Mientras el mundo se solidariza con Haití después del terremoto, también están los otros, los que aun en la tragedia no ven sino una posibilidad para lucrar.
Aquí se puede acceder a una lista de reacciones solidarias llevadas a cabo tras el mayor sismo en la historia de ese país. Claro que en el listado no figuran las acciones que ocultan estafas, disfrazadas como desesperados pedidos de donaciones. La mayoría circula en Internet, con forma de emails y blogs.
Un caso es el de http://www.oneforhaiti.com. En la sección "Quiénes somos" nadie se identifica pero aseguran: "La embajadora de Haití nos ha dado un número de cuenta donde nosotros depositamos diariamente el dinero recaudado". Lo curioso es que que en la Argentina el embajador haitiano es un hombre y se llama Raymond Mathieu. También llama la atención que en "Contacto" aparezcan teléfonos de nuestro país, pero ningún contacto directo de la Embajada de Haití en Argentina.
Luego de rastrear la dirección de email por internet, me puse en contacto con la embajada para plantearles mis dudas y me respondió el ministro consejero Jean Augustave: "En efecto, no tenemos ninguna relación con esta maniobra".
También me adjuntó el comunicado de prensa con el membrete oficial y la firma del embajador Mathieu, en el que se aclara: "Se ha establecido un ÚNICO mecanismo para ayudar a las víctimas del sismo, el cual consiste en depositar o girar DIRECTAMENTE a la cuenta del banco Francés BBVA Nº 304/0302381/6 o llamar a la embajada a los teléfonos 4802-5979 y 4807-0211 para ofrecer donaciones en especies. El público debe considerar como una maniobra para estafar toda iniciativa, petición o página web atribuida a la Embajada de Haití que alega contar con su beneplácito y que presente un sistema de donación diferente al antes mencionado".
Ya ven. Para tenerlo en cuenta a la hora de recibir emails en cadena, y no medir el impulso de reenviarlo, aun cuando ni lo leemos pero lo hacemos de buena fe.
En el mundo hay muchas personas que necesitan de la solidaridad ajena. Lo bueno es que también hay mucha gente dispuesta a dar. Pero también están quienes lo saben y se aprovechan de ello y no tienen escrúpulos en montar un circo fraudulento a favor de sus bolsillos.