowhite Museo Taller como protagonista: un lugar en el que las cosas, además de ser exhibidas, se fabrican. Aquí se dan cita más de 5.000 piezas del ferrocarril y el puerto: son el punto de partida para intentar comprender cómo se organizaban los talleres en los que esas herramientas eran utilizadas, cómo eran el orden y los conflictos de la sociedad a la que servían, y qué tal resultan, en comparación, las cosas hoy.

6) Espacios verdes

Además de la bahía que da nombre a este destino bonaerense, no podrías irte de Bahía Blanca sin conocer el Parque de Mayo, ubicado sobre las calles Avenida Alem y Córdoba. Se trata del espacio verde más grande de la ciudad y debe su origen a un proyecto de iniciativa privada que buscó, hacia 1906, la construcción de un barrio exclusivamente de chalets y de extendida arborización. Para este proyecto (inédito en Argentina y el primero en su tipo en América del Sur), se recurrió al arquitecto y paisajista belga Augusto Flamant.

¿Qué pasó con el objetivo inicial? Como esos chalets no fueron llevados a cabo, con el tiempo todo el territorio disponible devino en un gran Parque Municipal. El 25 de diciembre de 1906 fue celebrado el acto de inauguración del nuevo parque y cuatro años más tarde su nombre fue cambiado al actual con motivo del primer centenario de la Revolución de Mayo que se festejaba en Argentina.

Hoy en día es un lugar excelente para practicar actividades deportivas: cuenta con una pista de salud, bicisendas, canchas de fútbol, básquet, softbol, bicicross y un skatepark. También cuenta con un lago artificial en su interior que contiene peces y patos y en el que se pueden realizar paseos en botes a pedal. En las inmediaciones del mismo se encuentra El Rosedal, un espacio al aire libre, inaugurado en 2003 por la Agrupación de Florería y Jardinería de la ciudad.

Otras opciones

--Caminar por la avenida Alem: Una de las arterias más pintorescas y tradicionales y centro gastronómico por excelencia. Gran variedad de restaurantes, cervecerías artesanales y heladerías invitan a disfrutar de la variada y excelente cocina local.

--Probar los tradicionales cubanitos: Son un verdadero clásico en Bahía Blanca. Se venden en los conocidos “carritos” ubicados en los espacios públicos y, si bien el tradicional es relleno con dulce de leche, hay muchas más opciones.

--Visitar la Reserva Natural: Una oportunidad para realizar un verdadero safari fotográfico: almeja navaja, pescadilla, delfines, guanacos y la gaviota cangrejera son algunas de las especies que se pueden observar.

--Observar los loros barranqueros: Su colonia en nuestra ciudad, es considerada la mayor ubicada dentro de un centro urbano. A la tardecita, son espectáculo de colores y sonidos en el Parque de Mayo, paseos y sectores aledaños.

--Asistir a un partido de basquet: Bahía Blanca es cuna de grandes jugadores y equipos reconocidos a nivel internacional en los que se destacan la “Generación Dorada” y por algo es reconocida como Capital de este deporte. Hay partidos oficiales casi todos los días de la semana y cada cancha tiene su particularidad y su propia historia que contar.

--Tomar mates en el Paseo de las Esculturas: Es uno de los principales puntos recreativos y de encuentro en Bahía Blanca principalmente elegido por las más jóvenes. El Paseo se extiende y complementa con el Parque de Mayo y paseo lineal.

--Ir al cine o al teatro: Uno de los aspectos que destaca a Bahía es su esencia cultural. Además de los cines del Centro y del BBPS, casi todos los fines de semana hay cartelera teatral, tanto local como nacional, y también recitales de todo tipo y para todos los gustos.

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<![CDATA[Ancán: “Mi campeonato es ver a mis chicos debutar en primera”]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-ancan-mi-campeonato-es-ver-a-mis-chicos-debutar-en-primerahttps://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-ancan-mi-campeonato-es-ver-a-mis-chicos-debutar-en-primeraCuando Ernesto Fermín Ancán habla de fútbol, su voz parece una mezcla de nostalgia y pasión intacta. Tiene 71 años y más de 44 como entrenador, pero la emoción se nota en cada respuesta al recordar sus comienzos.

El “Negro”, apodo con el que cariñosamente los saludan todos en Bella Vista, sigue fiel a una idea de formar antes que ganar.

“Salimos campeones un montón de veces… pero ¿quién se entera? Lo importante es que los chicos aprendan a jugar y a respetar el fútbol. Si juegan bien, los partidos los van a ganar solos”, dice casi como anticipando la pregunta.

Empezó a dirigir casi sin transición, mientras todavía jugaba, ayudando a los técnicos de las divisiones menores. Aprendió de Luis Caballi, quien en aquellos años era un adelantado en métodos y enseñanza.

“Me enseñó todo. Era un hombre con pasión y claridad. Usaba pizarrón, explicaba por puestos… sabía llegarle al chico. De él heredé una frase que se volvió caballito de batalla. ‘Jugador de una sola pierna es medio jugador’”, subrayó.

Desde entonces, cada entrenamiento se centró en la técnica, en trabajar ambos perfiles y en la capacidad de resolver rápido, incluso con espacio reducido, y en pulir sus habilidades.

“Hoy hay menos espacio. Si no resolvés rápido, se complica todo. Hay chicos con capacidad de resolver en espacios reducidos, son habilidosos y muy inteligentes, y otros que lideran por personalidad, se imponen porque nunca se rinden”, explicó.

En sus entrenamientos el error no se castiga, se aprovecha para aprender.

“Si el chico se levanta para jugar, tiene que jugar. No sacársela de encima por miedo. Un pibe mete un centro con la pierna que no usa y lo celebro… para mí ya está, es un triunfo por 1 a 0 (risas)”.

Y detrás de cada toque de pelota hay una intención, como tratar de descubrir el talento o pulir al que tiene ganas más allá de las limitaciones.

Ancán recuerda a Juanchi (Juan Pablo), su hijo, que al principio era un desastre en la cancha, pero él sabía que tenía condiciones.

“Lo llevaba a casa, mi señora renegaba porque decía que lo veía bostezar, sin ganas de jugar. Yo la tranquilizaba, lo agarraba y practicábamos con tortugas, esquivando conos… y se fue puliendo, llegó a Primera y nos dio muchas satisfacciones. Había que descubrirlo nomás. Después se recibió y siguió otro camino. Pero el fútbol le enseñó a ser disciplinado, respetuoso”, apuntó.

En el baúl de los recuerdos aflora la categoría ’72 y las vivencias de una camada que lo marcaron para siempre.

“Empecé con la clase ‘72, con Carlos Mungo y Pablo Arriagada. Ahí arrancó todo para mí como técnico. Me gustaba, siempre me gustó. Yo sabía que el día que dejara de jugar, me iba a dedicar a enseñar”.

“Cuando lo probé a Carlos (Mungo) estaba gordo y tenía una persona cercana que me decía: ‘No pierdas tiempo con ese, no te va a servir’. Pero yo le veía condiciones, nunca lo relegué y lo arrimé al grupo. Como era un apasionado aceptó los cambios, se ganó un lugar y fue campeón; hoy es una persona reconocida como técnico”, aseveró Ernesto, quien no sólo enseña fútbol, enseña valores y los pone en práctica día tras día.

“Nunca me interesó la tabla de posiciones. Lo que me importa es que los chicos mejoren, que jueguen bien. Si aprenden a jugar, los partidos se ganan por decantación. Mi campeonato es cuando me voy a la vieja tribuna de madera y debuta uno en Primera. Ahí sí me siento campeón”, dijo.

Los viajes y torneos también forman parte de la enseñanza. Recuerda uno en Villalonga, con equipos conocidos a nivel nacional e internacional.

“Llegamos a la semifinal con Independiente de Avellaneda y teníamos un chico talentoso que jugaba de ‘3’ y sobresalía, pero el padre estaba desesperado porque quería que jugara de cierta manera. Lo volvió loco y terminó frustrándolo completamente”, apuntó.

“Irremediablemente, cuando un padre es así, el pibe se frustra. Es algo que se vive y duele, porque no es culpa del chico, sino de quienes deberían apoyarlo”, aclaró.

Esa experiencia, y otras vividas, refuerzan su filosofía de cómo hay que comportarse.

“Siempre traté de hablar con los padres, explicarles que la prioridad es que el chico aprenda y disfrute del fútbol. No se trata de cumplir los deseos de un adulto, sino de formar al jugador y a la persona”, dijo.

Adaptarse a los cambios

El cambio de épocas lo entristece un poco, aunque el “Negro” sabe que su paciencia a la larga da resultado.

“Antes los chicos vivían por y para el fútbol. Entrenábamos de noche, jugábamos en el potrero hasta que las viejas nos llamaban a cenar, y nadie faltaba. Tener una pelota nueva era un lujo; hoy tienen todo y no lo valoran; son otras distracciones”.

“Entrenábamos en una cancha pelada de tierra donde está el estadio o en las plazas con un foquito de luz y temperaturas bajo cero. No faltaba nadie. A las pelotas viejas las pintaba con cal y pesaban una tonelada. Se rompían la cabeza, pero no aflojaban. Eso lo cuento a los chicos de hoy y no lo creen”, aseguró.

“¿Mi receta? Igualdad, respeto, disciplina en todo lo que hacemos. Todos los chicos entrenan y juegan lo mismo, no puede ser que, más allá de los cambios reglamentarios, un entrenador ponga a un chico faltando cinco minutos; qué querés demostrar con eso”, agregó.

“Siempre trato de que haya convivencia y trabajo en grupo, aunque ahora hay que aceptar que se apoyen mucho en ver las jugadas por el celular y sacan sus propias conclusiones”, admitió.

Con los árbitros, la enseñanza y el trato hacia ellos también debe ser clara.

“Les digo a los chicos que no se vuelvan locos con el referí. Están aprendiendo, igual que ustedes. Tienen que tratar de jugar bien, porque el partido lo van a ganar igual. Siempre les enseño a ser agradecidos, humildes y tener autocrítica. No le echen la culpa al referí ni a la pelota; piensen qué hicieron bien o mal ustedes. Si jugaron bien me dejan conforme”, contó.

 

El talento no es fácil de conseguir

El ojo clínico del “Negro” para detectar talentos es legendario. Recuerda a Rodrigo Palacio y al “Gula” Aguirre como ejemplos a imitar.

“Ya de chiquitos se notaba su talento, pero yo también busco actitud. Un chico con ganas y disciplina se transforma, incluso supera al que nace con más técnica. El habilidoso apático no sirve mucho, pero un chico con actitud se puede trabajar y mejorar. Muchos de esos chicos terminan jugando más tiempo en Primera que los más habilidosos”, expresó.

Ancán también tiene la virtud de ser un aprendiz constante, de observar todo el tiempo.

“Siempre me gusta mirar y aprender de otros entrenadores. Me encantaba Cásar Menotti, por la claridad de sus conceptos. También escuché y compartí conceptos de técnicos como Roberto Saporiti, Gregorio Pérez, Omar De Felippe y César Falcioni, cuando estaban en Olimpo. Tomo lo positivo y lo adapto a mi forma de enseñar”, dijo.

“¿Dirigir en Primera? Lo hice interinamente, pero nunca me interesó. Evitaba dirigir Primera para no entrar en conflictos con los pibes que traje de abajo. Mi pasión siempre estuvo en la formación en ver su evolución, en potencias sus virtudes”, aseguró.

Dirigió hasta siete categorías simultáneamente, desde infantiles hasta juveniles, con la ayuda de colaboradores que compartieran su filosofía.

“Siempre busqué gente que compartiera la misma filosofía, aunque es difícil porque algunos me decían que no tenían paciencia. Mi verdadero campeonato es verlos debutar en Primera, verlos disfrutar del fútbol. Eso es lo que me llena por dentro”, resaltó.

Ernesto se apega a las viejas costumbres y recuerda con cariño los pequeños rituales para unir grupos.

“Comiditas organizadas por los técnicos, entrenamientos intensos en el potrero, viajes en colectivo con mates y charlas sobre fútbol; y hasta bromas sanas entre los chicos. El grupo se arma con el trabajo que vos le das, te estudian y analizan. Si sos convincente se arma un grupo sólido; en mi trayectoria tuve la suerte de armar varios y con eso soy feliz ”, remarcó.

Y se lo ve feliz hasta cuando responde al saludo de cada uno de los chicos que llegan a entrenar. La sonrisa es para todos por igual, el trabajo también.

Agradece que el portal de ingreso al predio lleve impreso su nombre y afirma que el homenaje en vida tiene más valor.

“Es demasiado, no lo esperaba. Si lo hicieron es porque algo hice bien. Mientras pueda caminar y hablar seguiré enseñando, es mi manera de sentir el fútbol”, concluyó.

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<![CDATA[Viviana Albizu, la fuerza de la mujer que levantó el básquet femenino en Bahía]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-viviana-albizu-la-fuerza-de-la-mujer-que-levanto-el-basquet-femenino-en-bahiahttps://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-viviana-albizu-la-fuerza-de-la-mujer-que-levanto-el-basquet-femenino-en-bahiaDesde los seis años, Viviana Albizu se enamoró del básquet. Lo que empezó como un juego se transformó en una vocación que marcaría la vida de cientos de niñas en Bahía Blanca.

“Arranqué de muy chica y costó mucho, porque en el básquetbol femenino no había torneos oficiales. Con los años empecé a entrenar un grupito de chiquitas, eran estudiantes de 6, 7 nenas. Entrenábamos por entrenar, pero había algo que nos unía y eso era la pasión por el básquet”, señaló.

En los primeros años, Viviana se enfrentó a la falta de infraestructura y reconocimiento.

Con apenas un puñado de jugadoras, organizaba partidos, improvisaba torneos y cubría gastos con la venta de entradas.

“Todos los gastos había que cubrirlos. Comprábamos trofeos, pagábamos jueces y hacíamos juegos de estrellas para que las chicas se conozcan y tengan un objetivo al final del año”, contó.

Los clubes pioneros en esta etapa fueron Estudiantes, Liniers, Argentino, Barracas, Velocidad y Pellegrini de Punta Alta. Los primeros entrenamientos y competencias marcaron el inicio de lo que hoy es un movimiento sólido.

“Organizábamos torneos muy caseros. Se cobraba entrada, se pagaba a los jueces y se compraban trofeos para fin de año. También armábamos juegos de estrellas para que las niñas se conocieran”, dijo.

“Fue duro atraer chicas, hacerlo atractivo, competir contra el hockey que era muy fuerte, pero queríamos formativas para tener futuro. Además, había pocas canchas, pocas pelotas. Yo tenía tres bolsos de pelotas, uno para los varones, otro para las mujeres y el restante para las que jugaban en Estudiantes. Todo era una lucha constante, pero con mucho cariño y pasión se pudo salir adelante”, subrayó Viviana.

Para 1994, el básquet femenino en Bahía comenzó a ganar visibilidad. Viviana armó un equipo de nueve jugadoras que compitió en los Torneos Juveniles Bonaerenses. Ganaron y viajaron a Europa. Esa experiencia fue un punto de inflexión.

“Ahí aparecieron 70 nenas que quisieron jugar, y empezamos a crecer con ellas. Fue el inicio de un boom que después explotó. Aparecieron ligas nacionales y torneos federales. Competíamos contra equipos muy fuertes, con jugadoras de selección argentina. El crecimiento fue lento pero constante y siempre buscando formar bases”, aseveró.

Durante los años siguientes, se consolidaron las categorías mini, premini, cadetes, juveniles y primera, con edades que iban desde los 5 hasta los 29 años.

“Las formativas empezaron a alimentar a los equipos de primera y se abrieron puertas”, expresó.

El gran despegue llegó en 2015-2016, cuando la CAP estableció que todas las asociaciones masculinas debían tener representación femenina. Bahía tuvo apoyo institucional, se organizaron torneos propios por categorías y surgió un verdadero boom de jugadoras.

“Ahí empezamos a tener jugadoras en selecciones, invitaciones a campus CAP y todo eso permitió que Bahía tenga un proyecto serio de básquet femenino”, explicó.

Viviana recuerda que incluso se jugaba de forma mixta en mini y U15 contra varones, siempre buscando que las chicas tengan competencia y aprendizaje.

“El mini y premini era mixto, pero la idea era jugar. Queríamos que haya oportunidades, que haya formación. Todo iba encaminado hasta que llegó la pendemia y perdí gran parte de las categorías mini y premini. Intentamos entrenar por Zoom, con yoga, juegos y meriendas, pero no fue fácil mantener la motivación de las niñas. Fue un poco más de un año muy duro, entre 2020 y 2021”, reveló.

La adversidad

Su vida estuvo marcada por desafíos que trascendían la cancha. En 2021, Viviana enfrentó una enfermedad grave, con tres operaciones en cinco días y la pérdida parcial de movilidad en una pierna.

“Tuve tres operaciones en cinco días y terminé con una amputación de pierna. Estaba en el hospital y repetía sin dudar: ‘Me pongo dos muletas y salgo para la cancha’. Mi objetivo era volver a hacer lo que más me gustaba, pero cada movimiento requería planificación y estrategia, como un partido de básquet, había que analizar la situación, estudiar al rival y ejecutar con mucha paciencia”, afirmó emocionada.

 

El apoyo de sus entrenadoras, jugadoras y padres fue crucial para vencer los prejuicios.

“Cuando salí del hospital, las chicas me llevaban la silla de ruedas, me alcanzaban las cosas. Fue la prueba de fuego, y la superamos juntas. Incluso hubo gente que colaboró para comprarme la prótesis”, remarcó.

En los momentos más difíciles, su vínculo con las jugadoras no se rompió.

“El cariño de las chicas fue inmenso, me respetan como entrenadora, me muestran apoyo y afecto constantemente”.

 

Legado y futuro

Hoy, a los 56 años, Viviana sigue entrenando y formando jugadoras en Barracas, un club que tiene una conexión profunda con su familia, ya que su padre, Rogelio, y sus tíos, Omar y Dardo Albizu, fueron dirigentes y referentes históricos del club.

“Barracas fue mi primer tiro, mi primer amague y mi primera caída. Es especial porque mi familia es parte de su historia. Es lindo cerrar mi etapa como entrenadora en este club que amo y poder seguir aportando al básquet femenino”, resaltó.

Para Viviana, las jugadoras no son sólo deportistas en su trayectoria.

“Son como hijas. Las veo crecer, jugar en distintos clubes, en selecciones, y siento orgullo. Por más que estén en equipos rivales, cuando me miran saben que algo de lo que aprendieron conmigo permanece intacto, que son conceptos incorporados que duran para siempre”, recalcó.

Su objetivo es claro y pretende que el básquet femenino de Bahía siga creciendo, uniendo clubes, potenciando formativas y generando oportunidades.

“Siempre voy a defender el básquet femenino. Quiero que otras chicas tengan lo que yo tuve y más. Que haya más equipos de primera, más divisiones formativas, y que los clubes trabajen juntos para que el deporte crezca”, arremetió con fuerza.

El legado de Viviana Albizu no se mide en títulos ni medallas, sino en la comunidad que construyó y en las oportunidades que creó para cientos de chicas.

Su historia demuestra que con pasión, esfuerzo y constancia se puede transformar un deporte, un club y hasta una ciudad. Cada pase, cada entrenamiento y cada partido llevan su huella.

“Siempre voy a estar a disposición, siempre voy a defender a nuestras jugadoras y nuestro deporte. Mi corazón late en cada cancha, me hace feliz cuando una niña empieza a driblar, pasar y encestar el balón”, finalizó.

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<![CDATA[La historia del rugby de Bahía y la región, por primera vez en un libro]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-la-historia-del-rugby-de-bahia-y-la-region-por-primera-vez-en-un-librohttps://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-la-historia-del-rugby-de-bahia-y-la-region-por-primera-vez-en-un-libroPor primera vez en la historia del deporte local y regional, el rugby de Bahía Blanca y su zona de influencia contará con una obra bibliográfica dedicada íntegramente a rescatar sus orígenes, evolución y protagonistas.

Bajo el título "Rugby: historias y protagonistas de Bahía Blanca y la región", el trabajo se posiciona como un documento esencial para la memoria colectiva de los clubes del sur bonaerense. Si bien existen otros libros que abordaron el rugby en la ciudad, hacen foco en lo puntual de la historia de clubes y/o en anécdotas y personajes.

En este caso la obra propone un recorrido exhaustivo que se remonta a los primeros pasos de la disciplina en la ciudad, atravesando décadas de crecimiento hasta llegar a la actualidad.

A través de una rigurosa investigación documental, testimonios e historias inéditas, el libro pone en valor el patrimonio histórico de un deporte que ha sido pilar fundamental en el tejido social de la comunidad bahiense.

El proyecto, que actualmente transita sus etapas finales previas a la presentación, fue desarrollado por el periodista Ricardo Sbrana. Con casi 30 años de labor ininterrumpida en el periodismo especializado -siendo cronista de la sección deportiva de La Nueva. desde 1995-, el autor vuelca en estas páginas la experiencia de quien ha sido testigo presencial del desarrollo del rugby bahiense.

“Se trata de un proyecto personal de concreción largamente esperada, que saldrá a la venta en poco tiempo más. La edición, coordinación y venta correrá a cargo de la editorial EdiUNS, a quien le estoy muy agradecido tanto por el profesionalismo que pusieron para llevarlo a cabo como por el hecho, considero que no menor, de que para una editorial prestigiosa se trata de un trabajo fuera de lo común. Están acostumbrados al desarrollo y publicación de libros o trabajos que tienen que ver con lo académico”, dijo el autor.

"Rugby: historias y protagonistas de Bahía Blanca y la región" no solo busca narrar los hitos deportivos y los grandes partidos, sino también rendir homenaje a las figuras, dirigentes y clubes que, desde el esfuerzo y el anonimato, construyeron la identidad de la guinda en la región.

“Durante décadas este deporte en nuestra ciudad mantuvo un relato escueto sobre su pasado, proveniente no de archivos institucionales sino gracias a la memoria de los iniciadores de los años ‘50. Fue a su vez un breve recuento que se publicó cada tanto en folletos institucionales de la Unión de Rugby del Sur, a modo de historia oficial. Sin embargo, existe una línea de tiempo mucho más extensa, con mayor cantidad de actores y de momentos deportivos que tenían que salir a la luz para ser conocidos y dar real dimensión histórica del rugby en nuestra ciudad”, agregó Sbrana.

Si bien la presentación oficial se prevé para próximos meses, la noticia de su próxima publicación ya despierta interés en el ámbito deportivo por tratarse de una pieza inédita en la bibliografía de la ciudad.

Las novedades se irán informando en un perfil del libro en Instagram, que se puede buscar como @rugbylibro.

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<![CDATA[Los héroes silenciosos: la lección que dio la Neo del Penna]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-los-heroes-silenciosos-la-leccion-que-dio-la-neo-del-pennahttps://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-los-heroes-silenciosos-la-leccion-que-dio-la-neo-del-pennaCada aniversario de Bahía Blanca invita a repasar su historia, sus desafíos y también sus rasgos de identidad. Muchas veces, en el imaginario local, aparece una frase repetida: que los bahienses son críticos, quejosos o poco demostrativos. Sin embargo, cuando la ciudad atravesó uno de los momentos más dramáticos de su historia reciente, esa imagen quedó en segundo plano.

El 7 de marzo de 2025, durante la mayor inundación registrada en el distrito, cientos de vecinos protagonizaron gestos de solidaridad y compromiso que todavía resuenan en la memoria colectiva. Entre ellos, el operativo del equipo de neonatología del Hospital Interzonal General de Agudos Dr. José Penna se convirtió en uno de los símbolos más potentes de aquellos días.

Poco más de un año después, ese trabajo fue reconocido oficialmente por la Cámara de Diputados de la Nación, que otorgó la Mención de Honor “Diputado Nacional Dr. Juan Bautista Alberdi” al grupo de profesionales que logró salvar a 12 bebés prematuros en medio del desastre.

El acto formal se realizó en el Congreso de la Nación y hace pocos días la diputada nacional Karina Banfi —impulsora de la iniciativa— entregó formalmente la distinción al equipo de enfermería en el propio servicio de Neonatología del Hospital Penna.

Una madrugada que cambió todo

Aquella madrugada de marzo, Bahía Blanca amaneció bajo una lluvia que superó los 300 milímetros en pocas horas. Los arroyos desbordaron, barrios enteros quedaron anegados y miles de familias debieron abandonar sus casas.

El agua también llegó al Hospital Penna y generó una situación crítica en el área de neonatología.

Allí permanecían internados 12 bebés prematuros, algunos de menos de un kilo de peso, que dependían de respiradores y monitores para sobrevivir. La emergencia se agravó cuando un corte de energía dejó fuera de servicio los ascensores mientras el agua comenzaba a avanzar dentro del edificio.

Frente a ese escenario, un grupo de médicas y enfermeras tomó una decisión que resultaría determinante: quedarse.

“Vimos que el agua estaba entrando, teníamos que sacar a los bebés y pensamos rápido qué podíamos hacer. No había protocolo”, recordó la enfermera Luciana Marrero al reconstruir lo ocurrido.

Muchas de las profesionales habían terminado su turno, pero no pudieron abandonar el hospital porque la ciudad ya estaba completamente inundada. Otras, en cambio, lograron llegar atravesando calles cubiertas de agua.

“A las 6 era mi horario de salida. Quisimos tomar el colectivo y ni pudimos. En Láinez el agua nos llegaba a la rodilla. Ninguna se pudo ir, volvimos y el subsuelo se estaba inundando. Y ya no hubo otra opción que sacarlos de ahí”, relató Marrero.

Un operativo contra reloj

Con el hospital afectado por el agua y sin ascensores en funcionamiento, el equipo organizó un operativo para evacuar a los recién nacidos.

Durante horas sostuvieron la atención de los bebés mientras preparaban el traslado a otro centro de salud. Finalmente, la evacuación se realizó en tres vehículos: una ambulancia, una camioneta del personal y un camión del Ejército que recorrieron seis kilómetros hasta el Hospital Dr. Raúl Matera.

El operativo completo demandó cerca de 18 horas de trabajo ininterrumpido.

En ese tiempo, el personal médico y de enfermería mantuvo contacto piel con piel con los bebés para evitar la hipotermia durante el traslado.

Para muchas de ellas, la dimensión de lo vivido recién comenzó a comprenderse tiempo después.

“Recién ahora estoy cayendo de todo lo que vivimos. Te ponés a leer los mensajes de cariño de la gente y es increíble”, confesó Marrero.

En medio del caos, incluso hubo gestos que resultaron decisivos para ordenar la emergencia. Algunas enfermeras tomaron las historias clínicas antes de evacuar el sector, lo que permitió contactar a las familias y transmitirles tranquilidad.

“Hubo compañeras que tuvieron la lucidez de agarrar las historias clínicas y pudimos llamar a las familias para decirles que los bebés estaban bien”, contó.

“Eligieron quedarse”

Durante el acto de reconocimiento en el Congreso, Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, destacó el compromiso del equipo en uno de los momentos más críticos de la emergencia.

“Hace un año, una inundación histórica puso a prueba a toda la comunidad. En medio de esa situación crítica, cuando el hospital también se vio afectado por el agua y el corte de energía, un grupo de profesionales decidió quedarse para proteger la vida de 12 recién nacidos”, señaló Menem.

Y agregó: “Su acción es un ejemplo de compromiso con la vida, de responsabilidad profesional y, por sobre todas las cosas, de humanidad”.

Por su parte, la diputada Karina Banfi recordó la magnitud de la tragedia que atravesó la ciudad.

“El 7 de marzo de 2025 la ciudad y sus alrededores sufrieron una tragedia terrible. Amaneció con lluvias intensas, corrientes de agua incontrolables, barrios anegados y hogares arrasados”, expresó.

En ese contexto, destacó el papel del equipo de neonatología.

“Las imágenes de las primeras horas eran espeluznantes, y ahí estaban ellas, las enfermeras y profesionales del Hospital Penna, que eligieron permanecer al lado de los más frágiles entre nosotros, los recién nacidos”, afirmó.

Una ciudad solidaria

En representación del equipo, la profesional Mariana Calahorra agradeció la distinción, aunque aclaró que el verdadero protagonismo no estaba en quienes recibían el reconocimiento.

“Ese día, en medio de la inundación que atravesó nuestra ciudad, hicimos lo que hacemos todos los días: cuidar. Cuidar vidas que recién empiezan, acompañar fragilidades, sostener esperanza”, expresó.

Y añadió una frase que resume el espíritu de aquellas horas: “Los verdaderos héroes son nuestros pequeños pacientes y sus familias, esos bebés que luchan desde el primer minuto de vida”.

El reconocimiento alcanzó a las profesionales Luciana Marrero, Andrea Isabel Ávila, Romina Alexandra Moya, Clarisa Mabel Marcos, Valeria Natalia Soledad Chillemi, Rocío Magdalena Lagos, Marianela Coronado Alarcón, Ruth Noemí Flores, Belén Salazar Mondaca, Mariana Calahorra, Sonia Silvana Scardapane, Mercedes Belén Careddu, Carolina Cecilia Elena Cari y Fabiana Graciela Castillo Mauri, integrantes del equipo que participó del operativo.

Pero su historia es también parte de un cuadro más amplio. Aquella jornada dejó escenas de vecinos que rescataron a otros con kayaks, de comerciantes que abrieron sus puertas para alojar familias y de voluntarios que trabajaron durante días para asistir a quienes lo habían perdido todo.

La otra cara de Bahía

"Hoy la Neo está más linda que antes. Estamos trabajando con menos unidades por faltante de enfermería, pero tenemos muchísimas más cosas. Gracias a la solidaridad de la gente, recibimos donaciones de incubadoras, monitores, equipos de luminoterapia y más. Creo, y es un sentir compartido por todo el equipo, que hoy está mejor que antes", señaló Luciana Marrero.

En una ciudad donde muchas veces se repite que predominan las críticas o el pesimismo, la inundación dejó al descubierto otra cara de Bahía Blanca.

La de una comunidad capaz de organizarse en medio del desastre, de multiplicar la solidaridad y de sostener la vida cuando todo parecía derrumbarse.

En ese entramado de gestos, algunos visibles y otros silenciosos, también se escribe la historia de la ciudad.

Y quizás por eso, al llegar a los 198 años de su fundación, Bahía Blanca puede mirar hacia atrás y recordar que, cuando el agua avanzó sobre todo, también emergió lo mejor de su gente.

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<![CDATA[Staffa: “El esquema federal de la UTN permite la integración con la comunidad”]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-staffa-el-esquema-federal-de-la-utn-permite-la-integracion-con-la-comunidadhttps://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-staffa-el-esquema-federal-de-la-utn-permite-la-integracion-con-la-comunidad“La comunidad de la Facultad Regional se siente integrada a la ciudad. En primer lugar por el aporte en la formación de ingenieros, licenciados, técnicos, especialistas, magísters y doctores; en segundo por su contribución en ciencia y tecnología, en la producción de conocimiento en temáticas ambientales, energía, multifísica aplicada, mecánica teórica y aplicada, sistemas y tecnologías de la información y comunicaciones, materiales, química y biología”, señaló el Ing. Mec. Alejandro Staffa, decano de la Facultad Regional Bahía Blanca de la Universidad Tecnológica Nacional (FRBB - UTN).

“También en la formación en idiomas, cursos de seguridad e higiene industrial y de capacitación profesional; por ejemplo, en áreas de energía, automatización, ensayos no destructivos e integridad mecánica, así como en capacitación para adultos mayores de los programas de UPAMI”, agregó.

¿Cuáles son las expectativas a futuro para la ciudad?

—Bahía Blanca tiene características distintivas que se consolidan como el Puerto de Bahía Blanca, la interfaz del país bicontinental y oceánico; que se diversifica, que integra a la industria y a la ciudad, como el Polo Petroquímico, las plantas de generación de energía, los parques eólicos, las plantas de procesamiento de gas y petróleo para exportación, la destilería; los sectores de la industria y los servicios; el sistema educativo integrado en todos sus niveles y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas – Conicet y a la Comisión de Investigaciones Científicas – CIC de la Provincia de Buenos Aires. Estas características se transforman en capacidades productivas que brindan expectativas de progreso, oportunidades a futuro y perspectivas de crecimiento.

¿De qué manera ese futuro se relaciona con la UTN?

—De manera directa. El esquema federal de la Universidad Tecnológica Nacional permite que cada sede se integre a su comunidad y cumpla el rol de adelantarse a los cambios. En tal sentido, participamos activamente de todos los programas a los cuales somos convocados por la Municipalidad, el Puerto, la Provincia, el Parque industrial, las empresas del Polo Petroquímico, las entidades gremiales empresarias y de los trabajadores, de manera tal de acompañar el desarrollo industrial.

“Esta red de relaciones, sumadas a las universitarias y científicas tecnológicas, nos permite planificar nuestro crecimiento, fijar metas y orientar a la organización para satisfacer la demanda con visión constructiva y humana. Proyectamos una formación tecnológica en contexto social y político que permita la movilidad social ascendente de amplios sectores, para que se transformen en motores de desarrollo”.

¿Cuál es la vinculación de la universidad con la comunidad?

—La vinculación tecnológica con las industrias PyME nos ha dado, en el tiempo, un impacto importante en el territorio que se consolida día a día. Un ejemplo es la Plataforma Tecnológica presente en el Parque Industrial de Bahía Blanca desde 2006, con el primer eslabón que es la formación en oficios industriales en el Centro de Capacitación y Certificación de Competencias Profesionales - C4P. El segundo eslabón lo aporta la Unidad de Desarrollo Industrial y Tecnológico – UDITEC, donde se diseñan u construyen matrices, prototipos, mecanismos y dispositivos para las industrias locales.

“Finalmente, el tercer eslabón lo ofrece la incubadora de empresas del PIBB – Incubatec, con dos concursos públicos de proyectos para emprendedores, 2024 y 2025, que arroja como resultado cuatro nuevas empresas en el PIBB; dos que se iniciaron en abril de 2025 y dos que comienzan este año”.

¿Qué huella dejó la trágica inundación del 7 de marzo de 2025?

—La huella es profunda en términos de infraestructura. Queda claro más aún la ausencia total de un plan nacional vial y ferroviario para una ciudad que integra una región agrícola, la industria petrolera y gasífera, las vías de comunicación norte - sur y que, a pesar de la tragedia, el Gobierno nacional no reacciona, no invierte y no planifica. Por el contrario, el Municipio y la Provincia tienen un plan hidráulico y de reconstrucción de la ciudad que necesitan de un acompañamiento nacional para el acceso al crédito internacional que acelere el proceso constructivo.

“La enseñanza sobre el cuidado del medio ambiente, 'la casa común', nos compromete como sociedad a ser más cuidadosos y respetuosos con las recomendaciones que los distintos organismos públicos nos suministran, así como la importancia de invertir en ciencia y tecnología para el estudio del ambiente desde todas las perspectivas: la ingeniería, la hidráulica, la geológica, la geografía, el clima y el comportamiento humano al respecto. En términos humanos, la ciudad demostró su mejor versión: la solidaridad. Se trata de un concepto que nos despoja del individualismo y nos convoca a la unión para enfrentar situaciones críticas como las del 7 de marzo”.

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<![CDATA[Vega: “Para la UNS, la ciudad no es solo un entorno geográfico”]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-vega-para-la-uns-la-ciudad-no-es-solo-un-entorno-geograficohttps://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-vega-para-la-uns-la-ciudad-no-es-solo-un-entorno-geografico“Desde la Universidad Nacional del Sur vivimos este aniversario con un sentimiento de profundo arraigo y gratitud. Bahía Blanca no solo es el territorio que dio sentido a nuestra misión universitaria: es la comunidad que, con su reclamo persistente y su visión de futuro, impulsó la creación de la UNS hace más de seis décadas. La universidad nació porque la ciudad la pidió, la necesitó y la defendió”, dijo el Dr. Daniel Vega, rector de la Universidad Nacional del Sur (UNS), una institución con más de 33.000 alumnos.

“Por eso, celebrar los 198 años de Bahía Blanca es también reconocer una historia compartida, hecha de trabajo, diversidad, esfuerzo colectivo y una identidad que se renueva en cada generación. Para la UNS, la ciudad no es solo un entorno geográfico: es una comunidad con la que dialogamos, aprendemos y construimos futuro”, agregó.

¿Cuáles son las expectativas a futuro para la ciudad?

—Bahía Blanca tiene por delante un horizonte de oportunidades muy significativo. Su perfil productivo, científico, cultural y logístico la posiciona para dar un salto cualitativo en desarrollo sostenible, innovación y calidad de vida. Pero ese potencial no se despliega de manera aislada: se fortalece a través de la sinergia que se genera en la colaboración permanente entre organismos públicos, instituciones educativas, el sistema científico-tecnológico, el sector privado y las organizaciones de la sociedad civil.

“Cuando estos actores trabajan de manera articulada, la ciudad puede consolidar un modelo de crecimiento equilibrado, con inclusión social, diversificación económica y una planificación urbana que incorpore las lecciones del pasado reciente. Vemos una Bahía Blanca con capacidad para liderar procesos regionales y proyectarse nacional e internacionalmente”.

¿De qué manera ese futuro se relaciona con la Universidad Nacional del Sur?

—El futuro de la ciudad y el de la UNS están entrelazados, porque se fortalecen mutuamente. La universidad crece cuando la ciudad se desarrolla, diversifica su matriz productiva y apuesta por el conocimiento; y Bahía Blanca potencia sus capacidades cuando cuenta con una institución pública que forma profesionales, impulsa investigación de excelencia y acompaña la toma de decisiones con evidencia.

“Es una relación de retroalimentación permanente: la UNS aporta talento, innovación y pensamiento crítico, mientras que la ciudad ofrece el entramado social, cultural y económico que permite que ese conocimiento se transforme en bienestar colectivo. En ese sentido, imaginar el futuro de Bahía Blanca implica necesariamente pensar el rol estratégico de su universidad pública”.

¿Cuál es la vinculación de la universidad con la comunidad?

—La UNS mantiene una relación histórica, amplia y diversa con la comunidad. No solo formamos profesionales: acompañamos a las escuelas, a las organizaciones sociales, al sector productivo, a los municipios de la región, a los espacios culturales y a los organismos públicos.

“La extensión universitaria, la transferencia tecnológica, los programas de voluntariado, las actividades culturales y deportivas, y la presencia cotidiana de nuestros estudiantes en la vida de la ciudad son parte de un vínculo vivo y permanente. La universidad pública existe para servir a su comunidad, y ese compromiso es parte de nuestra identidad”.

¿Qué huella dejó la trágica inundación del 7 de marzo de 2025?

—Una marca profunda. Fue una tragedia humana, social e institucional que nos recordó la vulnerabilidad de nuestras ciudades frente a eventos extremos y el cambio climático y la necesidad de contar con políticas públicas sostenidas, planificación territorial y sistemas de alerta y respuesta más robustos.

“También dejó una huella de solidaridad: la reacción de la comunidad, de las instituciones y de miles de vecinos mostró la fuerza colectiva que tiene Bahía Blanca. Para la UNS, ese día reafirmó nuestra responsabilidad de aportar conocimiento, análisis y propuestas para que algo así no vuelva a ocurrir. La memoria de lo sucedido debe transformarse en aprendizaje y en acción, porque honrar a las víctimas implica trabajar para construir una ciudad más segura, más justa y más resiliente”.

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<![CDATA[La educación como motor del futuro de Bahía]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-la-educacion-como-motor-del-futuro-de-bahiahttps://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-la-educacion-como-motor-del-futuro-de-bahiaPor el Lic. Claudio Martini (*)

Bahía… mi blanca bahía… mi querida Bahía Blanca cumple un nuevo aniversario de su fundación, el número 198, y para celebrarlo, le dedico mis deseos y pensamientos en estas sencillas líneas.

¿Y qué puede ser apropiado para celebrar y homenajear a nuestra querida Bahía desde el ámbito educativo? Empecemos por lo que a mi humilde parecer es un buen regalo: una combinación de buenos deseos como los que siempre auguramos a quienes festejan su vida, con los logros de la gestión, como expresión de que las obras y las acciones concretas materializan esos deseos.

En estos 7 años de gestión a mi cargo de la Jefatura Regional, hemos trabajado incansablemente para que la región educativa identifique y desarrolle un proyecto estratégico que oriente las acciones educativas hacia la concreción de las políticas ofreciendo respuestas a la ciudadanía, propuestas que hagan que las definiciones pedagógicas y didácticas respondan a las necesidades formativas que se reconocen en los distintos contextos, socioeconómicos y políticos que nos atraviesan.

La enseñanza expresa y contextualiza las definiciones regionales para concretar las políticas educativas jurisdiccionales, es resultado de una alianza entre el estado y la sociedad, en relación con los fundamentos y los métodos significativos y oportunos para iniciar a las nuevas generaciones en la vida social, y ofrecerle las herramientas necesarias para alcanzar su realización personal colaborando a la mejora del mundo.

Recordemos que la escuela es la primera institución del estado que recibe a sus noveles ciudadanos desde los primeros 45 días de vida acompañándolos durante toda su trayectoria educativa.

Nuestro proyecto estratégico regional busca responder entonces a la pregunta central ¿qué aprendizajes, son relevantes y significativos para las jóvenes generaciones que se forman en la actualidad en las escuelas de nuestra ciudad en sus distintos niveles y modalidades?

Las respuestas a este interrogante son la mejor expresión de los deseos para Bahía Blanca en su cumpleaños porque nos ayuda a poner en palabras los augurios para esta comunidad ciudadana que, luego de haber pasado algunos de los mayores desastres de su historia en los últimos tiempos, desde el temporal hasta la inundación, busca repensarse y refundarse de cara al bicentenario de su existencia.

Pensar esas respuestas requiere del diálogo y el trabajo conjunto, y fecundo, de los diversos sectores políticos, culturales, productivos y económicos para dar contenido a la alianza que lidere la proyección de la ciudad, y también una conducción con templanza y discernimiento.

Ahora bien, para pensar sobre los aprendizajes, es importante reconocer todos los aspectos y dimensiones que abarcan el desarrollo integral de un sujeto en sociedad; desde el autoconocimiento y la autonomía hasta los saberes disciplinares más específicos.

Y entre esos aspectos se encuentra la vinculación de la educación con el trabajo, con la ciudadanía y con la tecnología, que resultan sus pilares fundamentales para el perfil identitario y productivo de la ciudad y su puerto.

Para encuadrar esas relaciones, podríamos iniciar afirmando que como ciudadanos nos relacionamos con los demás con lo social con las instituciones, en el marco de un Estado democrático.

Pensar, jugar y actuar como ciudadanos, no sólo exige el conocimiento de la Constitución Nacional, sino que implica la consideración de criterios históricos y un sistema de valores que nos ayude a sentir lo local como lo nuestro, lo propio, el sentirnos parte.

Como cada ser y como cada identidad, Bahía desde su fundación tiene una intencionalidad y con ella un mandato como móvil de su futuro. Desde antes de su fundación, Bahía quedó intencionada como puerto, ya que el decreto que ordenaba la expedición le impuso la búsqueda de un sitio para instalar uno.

Los mandatos fundacionales no son entelequias, sino que cada momento histórico y la experiencia social los actualiza y los transforma. Ahora sí, entonces es evidente el carácter de ciudad- puerto de nuestra bahía para pensar la identidad de su ciudadanía y de su carácter productivo.

El desafío educativo es articular la enseñanza con esa identidad que nos hace comprender la riqueza y el valor de lo propio como escenario de futuro de progreso y de oportunidades. Cuando podemos pensar nuestros entornos como propios como parte de nuestra identidad, nada de lo que sucede a nuestro alrededor, nos pasa inadvertido.

En este regalo de intenciones para Bahía las oportunidades llegan de la mano del estudio y el trabajo que nos permite sustentar materialmente la vida que queremos vivir, considerando su mandato, el devenir histórico de la ciudad y los escenarios nacionales latinoamericanos y mundiales actuales emerge una pregunta, eminentemente pedagógica y didáctica: ¿para qué trabajos del presente y del futuro enseñamos en las escuelas bahienses?

La articulación entre educación y trabajo adquiere otra complejidad en tiempos en que las nuevas tecnologías, como las de la información, la inteligencia artificial y la biotecnología, nos presentan un nuevo desafío educativo.

En estos tiempos, la cuestión tecnológica en el campo educativo se expresa en un amplio abanico de posicionamientos, desde el uso responsable de los celulares en las escuelas hasta las distintas herramientas de inteligencia artificial y la producción de conocimiento escolar.

Aparece aquí otro anhelo para Bahía; el diseño de una interacción humana con las tecnologías para colaborar al progreso de las actividades de la producción, generar crecimiento económico, y que, ese crecimiento, asegure más y mejor vida.

Todo este conjunto de deseos se materializa en la gestión, en el trabajo sostenido para alcanzar logros destacados para la mejora de la educación en el distrito que llega en obras, en cargos y en instituciones nuevas para el cuidado de las trayectorias educativas donde cada estudiante acceda, permanezca y aprenda en la escuela.

Aún sabiendo que nos falta mucho por seguir trabajando, con alegría podemos contar muchos logros conjuntos entre el Gobierno Provincial y Municipal que vinieron a dar respuesta a deudas que llevaban mucho tiempo, el caso más emblemático es el edificio de Colón y Vieytes, que se intervino y se sigue interviniendo para lograr ponerlo en valor.

Otro hito es la creación de la primera Tecnicatura Superior en mantenimiento de autos eléctricos (ISFT N° 190), Tecnicatura en Electricidad (EETS N° 1), Feria de Ciencias, Quedate en la Escuela, Orgullo Escolar, Escuelas Abiertas en Verano, Orquesta Escuela y los Centros Socio Educativos, entre otros.

En síntesis, este es mi sentir y el de un gran equipo de trabajo que todos los días pone lo mejor de sí por los 90.000 estudiantes, 13.000 docentes y1300 auxiliares que hacen el pulso diario de nuestras queridas 350 instituciones educativas de ambas gestiones.

Por esto y por más vamos Bahía querida que tu fuerza está en la esencia de tu gente, ya tu himno nos lo recuerda en cada acto, “... a infinita grandeza te orientas …”. Feliz Cumple Bahía querida!

(*) Jefe de Región Educativa 22 de la provincia de Buenos Aires.

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<![CDATA[Kicillof destacó la reconstrucción y la respuesta solidaria de Bahía]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-kicillof-destaco-la-reconstruccion-y-la-respuesta-solidaria-de-bahiahttps://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-kicillof-destaco-la-reconstruccion-y-la-respuesta-solidaria-de-bahiaEn el marco del 198º aniversario de Bahía Blanca, el gobernador bonaerense Axel Kicillof recordó la inundación que afectó a la ciudad en marzo de 2025 y la definió como “una verdadera tragedia” que dejó profundas marcas en la comunidad, pero que también movilizó una respuesta solidaria y un amplio operativo de asistencia por parte del Estado provincial.

A 13 meses de aquel temporal desvastador, el mandatario repasó las acciones desplegadas por la Provincia y las obras que se pusieron en marcha para la recuperación de la ciudad, en el marco del Plan de Reconstrucción Integral impulsado tras la catástrofe.

“Hace un año Bahía Blanca sufrió una verdadera tragedia que movilizó a todo un pueblo que entiende que en nuestra provincia nadie se salva solo. Bahía es un ejemplo que todos deben seguir”, expresó el gobernador.

Y añadió: “La ciudad se sigue poniendo de pie con la mejor respuesta que podamos dar ante estas tragedias”.

Según detalló, la intervención provincial se organizó en torno a tres ejes principales. El primero fue la readecuación del Canal Maldonado, una obra estructural destinada a mejorar el sistema hidráulico de la ciudad y que ya está en marcha.

El proyecto contempla tareas de limpieza de arroyos y recuperación de puentes y actualmente se encuentra en su segunda etapa, con el objetivo de triplicar la capacidad del canal para prevenir futuras contingencias.

El segundo eje estuvo vinculado con la recuperación del sistema de salud, especialmente del Hospital Interzonal Dr. José Penna, uno de los centros sanitarios más importantes de la región. Allí se renovó la instalación eléctrica y se reactivaron servicios clave como Neonatología, Quirófano y el área de Urgencias, seriamente afectados durante la emergencia.

Tras una inversión de más de $35.000 millones, todos los servicios del hospital se encuentran en funcionamiento luego de la afectación que sufrió por la inundación en marzo de 2025.

Al respecto, Kicillof sostuvo: “Hemos hecho enormes inversiones para recuperar este hospital y hoy es un orgullo encontrarlo de esta manera: trabajamos en los laboratorios, en los quirófanos, entregamos un nuevo equipamiento y ahora estamos abriendo las puertas de esta residencia”.

“A pesar de la discriminación del Gobierno nacional, tenemos el compromiso de trabajar codo a codo con el intendente Susbielles para que Bahía Blanca salga adelante”, manifestó el mandatario provincial en su última visita a la ciudad.

El tercer frente de intervención apuntó a la reconstrucción de infraestructura urbana, con trabajos en pavimentos, accesos, veredas, espacios públicos, desagües pluviales y redes de agua y cloacas en distintos sectores de la ciudad.

El gobernador también recordó el operativo de emergencia desplegado en los días posteriores al temporal, cuando la Provincia movilizó más de 560 efectivos policiales, unos 200 bomberos, helicópteros y vehículos para colaborar en tareas de rescate y asistencia a los vecinos damnificados.

En paralelo, se distribuyeron alimentos, elementos de limpieza, colchones, ropa, agua potable y materiales para colaborar con la reconstrucción de viviendas afectadas por la inundación.

Además, durante aproximadamente un mes más de 800 voluntarios provenientes de distintos puntos de la provincia participaron en tareas de limpieza y saneamiento en calles, casas y escuelas.

En el plano educativo, Kicillof destacó que se realizaron refacciones en los establecimientos escolares que habían sufrido daños y se entregaron kits escolares y guardapolvos para que los alumnos pudieran retomar las clases a partir del 15 de marzo, apenas una semana después de la emergencia.

La asistencia también incluyó herramientas financieras y beneficios impositivos. El Banco de la Provincia de Buenos Aires otorgó líneas de financiamiento a Bahía Blanca y a otros municipios afectados por el temporal, mientras que se implementaron subsidios destinados a hogares de menores ingresos.

Asimismo, a través del Organismo Provincial de Integración Social y Urbana se destinó un fondo de asistencia de 773 millones de pesos para tareas de recuperación, mientras que la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires dispuso la exención por un año del Impuesto Inmobiliario Urbano y del Impuesto Automotor para los propietarios que acreditaron daños en sus vehículos.

“Dijimos que no nos íbamos a ir de Bahía Blanca cuando se apagaran las cámaras y lo cumplimos”, afirmó el gobernador.

Kicillof sostuvo que el proceso de reconstrucción continúa y valoró la respuesta de la comunidad bahiense frente a una situación que puso a prueba a la ciudad.

A un año de la inundación que dejó huellas profundas en la vida cotidiana de los vecinos, el mandatario concluyó que la recuperación se sostiene en una combinación de políticas públicas y compromiso social.
“La mejor respuesta frente a estas tragedias es un Estado que no abandona a su pueblo y un pueblo que lleva la solidaridad como bandera”, expresó.

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<![CDATA[Puerto y ciudad: la sinergia estratégica hacia el bicentenario]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-puerto-y-ciudad-la-sinergia-estrategica-hacia-el-bicentenariohttps://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-36-puerto-y-ciudad-la-sinergia-estrategica-hacia-el-bicentenarioEn el marco de los 198 años de Bahía Blanca, el presidente del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca (CGPBB), Santiago Mandolesi Burgos, analizó el presente de la terminal como motor de crecimiento; la importancia de la sinergia con la comunidad y los desafíos de cara a las grandes inversiones energéticas que se asoman en el horizonte.

En este sentido, el GCPBB se encuentra en un momento bisagra. Con el desarrollo de Vaca Muerta como telón de fondo y una infraestructura que busca integrarse cada vez más con la trama urbana, Mandolesi Burgos aportó una mirada optimista, pero anclada en la eficiencia y la resiliencia productiva.

“Estamos en un momento de definiciones y crecimiento. Por circunstancias locales y nacionales, nos encontramos a las puertas de más anuncios de inversión muy importantes, empujados principalmente por el desarrollo del gas y del petróleo de Vaca Muerta”, dijo.

“Esto tiene un impacto directo en Bahía Blanca porque hemos logrado generar condiciones de competitividad: un puerto eficiente, sustentable, con seguridad jurídica y un entramado productivo de PyMEs robustas, sumado a un ámbito académico que forma los recursos necesarios para la innovación”, añadió.

La ciudad llega tras un año difícil por los eventos climáticos, ¿cómo evalúas esa capacidad de recuperación?

—En esa resiliencia vimos la verdadera fortaleza del sector PyME industrial bahiense. A pesar de las circunstancias sumamente complejas, el sector se pudo poner de pie, al igual que el vecino que, con todas las dificultades, se levanta todos los días a apostar por el desarrollo local desde su lugar de trabajo o de su empresa. Esa robustez productiva quedó claramente demostrada.

¿Cómo se trabaja para que el crecimiento del Puerto no sea algo ajeno a la ciudad?

—Trabajamos bajo el concepto de ciudad puerto: no hay una Bahía Blanca sin puerto, ni un puerto sin Bahía Blanca. Tener esto claro simplifica y coordina la gestión entre el municipio y el Consorcio. Un ejemplo concreto es la inversión de 9 millones de dólares en infraestructura vial para los accesos portuarios. Aunque son rutas nacionales, el beneficio es directo: mejora la eficiencia logística para las exportaciones y, al mismo tiempo, disminuye el impacto negativo del tránsito de camiones en la comunidad.

Mirando un poco más allá, hacia el bicentenario de la ciudad, ¿cómo te imaginás a Bahía Blanca en 2028?

—En pleno desarrollo de proyectos industriales vinculados al puerto, principalmente en la exportación de energía y de alimentos, lo que el mundo demanda. Estamos ante inversiones muy significativas y el bicentenario nos va a encontrar en la etapa de ejecución y desarrollo de esas obras.

Para que ese futuro se concrete, ¿sentís que todos los sectores están alineados?

—Nosotros invitamos a que todos piensen en ese sentido. Es fundamental que tanto las PyMEs como el sector educativo y el laboral estén preparados.

“La educación debe formar a los técnicos y profesionales que estas grandes inversiones van a requerir. El objetivo es que las oportunidades que genere el puerto puedan ser captadas por el sector empresario y el trabajo local y regional”.

Vaca Muerta, la energía en el futuro local

Vaca Muerta y el sector energético son los principales motores de los nuevos desafíos de crecimiento para Bahía Blanca y su puerto. El papel que juegan estos sectores en el futuro local se define en los siguientes puntos:

—Impulso de inversiones: el desarrollo del gas y del petróleo de Vaca Muerta está empujando una serie de anuncios de inversión que impactarán directamente en la ciudad.

—Exportación de commodities: dado que el mundo demanda energía, el Puerto de Bahía Blanca se posiciona como un nodo clave para la exportación de estos recursos (junto con los alimentos).

—Desarrollo para el bicentenario: se prevé que, para el año 2028 (cuando la ciudad cumpla 200 años), estos proyectos industriales vinculados a la energía se encuentren en pleno desarrollo y ejecución.

—Efecto en el entramado local: este auge energético requiere que otros sectores se alineen.

En este sentido, Vaca Muerta actúa como el catalizador de una nueva etapa de expansión industrial que busca aprovechar la infraestructura portuaria eficiente y el capital humano de la región.

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<![CDATA[Historias curiosas de la manzana fundacional de Bahía]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-35-historias-curiosas-de-la-manzana-fundacional-de-bahiahttps://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-35-historias-curiosas-de-la-manzana-fundacional-de-bahiaEl 11 de abril de 1828 los hombres del grupo fundacional que acompañaban al coronel Ramón Estomba pusieron manos a la obra y palas en la tierra iniciando la construcción del fuerte que les daría la necesaria protección ante la amenaza de los indígenas.

No era una muralla china, claro, pero la tarea demandó enormes esfuerzos para iniciar los más mil metros de extensión (cuatro lados de 262 metros), un muro de cuatro metros de alto y un foso perimetral. De hecho nunca se completó la totalidad de la obra.

En las cuatro puntas de la bautizada Fortaleza Protectora Argentina se ubicaron los baluartes, que daban la característica forma estrellada, destinados a ubicar los cañones.

Otro grupo de soldados se dedicó a elaborar ladrillos de adobe y paja y a ordenar los materiales de construcción llegados por mar para el armado de los ranchos y demás componentes.

A partir de 1878, la denominada Campaña al Desierto liderada por Julio Argentino Roca puso punto final a la presencia de los indígenas y el fuerte perdió su razón de ser. Poco a poco sus partes fueron desocupadas o demolidas para dar lugar al primer trazado del pueblo.

Aquella manzana fundacional –-hoy Vieytes-Brown/Estomba-Chiclana, entre Moreno y O’Higgins--, quedó dividida en dos a partir de la calle central, por entonces llamada Buenos Ayres, en la actualidad la avenida Colón.

La mitad de esa superficie –recostada sobre O’Higgins--, fue cedida al municipio por el general Daniel Cerri, máxima autoridad local, a partir de una orden del ministerio de Guerra.

La otra mitad quedó en manos del estado nacional, con una primera idea de ubicar en el lugar los edificios que alojarían sus distintas reparticiones.

El balcón de Pilatos y un hilo suelto

Hacia fines del siglo XIX apenas un par de edificios fundacionales quedaban de pie en la fortaleza y se sumaron un par nuevos. Uno en particular era el que más actividad registraba: Ubicado sobre calle Estomba se destacaba por ser una construcción de dos plantas, con una arcada de acceso y una puerta de hierro que se cerraba cada tarde.

En ese inmueble funcionaban el correo, el telégrafo y rentas. Su distribución incluía oficinas, una cocina, letrinas y un zaguán.

Sobre el portón central, en altos, se ubicaba un modesto local con un balcón a la calle, al que los vecinos llamaban “el balcón de Pilatos”.

El origen de esa denominación no está claro. Puede referir, claro, al balcón desde el cual el prefecto de Judea, Poncio Pilatos, anunció la condena a muerte de Jesús de Nazaret.

También era habitual, sobre todo en España, usar esa denominación para designar a los miradores naturales, puntos geográficos elevados que permitían visuales del paisaje.

Otra curiosidad del edificio es que por una de sus ventanas ingresaba el hilo del telégrafo, único medio de comunicación del pueblo con el resto del territorio.

De este edificio dan cuenta un par de fotografías, fechadas en 1881. Una muestra su frente y el pintoresco balcón, con varios de los empleados formados en la vereda.

La segunda fue tomada en el que fuera el patio del fuerte. Posiblemente por la necesidad de disponer de buena luz para la fotografía es que el personal se instaló en el lugar con todos sus elementos de trabajo. Allí se pueden apreciar las mesas con los aparatos Morse y sus palanquitas, las balanzas para pesar la correspondencia, los testafeteros y los repartidores de carta en sus caballos. Toda una repartición pública.

El resto

En cuanto al resto del fuerte, sobre la calle central –que durante algún tiempo se extendió por el medio de la plaza Rivadavia-- se ubicaba la cuadra, un edificio organizado en una tira donde se ubicaron las habitaciones de los soldados. Para fines del siglo XIX ese conjunto se encontraba en pésimas condiciones, desocupado, sin techo, ni uso alguno. También había escombros y restos de los ladrillos que formaban parte del muro perimetral.

Con el tiempo se trazó la cortada Vicente López-Drago, con lo cual la manzana fundacional quedó dividida en cuatro porciones.

La llamada manzana nacional –avenida Colón y Moreno, entre Vicente López y Estomba-- fue ocupada por edificios públicos, por caso el correo, las dos sedes del banco Nación, el palacio de Tribunales, el banco Hipotecario y la biblioteca Rivadavia.

De aquellas huellas fundacionales, de aquellas primeras obras, precarias pero significativas, no quedó nada.

Apenas fueron conocidas por algunos de los primeros pobladores que a poco de iniciado el siglo XX comenzaron a llegar al poblado que se fue convirtiendo en La Gran Perla del Sur, en La Liverpool sudamericana, en la Nueva Chicago, en la ciudad de los siete puertos, en el poblado nacido entre océano y pampa del que muchos presintieron su gloria mundial.

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<![CDATA[Susbielles: “En la construcción de acuerdos está el futuro de la ciudad”]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-35-susbielles-en-la-construccion-de-acuerdos-esta-el-futuro-de-la-ciudadhttps://www.lanueva.com/nota/2026-4-11-4-0-35-susbielles-en-la-construccion-de-acuerdos-esta-el-futuro-de-la-ciudad“Somos la generación que está haciendo los cimientos para los próximos 100 años”.

El intendente municipal de Bahía Blanca, Federico E. Susbielles, está cada vez más convencido de que su impronta constructiva de acuerdos entre todos los sectores vinculados a la ciudad, que no son pocos, sino varios y (muy) variados, terminarán en una misma página cuando llegue el 11 de abril de 2028 que, más allá del registro del bicentenario, se toma como referencia.

A la postura la considera todo un desafío que, por momentos, deja traslucir un sentimiento que más allá de la política. Es decir, se convierte en algo personal, como si no pudiera concebirse de otro modo. Y lo argumenta.

“Es importante que todos los sectores y las distintas fuerzas políticas que Bahía Blanca tiene puedan volver a generar una agenda común de largo plazo. Debemos aunar la capacidad de lobbie no solo respecto del bicentenario que se aproxima, sino para trazar una línea a futuro para que los decisores estratégicos de la Argentina nos vuelvan a poner en el lugar que, nosotros entendemos, la ciudad debe estar. Se requiere unidad para eso; sería volver a las fuentes”, afirma Susbielles, en diálogo con La Nueva.

¿Se puede decir que Bahía está en el lugar indicado en el momento justo?

—Sí, están dadas las condiciones, pero depende de cómo las interpretamos, ya sea en mi caso, desde el rol de intendente, y cuál es el compromiso que tomará el resto de los actores. Si la ciudad trabaja de manera desmembrada y priman los intereses sectoriales por sobre los generales y si las distintas fuerzas políticas van a especular pensando de elección en elección en lugar de decisiones estratégicas, quizás la ciudad siga repitiendo oportunidades perdidas. Pero mi visión es que están dadas las condiciones para que eso no suceda. Por eso estamos convocando al gabinete del bicentenario, donde el deber del municipio debe ser ordenar a todos los factores de poder.

“Algo es claro: siempre debe primar el interés del desarrollo económico que, finalmente, se traduzca en una mejor calidad de vida para los bahienses. Las inversiones que lleguen deben estar alineadas con una clara estrategia para alentar mecanismos de formación para retener oficios de calidad, así como debemos generar herramientas de financiamiento para que nuestras empresas de servicios logren hacerlo.

“También debemos ver cómo Bahía Blanca sigue siendo un centro académico de excelencia, entendiendo que la UNS, la UTN y la UPSO tienen la flexibilidad de imaginar perfiles productivos y formaciones porque entienden que la ciudad es un nodo energético fuerte que mira hacia Vaca Muerta. Y otro tanto sucede con la ciencia.

“Por eso digo que en la construcción de estos acuerdos se encuentra el futuro; definitivamente. Lo importante es que Bahía tiene instituciones muy fuertes y de una extensa trayectoria; eso es relevante. Me refiero a la Bolsa de Comercio, a la Corporación del Comercio y de la Industria, a la Unión Industrial, que siempre pelea para que los intereses de Bahía Blanca se respeten, al Conicet, de nuevo a la UNS, a la UTN y a la UPSO y hasta una CGT que la veo comprometida y ordenada, entre otras entidades representativas.

“Más allá del momento desafiante, cierto es que el próximo bicentenario nos obliga a un balance profundo. Venimos de una ciudad sumida en una decadencia estructural que se inició tras el centenario. Aquella fue la época del esplendor, donde una generación logró que 13 ramales ferroviarios pasaran por aquí y que Bahía fuera el centro del desarrollo de la Patagonia. Pero esa centralidad, más allá de no ser capital de provincia, se perdió. Al asumir, nos encontramos con una infraestructura colapsada: servicios viales destrozados, décadas sin inversiones de envergadura y una crisis hídrica que hacía que los vecinos no tuvieran agua regular en verano. Mi objetivo es que volvamos a estar entre las diez ciudades más importantes de la Argentina, recuperando ese espíritu indomable que nos dio origen”.

¿Cuál es el punto de inflexión económico?

—Estamos hablando de la inversión de unos 3.000 millones de dólares globales que anunció TGS y que unos U$S 1.500 M de ellos impactará de manera directa en la ciudad. Es la más importante en 30 años. Mega también anunció una ampliación y hay dos o tres proyectos de envergadura próximos a iniciarse.

“En este sentido vale recordar que, históricamente, Bahía Blanca fue la frontera sur y la puerta de la Patagonia pero, al centrarnos solo en el puerto, perdimos esa conexión y hoy necesitamos reintegrarnos a la región sur por cercanía, por similitud en la forma de vida y por potencia económica. ¿Por qué? Porque somos capital de la energía eólica, del conocimiento y de la producción de alimentos que el mundo demanda”.

¿Cómo repercutirán estas inversiones en la vida del vecino?

—En principio, es importante que las inversiones puedan canalizarse, más que nada por el círculo virtuoso que generan. Somos el puerto más importante del país, el séptimo agroexportador del mundo, el cuarto complejo petroquímico de Latinoamérica y el nodo energético que mira a Vaca Muerta. Pero, para que esto no sea solo derrame, necesitamos que los bahienses ocupen esos empleos. Por eso estamos fortaleciendo las escuelas técnicas y los centros de formación laboral con la idea de retener los oficios calificados en la ciudad. Queremos, y necesitamos, que las inversiones que van a llegar impacten mejor en la ciudadanía.

“No voy a especular ni a elegir el camino más corto, sino que tomaré las decisiones que tengan mayor impacto respecto del mejor futuro para Bahía Blanca. Me tocó tomar decisiones muy difíciles y no tengo un reloj político para eso. Venimos de trabajar mucho en urgencias”.

Por los fenómenos climáticos que atravesaron la ciudad…

—Fue el desafío más grande de la historia de Bahía. El tornado (NdR: sábado 16 de diciembre de 2023) dejó víctimas fatales, gran deterioro en la estructura productiva, más de 14.000 árboles caídos, que ya replantamos en una cantidad semejante, y reparamos 10.000 techos volados. Quince meses después (viernes 7 de marzo de 2025), sufrimos una de las tres inundaciones más importantes de la Argentina, también con víctimas fatales. Pero eso despertó la resiliencia y el coraje del bahiense; es decir, la comunidad no se doblegó en esos momentos extremos. En tiempo récord de menos de 3 meses reparamos 154 escuelas, 50 de ellas muy dañadas, y acompañamos para poner de pie a más de 70 clubes. Recuperamos 580 calles socavadas, algunas con 7 metros hacia abajo, y hoy ya no queda ninguna en malas condiciones. Esto se hizo con erogaciones extraordinarias.

“Hoy estamos transformando ese dolor en esperanza. No somos la generación del brillo, pero sí la generación del esfuerzo, la que está haciendo los cimientos para los próximos 100 años. Y por eso me gustaría que la oposición sea parte de ese proceso”.

¿Y respecto de las obras viales?

--Terminamos la Circunvalación Norte con el apoyo de la Provincia y con el Puerto se empezó el acceso portuario entre El Triángulo y Puente La Niña. Y está próximo a adjudicarse el camino a Galván. La obra de El Cholo es algo pendiente. Fue incluida por el Gobierno nacional en el presupuesto 2025, pero no se activó. Como este año tampoco está incluida, lo que estamos solicitando, junto al Puerto, es que haya una cesión, o habilitación, para darle transitabilidad al lugar y así movernos con seguridad. Si Vialidad Nacional no la licita para su finalización, nos podría dar la posibilidad para que trabajemos con inversores privados para terminarla. ¿Créditos? Más allá de El Cholo, el municipio está buscando financiamiento internacional a través del BID y la CAF para concretar los proyectos ejecutivos necesarios para los próximos 30 a 40 años.

¿Cuál es la respuesta respecto del área de salud?

—Por el colapso del sistema privado, el Hospital Municipal está absorbiendo un 40 % más de demanda, (pero) no vamos a hacer recortes ahí. Además, implementamos un programa de salud mental territorial que ya bajó tres puntos la tasa de suicidios en la ciudad y atendimos a más de 2.000 personas por consumos problemáticos. También trabajamos con 180 instituciones en consejos sociales para garantizar que no falte un plato de comida en ninguna mesa y asistimos a miles de familias con el Plan Calor. La idea es no soltarle la mano a ningún bahiense, porque ese también es el sentido de nuestra comunidad. El gobierno tiene que reflejar eso.

Sobre infraestructura y obras hídricas

“La estrategia de infraestructura y obras hídricas de la gestión se basa en una inversión récord para revertir décadas de decadencia estructural y colapso de servicios”, dijo Susbielles.

Añadió que esta planificación se divide en dos ejes principales: la provisión de agua potable y la protección hidráulica contra inundaciones.

“En infraestructura de agua potable, y para garantizar el suministro, la gestión ha completado y avanzado en obras críticas que permitieron el mejor verano en 40 años”, sostuvo. También detalló:

—Aumento de producción: se finalizó el módulo potabilizador de Planta Patagonia, que incrementó la capacidad en un 15 %.

—Recambio de redes: se logró un avance del 70 % en el recambio de 80.000 metros de cañería urbana y se completó el acueducto de 600 mm desde Paso Piedras hasta Grunbein.

—Presión y distribución: se ejecutó el acueducto de impulsión Alto de Bahía para mejorar la presión en zonas altas y se avanza en las cisternas de Bosque Alto y Patagonia.

—Proyecto de reúso: se proyecta una planta de reúso de desechos cloacales para abastecer al polo industrial, lo que permitiría ahorrar un 20 % del agua potable para consumo humano. “En infraestructura hidráulica y drenaje, tras las catástrofes climáticas, la prioridad es proteger a la ciudad mediante una nueva visión hidráulica”, comentó el jefe comunal, antes de marcar los ítems:

—Canal Maldonado: se inició la obra para triplicar su capacidad de evacuación, haciéndolo más seguro ante grandes lluvias.

—Obras en barrios: se constituyó un fondo especial de 30.000 millones de pesos con empresas locales para ejecutar 13 obras hidráulicas específicas en diversos barrios.

—Mantenimiento y estudios: se están ampliando 250 sumideros (que tendrán una limpieza mecánica constante) y se realizan estudios con el CFI sobre las cuencas del Sauce Chico, Saladillo García y Napostá con planes a largo plazo.

“Cuando asumí no había un solo proyecto hidráulico respecto de la ciudad. Ni siquiera teníamos la cantidad de sumideros que había; hoy sabemos que son 1.680”, acotó Susbielles.

“Con los estudios de las cuencas vamos a generar una hoja de ruta de obras hidráulicas para terminar de proteger a la ciudad. Para eso necesitaremos financiamiento externo. Estamos gestionando eso”, añadió.

“Pero no nos conformamos. Seguimos trabajando con las cisternas en Bosque Alto y Patagonia con el acueducto Chañares para que la zona aledaña, como Don Ramiro, Bordeu y el propio Los Chañares, tengan agua potable de manera adecuada, así como debe suceder lo mismo, por gravedad, con el servicio para General Cerri”, aseguró.

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